
Roberto Rey
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Roberto Rey es el director del Centro de Innovación Educativa (CIE-FUHEM) desde su creación y, actualmente, miembro del Consejo Escolar del Estado, en calidad de personalidad de reconocido prestigio. Es autor de numerosos libros sobre educación e imparte Economía en la ESO en el colegio Santa Cristina de Madrid, perteneciente a FUHEM.
¿Cree que la reforma de la LOE será duradera?
De no llegarse a un acuerdo, la reforma de la LOE tendrá la misma duración que las anteriores y entraremos en una desestablilización peligrosa de nuestro sistema educativo.
¿Cuál es el modelo de gestión de centros que considera más efectivo?
El sistema de gestión de centros más efectivo será aquel que consiga conciliar la democracia con la eficacia, lo que supone un funcionamiento análogo a nuestro modelo político, que la LODE toma como ejemplo: existe un poder ejecutivo fuerte (en nuestro caso, debe ser el director con su equipo directivo) y un control |
democrático fuerte, de la comunidad escolar (representado por el consejo escolar). En teoría, todo debería funcionar correctamente, pero existe el empeño por parte de algunos de relegar la función directiva a un papel menor, supeditada a la gestión democrática. Ese empeño, cuando no va acompañado de una responsabilidad generalizada de todos los trabajadores, lo cual es muy difícil de conseguir, cuando no imposible, acaba por deteriorar la calidad de los centros públicos, puesto que en los centros privados no suele darse el problema de una dirección débil. En resumen: la calidad de los centros públicos va a depender, cada vez más, del realismo con que afrontemos desde la izquierda la concepción de la dirección.
¿Qué puede hacer la escuela ante los desafíos que plantea el mercado de consumo a los niños y adolescentes?
Es evidente que la escuela no puede solucionar todos los problemas sociales. Por mucha importancia que le demos a una educación para el consumo, dentro de la escuela, siempre faltará el tiempo necesario para afrontarlo debidamente y, lo que es peor, aunque la escuela pretenda cambiar los hábitos sociales, siempre serán más poderosas las dinámicas externas que sus propios esfuerzos. Sin embargo, la escuela –a través de los sindicatos– sí puede adoptar un papel activo como medio de presión; por eso me inclino más a un papel activo de los profesionales orientados a presionar a la sociedad (especialmente a los medios de comunicación), para que sus planteamientos de consumo se hagan desde una perspectiva educativa. |