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Informe educativo de la OCDE: El 30% de la población escolar termina la ESO sin titulación
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Durante el acto de presentación en España del último informe sobre Educación ‘Indicadores de la OCDE 2006', el secretario general de Educación, Alejandro Tiana, ha señalado que el sistema educativo de nuestro país debe mejorar la tasa de población que termina la ESO sin titulación y que, por tanto, tiene más dificultades para conseguir continuar estudios. Tiana reconoció que esta tasa es una de las más alta de la UE.
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Durante el desayuno informativo celebrado en el Ministerio de Educación y Ciencia, con motivo de la presentación oficial en París del informe por parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo OCDE, Alejandro Tiana subrayó que “en lo que se refiere a la cantidad hemos cumplido parte de nuestros objetivos”, teniendo en cuenta las tasas de escolarización de España en relación al resto de la OCDE.
Los datos del estudio, cuya información hace referencia al curso 2003 / 2004, reflejan una mejora en la equidad de la educación española, lo quiere decir, según explicó Tiana, “que nuestros jóvenes están llegado al sistema educativo en unas condiciones que les abre oportunidades para continuar”. “El sistema educativo español, aunque tiene también tareas por delante, puede estar satisfecho de que va en la buena dirección”, ha subrayado.
El estudio de la OCDE recoge que España ha progresado en el porcentaje de españoles que ha alcanzado una titulación de educación secundaria superior (bachillerato, formación profesional de grado medio u otros estudios secundarios), aunque sigue siendo inferior al de la OCDE. La proporción de estudiantes que actualmente completan las enseñanzas de bachillerato o ciclos formativos de grado medio en relación con su grupo de edad se sitúa en España en el 66% frente al 81% de media de la OCDE. En cambio, los niveles españoles de titulación en la educación terciaria (universitaria o formación profesional de grado superior) son similares a la media de la OCDE. Las tasas de ciudadanos españoles con edades comprendidas entre 25 y 34 años que han alcanzado una titulación de educación superior es del 38%, bastante por encima del 31% de media de la OCDE.
En cuanto a la diferencia por sexos, las jóvenes españolas de 25 a 35 años han permanecido un promedio de 12,5 años en el sistema educativo frente a 11,9 años los varones. Además, la proporción de mujeres entre 25 y 34 años con titulación de bachillerato o FP de grado medio supera en 17 puntos a la de los varones, mientras que en la OCDE dicha diferencia es de sólo 9 puntos.
Otro de los datos destacables del informe es que el paro disminuye según aumenta el nivel educativo alcanzado y afecta más a las mujeres que a los hombres en todos los niveles de formación. Así, el paro entre los varones españoles que sólo tienen estudios primarios (un 8,7%) es casi el doble que el de los que tienen estudios medios o superiores (cuyas cifras respectivas son del 4,9% y 5,3%). En el caso de las mujeres se repite este fenómeno, con una proporción parecida (17,2% frente a 8,8%) pero las cifras de paro entre ellas son, a su vez, casi el doble que las de ellos.
También es reseñable que los salarios aumentan con el nivel educativo alcanzado. Sobre un índice 100 equivalente a los ingresos alcanzados por las personas con una titulación de educación secundaria superior, los varones licenciados españoles alcanzan un nivel de ingresos de 144, mientras que quienes no acabaron la secundaria superior se quedan en 84. Las mujeres licenciadas alcanzan un nivel de salarios de 156, cifra que casi duplica el de aquellas que no finalizaron la secundaria superior.
Aunque el gasto en educación ha venido creciendo en España de manera continuada en la última década, su crecimiento ha sido durante bastantes años inferior al experimentado por el Producto Interior Bruto, con el resultado de que el porcentaje de gasto público en educación con respecto al PIB, que en 1995 era del 4,6%, en 2003 era sólo del 4,3%. Estas cifras son significativamente menores que las correspondientes de la OCDE: 5,3% en 1995 y 5,5% en 2003. Aunque en los últimos años se ha producido un aumento del gasto público en educación en relación con el PIB, revertiéndose la tendencia decreciente, ese fenómeno aún no se ve reflejado en este informe.
En lo referente a la proporción del gasto corriente en educación destinado a los profesores de educación primaria y secundaria, en relación con el gasto total en educación, es en España del 74,6% frente al 63,6% de la OCDE. En educación terciaria, estas proporciones son respectivamente del 58,5% y 43%.
Por lo que respecta al acceso a la educación, los españoles han permanecido menos tiempo en la enseñanza formal que la media de la OCDE, pero las distancias se acortan notablemente si se considera la población más joven y desaparecen si se atiende a la esperanza de escolarización de los menores de 5 años.
El número medio de años de escolaridad en la enseñanza formal de la población de 25 a 64 años, en 2003, fue menor en España (10,6 años) que en la OCDE (11,9 años) o la UE (11,8 años), aunque ha aumentado en una décima con respecto al año anterior y disminuido la diferencia con la OCDE en dos décimas. En los últimos 20 años, la permanencia en el sistema educativo ha mejorado en dos años en el caso de los hombres y en más de tres en el de las mujeres. En el año 2004, la esperanza de escolarización para los menores de 5 años era en España de 17,2 años y en la OCDE de 17,4.
En cuanto al entorno del aprendizaje, el número total de horas de clase obligatorias para los estudiantes de primaria y secundaria es mayor en España, en casi todas las edades, que en la OCDE. Por otra parte, el número medio de alumnos por clase en educación primaria en los centros públicos es de 19,3, cifra que queda por debajo de la media de la OCDE (21,5). En la educación secundaria la diferencia no es tan amplia, siendo en España de 24 alumnos en los centros públicos y de 23,8 la media de la OCDE. En los centros de enseñanza privados, la media de alumnos por clase en educación primaria es de 24,3 frente a 20,3 de media de la OCDE, mientras que en la educación secundaria es de 26,9 frente a 22,8.
También la ratio alumnos/profesor en España está por debajo de la media de la OCDE en todos los niveles educativos. En educación infantil ha pasado en España de 14,8 en 2003 a 13,9 en 2004, mientras que en la OCDE ha aumentado de 14,4 al 14,8. En primaria, la cifra española es de 14,3 alumnos por profesor, frente a 16,9 de media de la OCDE. En educación secundaria, la cifra española es de 10,8, frente a 13,3 de la OCDE. En lo que refiere al número de horas de clase que imparte cada profesor, los profesores de educación primaria tienen 880 horas de clase al año en España, frente a 805 de media en la OCDE. En la ESO las horas lectivas anuales son 581 en España frente a 704 de la OCDE y en la secundaria post obligatoria, 564 en España frente a 663 en la OCDE. Sin embargo, las horas totales de trabajo y el número de días trabajados al año es en España similar a los de la OCDE.
Por último, los salarios iniciales de los profesores españoles son en general un 25% superior a los de sus colegas de la OCDE en los primeros años de docencia. Sin embargo, la proporción entre el salario máximo que se alcanza en educación secundaria y el inicial es de 1,43 en España frente al 1,7 de la OCDE. En España un profesor necesita 39 años para alcanzar el salario máximo, mientras que la media de años de la OCDE es de 24. Así mismo, el poder adquisitivo del salario de los profesores españoles, medido en euros constantes, ha descendido entre 1996 y 2004.
La ministra de Educación, Mercedes Cabrera, declaró en el Senado que los datos del Informe de la OCDE son anteriores al curso 2003-2004, con lo que el periodo analizado en el estudio queda casi íntegramente en los años de Gobierno del PP.
Además, trató de relativizar los datos afirmando que la escolarización es universal, mientras que en otros periodos no ha sido así. Cabrera recordó que el gasto aumentó en el curso pasado un 19% y este año se espera que el aumento llegue al 27%. En cualquier caso, quiso "lanzar un mensaje de que prolongar los estudios es bueno para la vida de las personas", en respuesta a los datos que indican un 30% de fracaso escolar. Cabrera consideró que este era uno de los datos más preocupantes del informe.
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