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Con motivo del 8 de Marzo, CC.OO. celebró diversos actos y actividades. Fue de nuevo el Día de la Mujer una jornada especialmente reivindicativa en la que desde el sindicato se volvió a exigir la necesidad de actuar contra las discriminaciones que se producen por razón de género con políticas apropiadas.
En el Mundo existen aun demasiados problemas de discriminación que afectan especialmente a la mujer, persistiendo aún sangrantes diferencias perpetuadas por las costumbres e incluso las leyes. En España, pese a las notables mejoras, las mujeres siguen soportando una pesada carga no ya sólo en las labores domésticas sino, además, de discriminación en el ámbito laboral. Los ejemplos son numerosos y elocuentes en el acceso y calidad del empleo, en la promoción y en las retribuciones, lo que unido a la doble jornada o doble presencia de las mujeres, tiene efectos desiguales y discriminatorios entre hombres y mujeres para el desempeño de las responsabilidades profesionales y familiares.
La segregación ocupacional y la discriminación laboral son dos claros exponentes de discriminación por razón de género. Sectores, ocupaciones y categorías feminizadas con baja cualificación, alta rotación y temporalidad y bajos salarios, conlleva riesgos para la salud –física y psicosocial– de las trabajadoras. Donde más se percibe la desigualdad de gérnero en el trabajo es en los sueldos. La brecha salarial entre hombres y mujeres –en torno al 30%– es incluso cada vez más amplia.
Otro factor que CC.OO. denuncia es el de la precariedad laboral femenina es especialmente grave dado su carácter estructural y continuo, con bajas tasas de actividad y de empleo –un 46 y un 41% respectivamente–, que son aproximadamente un 10% inferior a la media europea y muy lejos del compromiso del 60% acordado para 2010 en la Cumbre de Lisboa. Además de eso, las mujeres soportan altas tasas de paro que duplican el masculino pese a que el crecimiento medio del empleo es superior en las mujeres.
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