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Informe "Juventud a la deriva" |
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El 23% de los jóvenes admite haber cometidos actos vandálicos, según revela un estudio realizado por el Departamento de Sociología de la Universidad de Salamanca, del que se desprende que en diez años se han duplicado los chicos que exhiben conductas infractoras.
El informe, publicado bajo el título "Juventud a la deriva" Y dirigido por el profesor Fernando Gil Villa, es fruto de una investigación efectuada entre 2004 y 2006, y ha sido financiado por el Ministerio de Educación.
El trabajo de campo se ha realizado entre 2.006 estudiantes españoles, exceptuando los de Ceuta, Melilla y los de las comunidades insulares, con edades comprendidas entre los 14 y 18 años , y alumnos todos ellos de centros públicos de Enseñanza Secundaria.
Del análisis se desprende que si en 1995 el 16% de los chicos admitían haber cometido actos vandálicos, este porcentaje se eleva hasta el 23% en 2006.
Los encuestados que confiesan haber participado en peleas pasan del 17% al 38% y los que han conducido sin carné del 22% al 30%, y además el 60% bebe alcohol habitualmente los fines de semana y más de la mitad, un 52,8%, dice conocer a alguien que se ha desmayado bebiendo.
En relación con el consumo de drogas, el estudio establece una diferencia entre las "legales" y las "ilegales", y en este sentido el 55% reconoce haber fumado alguna vez , mientras que el 28,2% de los encuestados admite haber probado la marihuana y el hachís.
Por su parte, el 4,4% acepta haber consumido cocaína y un 3% éxtasis y drogas de diseño.
Sobre las conductas infractoras, el estudio distingue dos niveles, uno el de los chicos y chicas que han cometido actos delictivos y están bajo tutela, y que han pasado de 6.020 en 1999 a 12.941 en 2002.
Por otro lado aparecen los que no han estado en los juzgados, ni han sido denunciados pero que admiten haber roto las normas básicas, porcentaje que se han duplicado en los últimos diez años.
Sobre el perfil del adolescente que comete infracciones, el análisis explica que esta conducta es asumida por igual sean chicos o chicas, estudien colegios privados o públicos, vivan en la ciudad o en los pueblos o tengan sus padres estudios superiores o primarios.
Para el autor del estudio, las causas que generan este tipo de conductas son "claras", ya que el consumo excesivo del alcohol y los comportamientos violentos pueden convertirse en problemas pero que son en realidad síntomas de la compleja situación en la que se ve inmersa la juventud en la actualidad.
En el informe, Gil Villa alude a que las causas de esta situación hay que buscarlas en "una combinación negativa de circunstancias sociales de nuestra época", ya que, en su opinión, la familia ha derivado hacia un modelo tendente al egoísmo individual y además la autoridad de los padres se desdibuja.
Como posibles soluciones, el profesor apunta a que los padres deben " educar con el ejemplo y no con el discurso", y además tienen que "mostrar interés por la educación de los chicos participando y practicando hábitos que desean ver en ellos como el deporte y por supuesto dejando de hacer aquello que no quieren ver en sus hijos".
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Mercedes Cabrera presenta el Año de la Ciencia
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La T
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La ministra de Educación y Ciencia ha presentado las principales iniciativas del Año de la Ciencia así como el avance de resultados de la mayor encuesta realizada hasta ahora (7.000 encuestados) sobre la percepción social de la ciencia y que han llevado a cabo la FECYT y el CIS.
Mercedes Cabrera ha destacado que uno de los objetivos fundamentales del Año de la Ciencia es crear nuevos y mejores canales para transmitir el conocimiento científico y tecnológico a la ciudadanía para hacerla más consciente de la importancia que este ámbito tiene en el desarrollo y el progreso.
El Año de la Ciencia tendrá un programa de actividades que será aprobado por una Comisión presidida por la Vicepresidenta primera del Gobierno y en la que estarán presentes todos los agentes encargados de la creación, difusión y divulgación de la ciencia en nuestro país: ministerios, organismos públicos de investigación, universidades, municipios, etc.
Las conferencias, exposiciones y jornadas de todo tipo serán coordinadas por la FECYT en colaboración con las Comunidades
Autónomas.
Además, se crearán una serie de estructuras estables que pretenden que este esfuerzo para acercar ciencia y ciudadanía se prolongue más allá del 2007. Se emplearán varias fórmulas:
Creación de un servicio nacional de divulgación científica: fuente gratuita y rigurosa de contenidos sobre ciencia y tecnología orientada a los medios de comunicación.
Unidades de cultura científica: estas unidades se crearán en los Organismos Públicos de Investigación (OPIS) y en las universidades para apoyar la difusión y divulgación de sus investigaciones.
Red local de agentes de cultura científica: potenciar las instituciones locales existentes, que contribuyen a realizar una lectura de la ciencia y la tecnología más cercana a los ciudadanos.
Red Nacional de Museos de Ciencia y Tecnología: en España hay un conjunto notable de instituciones dedicadas a divulgar la ciencia. Se trata de crear una red entre todos ellos que permita una mejor transmisión de la información tanto entre ellos como hacia la sociedad.
Para todas las actividades del Año de la Ciencia el MEC, a través de la FECYT, realizará una convocatoria pública en la que se prevé que los recursos que venían asignándose anualmente para la difusión de estas actividades pase de 4 millones en el presupuesto de 2006 a 7,5 millones en 2007.
III Encuesta Nacional sobre la Percepción Social de la Ciencia
La primera conclusión del avance de los resultados de la encuesta es que “la valoración social de los científicos e investigadores y de las instituciones en las que desarrollan su labor es muy positiva, pero el interés por la ciencia y la tecnología es muy moderado”. Además, los ciudadanos están en contra de que se recorte el gasto en ciencia y tecnología pero no sitúan estos temas en sus prioridades de gasto. Para Cabrera esta situación constituye “las dos caras de la misma moneda”, pues aunque la sociedad confía en sus científicos, prefiere dejar las decisiones en manos de los expertos, lo que indicaría un cierto alejamiento de la sociedad.
Los ciudadanos valoran especialmente las investigaciones que se llevan a cabo en las áreas de medicina y medio ambiente y consideran que las principales motivaciones de los científicos para llevar a cabo sus investigaciones son su afán en la búsqueda de conocimientos y por ayudar a solucionar problemas sociales, más que la remuneración económica o el prestigio.
Asimismo, muchos encuestados reconocen haber recibido una baja formación científica y técnica apuntan a un cierto retraso tecnológico de nuestro país en relación al resto de miembros de la Unión Europea.
Más información
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Un futuro difícil para las pensiones
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1 Una |
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Año 2030. La amenaza de una revuelta de los ciudadanos viejos se cierne sobre una sociedad cuyos sistemas de pensiones y de salud presentan graves carencias para atenderlos. Una periodista, que investiga la muerte de un jubilado, se convierte en defensora de los pensionistas'. Esta es la trama de una serie de televisión que va a estrenar la cadena pública alemana, titulada El cambio demográfico.
La profesora de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Elisa Chuliá, llama la atención sobre esta emisión televisiva, en un artículo de la revista de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas). Chuliá no se imagina una teleserie similar en España, ya que 'aunque el sistema público español deberá en los próximos años recortar las pensiones y/o aumentar los recursos de financiación, este tema no suscita entre los españoles el interés que se advierte en otros países'.
De hecho, destaca que sólo entre el 2% y el 5% de los españoles cree que las pensiones son uno de los tres problemas más importantes que tiene España.
Sin embargo, la inmensa mayoría de los economistas coinciden en que existen motivos suficientes para que los españoles se preocupen por el cobro de sus pensiones dentro de veinte años.
Los datos que aportan en la misma publicación de Funcas María Jesús Sáez, de la Intervención General de la Seguridad Social, y David Taguas, actual director de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno son contundentes. Según calculan, en 2050, la deuda acumulada de la Seguridad Social, derivada de los compromisos de pago de pensiones, podría ascender a 1,83 veces el PIB de 2004. 'Este desequilibrio requeriría recortar el gasto en pensiones contributivas un 1,5% cada año si estos ajustes empezaran en 2007', indican.
Dado que este recorte de las pensiones no está ni mucho menos en la agenda política, Sáez y Taguas proponen que la sociedad española y sus políticos aborden varias recetas. Proponen ampliar a toda la vida laboral el plazo para calcular la pensión, en lugar de los 15 últimos años actuales. Esto supondría un recorte medio de la cuantía de las nuevas pensiones del 15%; y rebajaría el déficit del sistema en 2050 de 1,83 a 1,15 veces el PIB. En segundo lugar, sugieren retrasar la jubilación a los 70 años.
Esta ultima medida es compartida por otro de los autores de esta publicación, Luis Garrido, catedrático de la UNED, quien argumenta que 'la edad mediana de ingreso en el trabajo se ha retrasado seis años entre los nacidos en 1940 y los que nacieron en 1986, pasando de 14 a 20 años. Esta diferencia justificaría posponer la edad de jubilación en seis años para los que hoy cumplan 20 años, de forma que para estar el mismo tiempo en el mercado productivo deberían jubilarse a los 71 años'.
Por su parte, Javier Alonso, de la Universidad Carlos III y el Instituto de Estudios Fiscales, el aumento del gasto en pensiones hasta el 19% del PIB en 2050 no será sólo por factores demográficos sino por los desajustes entre lo que aportan los cotizantes y las pensiones que reciben.
Según sus cálculos, un varón de 65 años que se jubile ahora cobrará una pensión 29 puntos porcentuales superior a la que le correspondería actuarialmente (según lo aportado). El caso de las mujeres en la actualidad es aún más desequilibrado, ya que su pensión es 52 puntos superior a la calculada en términos actuariales. Por ello, Alonso cree que la clave está en ajustar aún más la cuantía de la pensión con lo que se ha aportado durante la vida laboral.
CincoDías - Raquel Pascual
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