
Emilio Iguaz de Miguel
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¿En qué ha consistido la encuesta del Consejo Escolar de Andalucía sobre la convivencia escolar?
El 23 de junio de 2005, el Consejo Escolar de Andalucía fue requerido por la Consejería de Educación para la elaboración de un Informe sobre el estado de la convivencia en los centros educativos. Al mes siguiente, el 15 de julio, se le trasladó la resolución aprobada en el mismo sentido por el Parlamento de Andalucía. El Informe fue elaborado a lo largo del primer trimestre del curso 2005/06, siendo aprobado por unanimidad en el Pleno del Consejo Escolar de Andalucía el pasado 20 de diciembre. Sus conclusiones fueron presentadas ante la Comisión de Educación del Parlamento de Andalucía, en comparecencia realizada por el Presidente del Consejo el día 2 de febrero de 2006.
Consciente de la trascendencia que este asunto tiene en el funcionamiento cotidiano de la educación, el Consejo Escolar de Andalucía decidió enriquecer adicionalmente el proceso de debate abierto, poniendo en marcha dos actuaciones paralelas y complementarias al mencionado informe, consistentes en la convocatoria de un Foro sobre la convivencia en los centros educativos (Granada, diciembre 2005) y la elaboración de la Encuesta que ahora se presenta dirigida a los representantes de los distintos sectores de la comunidad educativa en sus respectivos Consejos Escolares.
Se enviaron formularios diferenciados a los distintos sectores representados en el Consejo Escolar de cada centro (profesorado, madres-padres, alumnado y personal de administración y servicios) y formularios específicos para su cumplimentación colectiva por el equipo directivo de cada centro y por el Consejo Escolar.
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Las cuestiones formuladas son de muy variado tipo: valoración del contexto del centro, percepción global sobre el clima de convivencia, factores que modelan la convivencia escolar, relaciones mantenidas con los respectivos sectores, actuaciones acometidas por el centro para la mejora de la convivencia y funcionamiento de los mecanismos de participación, tipología y nivel de conflicto existente entre el alumnado y entre los distintos sectores de la comunidad educativa, respuesta institucional ante los conflictos, medidas correctoras impuestas, etc.
Los formularios fueron remitidos a los 3.447 centros de Andalucía que imparten enseñanzas de Educación Primaria y Educación Secundaria, de los cuales h an respondido a la encuesta un total de 1.061 centros educativos (30,8% de los que recibieron los formularios).
Se han tabulado un total de 10.356 formularios, de los que 884 corresponden a aportaciones colegiadas elaboradas por los distintos consejos escolares de centro y 9.472 tienen un carácter individual. De estos últimos, el 38,5% corresponden a representantes del profesorado, 32% a madres y padres del alumnado, 12,9% son miembros del Equipo Directivo, 9,4% son representantes del alumnado y el 7,2% restante corresponde a representantes del PAS en el consejo escolar de centro.
En conjunto, la información procesada asciende a 1.114.373 datos.
¿Cómo perciben los centros educativos encuestados el clima de convivencia existente?
Los Consejos Escolares opinan mayoritariamente que el clima de convivencia que perciben en su centro es bueno o muy bueno (86,7% de las respuestas emitidas), en tanto que las valoraciones claramente negativas suponen un 1,1% del total.
Los representantes individuales encuestados coinciden en esta valoración, calificándolo como bueno o muy bueno en un 83,7% de los casos. Las valoraciones claramente negativas se sitúan en el 2%. La percepción positiva de padres-madres y personal de administración y servicios se sitúan por encima de la media conjunta. En cuanto al alumnado, el 73% de sus representantes valora el clima de convivencia como bueno o muy bueno, en tanto que las valoraciones negativas se aproximan al 4%. En el caso del profesorado, las valoraciones positivas son expresadas por el 82% de los encuestados, situándose las negativas en un 2,8%.
La valoración de la situación propia con respecto a otros centros arroja los siguientes resultados: un 60,6% de los Consejos escolares manifiesta que el clima de convivencia es mejor que el de los centros de su entorno, situándose en un 3,1% los que entienden que es peor. En el conjunto de las respuestas individuales, algo más del 54% de los representantes encuestados entiende que la situación es mejor, si bien las valoraciones negativas se sitúan algo más altas (5,2%). Entre ellos, la visión más optimista la manifiestan los equipos directivos y el PAS, en tanto que el profesorado y alumnado son algo más críticos al respecto.
La valoración positiva del clima de convivencia y la sensación de encontrarse en mejor situación que otros centros próximos se refuerza con una visión relativamente optimista acerca de lo que viene ocurriendo durante los últimos cursos. Un 41,8% de los Consejos Escolares manifiesta que la conflictividad ha disminuido desde entonces, proporción que se incrementa hasta el 80% si se integra también a aquellos que entienden que se ha mantenido en unos niveles similares a los que existían. Aunque la sensación es algo menos optimista entre los representantes individuales, aquellos que perciben una cierta estabilidad o un cambio hacia mejor constituyen el 73,8% de los encuestados y encuestadas. Por su parte y con independencia del clima de partida existente en cada centro, la sensación de que la situación vaya a peor la tienen, en conjunto, uno de cada cuatro representantes, si bien entre el profesorado esta sensación afecta casi a uno de cada tres. ¿Cuáles son las principales conclusiones obtenidas con relación a la conflictividad escolar?
Los datos suministrados por los 1.061 centros acerca de las conductas negativas más habituales entre el alumnado, permiten extraer un conjunto de rasgos generales:
Dos tercios de las conductas negativas registradas por los centros están constituidas por reiteraciones de faltas leves, conductas disruptivas, incumplimiento de sanciones y otras actuaciones no estrictamente violentas.
La entidad de las conductas violentas en cuanto a frecuencia también es diversa. Las más extendidas son las injurias y ofensas contra otro miembro de la comunidad educativa (12,9%), seguidas por las agresiones físicas (6,2%) y las amenazas y coacciones (5,7%). El peso de una u otra modalidad de conflicto es también cambiante en función de la edad del alumnado.
Una tercera característica que define el mapa de la conflictividad y, en concreto, de la violencia escolar es su irregular distribución de acuerdo con la edad / nivel de estudios. Entre el alumnado de E. Primaria se originan el 18,3% de las conductas contrarias a la convivencia (concentradas en el Tercer Ciclo de E. Primaria), en tanto que entre el alumnado de ESO se concentra la mayor parte de los conflictos (80%). En cambio, en los niveles superiores de edad y de estudios (Bachillerato, FP) la conflictividad resulta irrelevante (1,7%). Este hecho viene a reforzar la idea de que los problemas se hallan concentrados en edades y cursos muy concretos.
Se produce una concentración territorial de los problemas. Frente a una idea -bastante extendida- de que la conflictividad escolar constituye un fenómeno generalizado, la distribución de su frecuencia viene a demostrar, por el contrario, que se trata de un problema que afecta sensiblemente a un número limitado de centros educativos. De los 1.061 centros participantes en la encuesta, prácticamente un 50% señala la inexistencia de conductas graves entre sus alumnos y alumnas durante el pasado curso escolar, en tanto que otro 38% expresa la existencia de una conflictividad muy baja. De hecho, aquellos centros que pueden considerarse como de alta conflictividad no superan el 8%. La distribución de las conductas no viene sino a reforzar esta constatación: el 82% de los centros participantes en la encuesta acumula apenas el 10% de la conflictividad, en tanto que el 18% restante concentra el 90% de las conductas gravemente perjudiciales para la convivencia. Evidentemente, es en estos centros donde los problemas de convivencia son más acuciantes y donde se deberían aplicar con más énfasis los recursos y medidas existentes o previstos, pero esta situación no puede extrapolarse al conjunto de la red, donde la nota dominante es una sensación generalizada de normalidad, tal y como expresan la mayor parte de los representantes y consejos escolares encuestados.
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