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El informe, titulado La promesa de igualdad: equidad de género, salud reproductiva y Objetivos de Desarrollo del Milenio , exhorta a los líderes mundiales a dar cumplimiento a las promesas formuladas a las mujeres y los jóvenes del mundo a fin de alcanzar los objetivos de reducción de la pobreza acordados en el año 2000 en la Cumbre del Milenio y reafirmados el mes pasado en la Cumbre Mundial que se celebró en Nueva York. Las inversiones en las mujeres y los jóvenes—quienes constituyen la mayoría de la población mundial—acelerarán el desarrollo a largo plazo. Si no se efectúan esas inversiones, la pobreza podrá arraigarse durante varias generaciones futuras.
“He venido hoy aquí para decir que no será posible que los líderes mundiales releguen la pobreza a la historia, a menos que releguen a la historia la discriminación por motivos de género”, dijo hoy la Directora Ejecutiva del UNFPA, Thoraya Ahmed Obaid, durante el acto en que se dio a conocer el informe. “No podremos relegar la pobreza a la historia a menos que eliminemos la violencia contra las mujeres y las niñas. No podremos relegar la pobreza a la historia a menos que las mujeres disfruten plenamente de sus derechos sociales, culturales, económicos y políticos”.
El UNFPA, Fondo de Población de las Naciones Unidas, es un organismo internacional de desarrollo que promueve el derecho de cada mujer, cada hombre y cada niño a disfrutar de una vida saludable, con igualdad de oportunidades para todos. El UNFPA apoya a los países en la utilización de datos de población para la formulación de políticas y programas de reducción de la pobreza y para asegurar que todo embarazo sea deseado, todo alumbramiento se realice en condiciones de seguridad, todos los jóvenes estén libres del VIH/SIDA y todas las niñas y las mujeres sean tratadas con dignidad y respeto.
El informe El Estado de la Población Mundial del UNFPA se publica todos los años desde 1978. Cada año, el informe trata de cuestiones de interés actual y para el futuro. El informe—cuya presentación coincide con el sexagésimo aniversario de la Carta de las Naciones Unidas, la cual consagró la igualdad de derechos de hombres y mujeres—dice que las inversiones en las mujeres y las niñas son acertadas desde el punto de vista económico y social, debido a que la discriminación redunda en menor productividad y más altos costos de los servicios de salud. También redunda en más altas tasas de defunción de madres y niños, y amenaza gravemente las medidas para reducir la pobreza en todo el mundo.
A escala mundial, los problemas de salud reproductiva—incluido el VIH/SIDA—constituyen la causa principal de defunción y enfermedad de las mujeres de entre 15 y 44 años de edad. En verdad, en todo el mundo se pierden en consecuencia más de 250 millones de años de vida productiva.
Cada año, unas 529.000 mujeres pierden la vida por causas relativas al embarazo, que son prevenibles casi por completo. La falta de acceso a anticonceptivos modernos es el factor principal de los embarazos no deseados, cuya cantidad se estima en 76 millones solamente en el mundo en desarrollo, y también es el factor principal en la realización de abortos en malas condiciones, cuya cantidad en todo el mundo se estima en 19 millones por año. Muchos de esos abortos causan discapacidad permanente o muerte.
Por otra parte, las inversiones en las oportunidades políticas, económicas y educacionales de las mujeres y las niñas arrojan resultados positivos rápidos y grandes beneficios, conducentes a mejores perspectivas económicas, familias más pequeñas, niños más saludables y mejor educados, menores tasas de prevalencia del VIH y menor incidencia de las prácticas tradicionales nocivas. Además, muchos estudios indican que cuando las mujeres controlan las finanzas de la familia, tienen mayores probabilidades que los hombres de invertir un más alto porcentaje de sus ingresos en satisfacer las necesidades de la familia.
No obstante, pese a las nuevas leyes y programas para mejorar la condición de las mujeres más empobrecidas del mundo, el ritmo de adelanto es excesivamente lento. Si bien muchos países están tratando de eliminar la discrepancia de género en la educación y mejorar el acceso a los servicios de salud para las mujeres, los adolescentes y otras poblaciones marginadas, las estadísticas siguen presentando un panorama inquietante.
La falta de acceso a servicios de planificación de la familia y salud reproductiva está íntimamente asociada a la pobreza. Actualmente, la población mundial es de casi 6.500 millones de personas y, según se prevé, llegará a 9.100 millones en 2050. Esta proyección se basa en la hipótesis de que los hombres y las mujeres dispongan continuamente de los medios de decidir si tener o no hijos y cuándo tenerlos.
La violencia—tal vez el más sistemático y generalizado de los abusos contra los derechos humanos—sigue aterrorizando a millones de mujeres y niñas, independientemente de su ubicación geográfica, su raza o su condición socioeconómica, dice el informe. En todo el mundo, una de cada tres mujeres probablemente padecerá durante su vida malos tratos físicos, sexuales o de otra índole, usualmente infligidos por un miembro de la familia o alguien que la mujer conoce. Las adolescentes son particularmente vulnerables; casi un 50% de los ataques sexuales en todo el mundo afectan a niñas menores de 15 años de edad. En demasiados pocos casos, las sobrevivientes tienen adonde recurrir en procura de justicia o ayuda.
En todo el mundo, las mujeres sólo ocupan un 16% de los escaños parlamentarios, proporción que representa un aumento de sólo 4% en comparación con 1990. Algunos de los mayores adelantos se registran en países en desarrollo. Rwanda, por ejemplo, cuenta con la más alta proporción mundial de mujeres que ocupan escaños parlamentarios, y supera la proporción registrada en Suecia.
“Muchos líderes exhortan a liberar de trabas el intercambio comercial a fin de estimular el crecimiento económico”, dijo Thoraya Ahmed Obaid. “Es hora de exhortar a la acción para liberar a las mujeres de la discriminación, la violencia y la mala salud que padecen en sus vidas cotidianas”. “Y puedo asegurarles que en todo el mundo, las mujeres están cansadas de oír promesas, promesas, promesas”, agregó. “Ha llegado el momento; contamos con los medios; hemos declarado oficialmente nuestro compromiso. Ahora necesitamos pasar a la acción”. |