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El Gabinete Técnico de CC.OO., en su informe sobre los PGE 2006, afirma que el euro ha concedido gran estabilidad monetaria y cambiaria, además de una histórica caída en el precio del dinero. Sin el euro la evolución de los precios españoles y, sobre todo, el endeudamiento exterior (especialmente notable en los tres últimos años) hubieran obligado a depreciar la peseta y a elevar drásticamente los tipos de interés.
Sin embargo, la situación es la contraria: el tipo de cambio del euro ha abaratado las importaciones españolas con especial repercusión positiva en un momento de encarecimiento del petróleo. La recesión sufrida en 1993 por la economía española produjo al país una pérdida de riqueza, con una intensa destrucción de empleo. La crisis, no obstante, marcó un punto de inflexión en la economía española al ser aprovechada por las empresas para realizar un profundo ajuste en sus estructuras y marcar el inicio de un saneamiento de las finanzas públicas que, acompañado del acceso a la moneda única, ha generado indiscutibles beneficios particulares y colectivos en los últimos 15 años.
En cualquier caso, CC.OO. advierte que nuestra economía tiene una estructura muy poco sana donde se detectan deficiencias severas. La confianza de terceros permite financiar el abultado déficit con el exterior, pero no se debe olvidar que el principal crédito tiene su origen en la moneda única y no tanto en la solidez de la economía española. Sin ese respaldo sería difícil que la moneda nacional no estuviera sufriendo ataques que obligaran a depreciar el tipo de cambio y elevar los tipos de interés, una decisión más acorde con una economía con un crecimiento de su demanda interna tan elevado, que hace no tanto tiempo los analistas la hubieran calificado de “recalentada”. |