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E 29% del empresariado, el 36% de los diputados y el 35% del profesorado universitario son mujeres

 

 

En el año 2005 el 40,3% de la población femenina mayor de 15 años y el 42,2% de la correspondiente población masculina había alcanzado al menos la Educación Secundaria de segunda etapa. En el año 2000 estos porcentajes eran del 33,2% y 36,1%, respectivamente, lo que muestra un avance hacia la igualdad.

En el curso 2002-2003 las mujeres fueron mayoría en los niveles superiores de enseñanza, Bachillerato (55%), enseñanza universitaria (53,7%) y Doctorado (51%).

En cuanto al profesorado universitario, el 35,3% eran mujeres en el curso 2002-2003, siendo mayor su representación en centros privados (39,4%) que en los públicos (34,9%).

Según recoge esta publicación, se están produciendo avances hacia la igualdad de genero en algunos sectores. Sin embargo, la mujer sigue sin estar adecuadamente representada en muchos otros ámbitos sociales, laborales y políticos en relación con su peso demográfico. Así, sólo el 36% de los diputados, el 35% del profesorado universitario, el 29% del empresariado y el 31% de los altos cargos de la Administración (Ministros y secretarios de Estado) son mujeres.

A 1 de enero de 2005 la población española era de 44.108.530 personas, de las que el 50,6% eran mujeres, según la explotación estadística del Padrón Municipal.

La población extranjera residente en España era de 3.730.610 personas de las que el 46,6% eran mujeres. Esto supone el 8,5% de la población total de ambos sexos.

El porcentaje de extranjeros respecto al total de varones (9,1%) es ligeramente superior al de extranjeras respecto al total de mujeres (7,8%).

El mercado de trabajo está profundamente sesgado por la variable sexo. En las categorías de actividad y ocupación los porcentajes de hombres son mayores. Y en las de inactividad y desempleo los porcentajes de mujeres son más elevados.

En la ocupación a tiempo parcial el porcentaje de mujeres (78,1%) es notablemente superior, mientras que la mayoría de los ocupados a jornada completa son hombres (65,4%). Por su parte, entre los asalariados los varones son mayoría (58,2%).

En el año 2005 la mayoría de los empresarios, con o sin asalariados, son hombres (70,8%) frente al 29,2% de mujeres. En el año 2002 estos porcentajes fueron del 73,8% y del 26,2%, lo que representa un lento progreso hacia la igualdad.

La desigualdad de género se aprecia con mayor claridad en la ocupación por condición socioeconómica. Así, de las 19 categorías analizadas en la publicación Mujeres y Hombres en España 2006 sólo hay mayoría de mujeres en dos: Resto del personal administrativo y comercial y Resto del personal de los servicios.

Las tasas de actividad por edad también muestran diferencias de género significativas. Para todos los grupos de edad las tasas de actividad son mayores para los hombres, especialmente en el de 25 a 54 años.

La evolución histórica de las tasas de actividad también es distinta para las mujeres que para los hombres. En la década 1996-2005 ambas tasas han crecido, pero mientras que para los hombres el incremento ha sido más vigoroso en los grupos de edad juveniles (16-19 y 20-24 años), para las mujeres lo ha sido en los grupos de edad adultos (25-54 y 55 ó más años).

Por su parte, las tasas de paro por grupos de edad y sexo son más elevadas para las mujeres en conjunto y para todos los grupos de edad.

Este escenario muestra, por un lado, la suave pero creciente incorporación de la mujer al mercado de trabajo: la feminización de la actividad (aunque dicho fenómeno es desigual respecto a sectores de actividad y categorías de ocupación). Y, por otro, que una parte sustancial del colectivo femenino abandona el trabajo profesional cuando pasa a ocuparse principalmente de la vida privada familiar, tras el matrimonio o el nacimiento del primer hijo (como se deduce de la caída de las tasas de actividad femeninas para los grupos de edad a partir de 29 años y de que tanto la edad media de la mujer al matrimonio como al nacimiento del primer hijo se sitúan en torno a los 30 años). En estos casos, el abandono del trabajo suele ser, además, definitivo.

La siniestralidad es otro aspecto del mundo laboral donde la diferencia de género es notable. Los accidentes de trabajo afectan mayoritariamente a los hombres (79,6%), especialmente en los casos graves y mortales (89% y 96,2%, respectivamente).

En el año 2004 en ocho comunidades la representación femenina en el Parlamento autonómico supera a la registrada en el Congreso de Diputados: Extremadura (36,92%), Illes Balears (37,5%), Madrid (37,84%), La Rioja (39,39%), Andalucía (39,45%), Cantabria (41,03%), Comunidad Valenciana (41,57%) y Castilla-La Mancha (53,19%). El porcentaje medio nacional de concejalas fue del 27,35% en 2003. Además, se ha producido un lento ascenso en el porcentaje de funcionarias en los últimos años. En 2002 se superó la cota del 50% y en julio de 2005 se alcanzaba el 52,7%. Esto supone que las mujeres están adecuadamente representadas en las Administraciones Públicas en relación con su peso demográfico, aunque la representación varía según los departamentos, desde el 70,1% en Cultura hasta el 34,7% en Interior.

No obstante, la participación de la mujer en los altos cargos de la Administración (Ministros y Secretarios de Estado) es aún escasa (31%) a pesar de su tendencia ascendente.

En el ámbito del poder judicial la representación femenina (del 42,05% en 2004) es inferior a su proporción demográfica, situación que se acentúa en los tramos superiores (37,2%).

La publicación completa “Mujeres y hombres en España 2006”, a la que está referida esta información está disponible en la página web del INE ( www.ine.es ).

 
 
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