
Firma en octubre de 2005 |
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Lo que se firma debe cumplirse. Este es el principio elemental de la lealtad contractual a la hora de suscribir un acuerdo y para que las partes que lo contraen tengan la confianza negociadora necesaria en posteriores procesos. De no ser así, se rompe la esencia básica de la negociación colectiva. Y a esta deslegitimación de la negociación y de los acuerdos contraídos es a lo que está procediendo últimamente el Ministerio de Educación con su negativa persistente de no cumplir los compromisos que restan del Acuerdo Básico Laboral para el Profesorado de la Enseñanza Pública, de 20 de octubre de 2005, y con sus intentos de llevar el Estatuto Docente directamente al parlamento sin un acuerdo previo con las organizaciones sindicales, legítimamente representantes del profesorado.
"No podemos negar –ha declarado José Campos, Secretario General de la Federación de Enseñanza de CC.OO.- los avances registrados. Eso también sería desleal por nuestra parte. Ahí están las medidas acordadas sobre Convivencia Escolar. Ahí están todos los avances reconocibles con respecto a las jubilaciones anticipadas (prórroga, nuevos colectivos que pueden acogerse a ellas…). Ahí están las reducciones de jornada para el profesorado mayor de 55 años, o el acceso al cuerpo de catedráticos por concurso de méritos. Todo ello se recogía en el acuerdo que mencionamos y se ha avanzado bien al respecto."
Pero para CC.OO. quedan aún aspectos importantes que cumplir. El Ministerio no ha cumplido su promesa de facilitar la promoción entre los cuerpos docente. Lo recogido sobre el acceso del B al A en el proyecto de RD de Ingreso más bien parece una carrera de obstáculos que el cumplimiento de su promesa. Como tampoco ha cumplido su compromiso de concretar en la normativa pertinente la máxima valoración de la experiencia previa a la hora de ingresar en los cuerpos docentes.
Tampoco ha cumplido sus compromisos relativos “al establecimiento de medidas de seguridad y salud laboral, de políticas de igualdad y conciliación de la vida laboral y familiar”, recogiendo como mínimo, como bien debiera, todas las medidas que contempla el llamado Plan Concilia. Y lo mismo cabe decir sobre el "complemento de especial dedicación al centro". A este respecto, el MEC debe dejarse de excusas, ponerse a solucionar los problemas competenciales que pudieran impedir la percepción de este complemento y aprobar definitivamente el marco normativo que concrete el establecimiento de los recursos suficientes para que todo el profesorado pueda percibirlo.
Pero más sangrante es la situación del Estatuto Docente. En el Acuerdo Básico Laboral el MEC se comprometió a elaborar consensuadamente un borrador de Estatuto Docente, consenso que aún está por iniciarse. Pero el caso es que no se trata solamente ya de un compromiso exclusivo del Ministerio de Educación. Lo es del propio Gobierno y del partido que lo sustenta. No en vano, entre las promesas electorales de 2004, destaca muy nítidamente la siguiente: “Es preciso mejorar las condiciones en las que el profesorado desarrolla su trabajo, revisar su estatus profesional, modular su dedicación a partir de cierta edad y reformar la formación inicial de maestros y profesores de secundaria. La promoción profesional de los docentes no debe estar ligada al cambio de etapa educativa sino al status y reconocimiento en la misma etapa. Para alcanzar estos objetivos proponemos un Estatuto de la función docente que establezca los incentivos necesarios para reconocer tanto el trabajo en el aula como el desempeño de otros puestos necesarios para el buen funcionamiento de los centros, y que ordene y precise los derechos y las correspondientes responsabilidades.” Más claro no puede decirse ni prometerse. Otra cuestión es que tengan el propósito y la voluntad de dejar algo que afecta a la mejora de las condiciones laborales de cientos de miles de trabajadores en el cajón de las promesas incumplidas.
Para CC.OO. aún se está a tiempo. Queda tiempo, según declaran sus representantes, para acabar bien el desarrollo de los compromisos pendientes. Se está a tiempo también de concretar, convocar y llevar a cabo movilizaciones entre el profesorado en apoyo de estas reivindicaciones que, porque están recogidas ya en un acuerdo previo, no son meras exigencias sindicales, sino derechos adquiridos por el conjunto de los trabajadores del sector. CC.OO. no dudará en adoptar medidas de este tipo y llamará a la mayor unidad sindical posible para ello si el Ministerio persiste en la actitud que está manteniendo hasta ahora.
Ver monográfico acerca del Estatuto Docente
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