Los criterios de admisión de alumnos, actualmente regulados ahora por las autoridades educativas locales, serán de responsabilidad de las escuelas. La propuesta de Blair será de adopción obligatoria para las escuelas de nueva creación pero las ya existentes podrán seguir bajo la tutela de las autoridades públicas si lo prefieren.
El Partido Conservador ha elogiado la reforma que considera una vuelta al sistema de escuelas públicas concertadas instaurado por Margaret Thatcher y abolido por los laboristas en 1998.
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