
Mª José Díaz-Aguado
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¿Ha empeorado en los últimos tiempos el clima escolar en los centros?
La comparación entre distintos momentos históricos plantea muchas dificultades, sobre todo en relación con problemas que han existido siempre en la escuela y que antes permanecían ocultos, como el acoso escolar. Antes había una conspiración del silencio. Ahora se ha roto aquella tendencia a mirar a otro lado, lo cual es un avance, y nos obliga a ser extremadamente prudentes. La cantidad de acoso escolar permanecería bastante estable porque tiene que ver con causas generales muy extendidas en la sociedad que apenas han cambiado. Ahora existe más riesgo de que una vez que se inicia un proceso de acoso, alcance niveles más graves. Asistimos a una mayor banalización de la violencia entre algunos adolescentes como consecuencia de la exposición a la violencia difundida por los medios de comunicación y las nuevas tecnologías, si bien esta no es la causa única. A esto hay que añadir la dificultad para respetar los límites.
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¿Qué le parece el problema de la disrupción en la clase?
El problema más frecuente en la escuela es el de los alumnos que hablan en clase, impidiendo así la labor del profesor. Es lo que llamamos disrupción. El profesor llama la atención al alumno y éste contesta mal. Aquí se inicia una escalada de confrontación para ver quién puede más, donde el alumno cuestiona la autoridad del profesor. El comportamiento disruptivo no es nuevo. Lo que hay de nuevo es que ha aumentado. Aunque no disponemos de datos concretos sobre este problema, la diferencia con el acoso escolar es que no ha sido nunca ocultado. Es un problema visible y la percepción generalizada es que se ha incrementado. Ahora se habla más en clase que en años anteriores.
¿Qué entiendes por aprendizaje cooperativo y de que forma puede concretarse ésta en la actividad de los centros?
Se trata de un conjunto de técnicas que logran transformar la interdependencia negativa e individualista en las aulas, en positiva. Este fenómeno se da sobre todo cuando los alumnos que obtienen buenos resultados son objeto de envidia por quienes no alcanzan esos resultados. El aprendizaje cooperativo cambia esa estructura y hace que los compañeros alienten y favorezcan el aprendizaje de los demás porque dejan de verlo como una amenaza para el éxito propio. Además, el aprendizaje cooperativo modifica la interdependencia de corte individualista.
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