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ENTREVISTA
Entrevistamos a Javier Ricou/Autor del libro “Acoso escolar”(RD Editores)
“La característica común de los adolescentes agresores es su falta de empatía”
 

Javier Ricou

 

¿Cree que en los últimos tiempos ha aumentado el número de casos de acoso escolar o es que hay más sensibilidad social ante este problema?

Los expertos no se ponen de acuerdo a la hora de afirmar si ahora hay más o menos casos de acoso escolar que años atrás al no disponerse de estudios fiables. En lo que sí coinciden es en el hecho de que los ataques cometidos por escolares contra sus propios compañeros son ahora mucho más crueles.

Hay mucha más información del exterior y los agresores han empezado a utilizar las nuevas tecnologías (teléfonos móviles con los que graban las palizas o que usan para enviar amenazas por sms) para incrementar la angustia y dolor de sus víctimas. También es cierto que después del caso de Jokin –el adolescente que se suicidó en Hondarribia al no poder soportar más el acoso de sus compañeros de clase- hay una mayor sensibilidad hacia este problema. Se ha levantado la cortina del “bullying” en España y nadie se atreve ya a considerar estas vejaciones y agresiones en la escuela como “una cosa de niños”. Los padres están también mucho más sensibilizados con este problema y eso ha provocado un aumento de los asuntos por acoso escolar en los tribunales al no encontrar siempre esos progenitores de una víctima una respuesta rápida y decidida en los centros escolares para solucionar el caso, una vez se ha detectado.

¿De qué manera se puede acabar con las prácticas de acoso escolar en los centros?

Acabar con el “bullying” no es fácil. Países como Noruega, Canadá, Japón o Gran Bretaña, que hace más de treinta años que trabajan para acabar con estas agresiones entre iguales en la escuela, siguen padeciendo el problema a pesar de las campañas y medios desplegados para luchar contra el acoso. En España se empieza ahora a trabajar para sacar a miles de escolares de ese infierno. Muchos expertos creen que más que imponer una férrea disciplina en las aulas, el “bulying” podría reducirse con un mayor control de aquellos “puntos calientes”, como pasillos, lavabos, patios o clases de gimnasia, donde se producen la mayoría de ataques. Otra propuesta es hacer un seguimiento de la víctima más allá del recinto escolar, ya que los “bullies” siguen actuando fuera de las aulas.

¿Qué tipo de estudiantes serían posibles candidatos a agresores y cuáles a ser víctimas de las agresiones?

Ningún escolar está libre de padecer “bullying”. En el libro relato casos de alumnos que son amenazados por sus compañeros por ser los más inteligentes de la clase. Algunos de estos escolares llegan a suspender incluso adrede para evitar ese acoso. La mayoría de víctimas destacan, sin embargo, del resto por ser personas introvertidas o con alguna característica física que les hace diferentes, como la obesidad, los granos en la cara, las orejas de soplillo. Eso es utilizado por los agresores para justificar sus ataques, que siempre suelen comenzar con un mote. Después llegan los insultos y las agresiones.En el caso de los agresores la característica común de estos adolescentes es la falta total de empatía. Son incapaces de ponerse en la piel de una persona que sufre. Además suelen actuar como líderes y piensan que la víctima se merece todo lo que le pasa.

 
 
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