El IPC ha subido en noviembre 2 décimas sobre el mes anterior, manteniéndose en los mismos parámetros que suelen darse en estas fechas. Esta subida sitúa a los precios en el 3,5% anual, superando en un punto y medio las previsión del Gobierno para todo este año.
Por otra parte, la inflación interanual (la registrada en los últimos doce meses) disminuye una décima y se sitúa en el 3,4%. Mientras que la subyacente (sin alimentos no elaborados ni productos energéticos) aumenta una décima hasta el 2,7%.
El incremento interanual del 3,4% se explica por la subida del la vivienda y el transporte (ambas debidas al aumento de los productos energéticos), las bebidas alcohólicas y tabaco (5%), los hoteles, cafés y restaurantes (4,2%) y la enseñanza (4,1%).
CC.OO. muestra su preocupación por el progresivo aumento de la inflación subyacente mientras que el índice general se recorta, gracias a la disminución de la presión del precio de los carburantes. Esta evolución puede suponer el “enraizamiento” y la multiplicación de los efectos del alza del crudo en todos los bienes y servicios.
Es también preocupante el mantenimiento de una importante diferencia en el crecimiento de los precios con respecto a la UE (sobre todo en términos acumulados). Este diferencial disminuye la capacidad competitiva de las empresas más abiertas a la competencia internacional, que son por lo general las más innovadoras y las que generan más valor añadido. La diferencia de precios se explica, en gran parte, por un sector servicios poco competitivo y protegido por la regulación o por una falta de acción de los organismos públicos encargados de las condiciones de competencia.
CC.OO. viene reclamando al Gobierno medidas para aumentar la competencia en el sector servicios en general y, en particular, en la distribución de alimentos y en los bienes y servicios relacionados con la enseñanza, pues ambos constituyen dos productos básicos.