El bachillerato, dividido en dos cursos (17 y 18 años), es el paso siguiente a la educación obligatoria y previo a la universidad o a la formación profesional de grado superior. Con dos suspensos en 1º de bachillerato se puede pasar a 2º, estudiando el curso completo, pero con la obligación de recuperar aquellas dos materias (esto seguirá igual). Y hasta ahora, con tres suspensos, el alumno tiene que repetir, desde cero, todo el curso. En toda España hay 638.278 alumnos en bachillerato.
Pero el Ministerio de Educación, en su propuesta de real decreto de enseñanzas mínimas para el bachillerato que desarrolla la Ley Orgánica de Educación (LOE, aprobada el año pasado), plantea la posibilidad de este curso puente . Sólo podrían acceder los alumnos que suspendieran tres o más, pero aprobaran más de la mitad del curso, de un total de entre nueve y once asignaturas, dependiendo de las optativas o de si se cursa Religión. Después de ese curso intermedio, los estudiantes sólo tendrían que seguir las materias de 2º que le faltasen para completar la etapa. La LOE dice que el bachillerato se puede cursar en un máximo de cuatro años.
Ésta sería una fórmula mixta entre la que existe en la educación obligatoria, en la que la repetición es del curso completo, y la que existe en la universidad, en la que cada asignatura aprobada, independientemente del número de materias que se superen, no se tiene que volver a cursar.
La medida entraría en vigor en el curso 2009-2010, esto es, un año después de que se empiecen a aplicar en 1º los contenidos adaptados a la nueva ley. El Gobierno y las comunidades se reunirán el próximo martes para discutir esta propuesta, ya que serán los ejecutivos autonómicos los que tendrían que regularlo al detalle (el número máximo de materias de 2º que se podrán estudiar en ese curso puente, por ejemplo). Aunque también pueden dejar margen para que sean los propios centros los que lo organicen en función de las circunstancias concretas de los alumnos.
Organización
El PP ha calificado de "locura" e "irresponsabilidad" la propuesta del ministerio. "Esto va a suponer una degradación de esta etapa, porque va en la línea del facilismo en lugar de fomentar, como sería necesaria, la cultura del esfuerzo", aseguró Eugenio Nasarre, portavoz de Educación del PP en el Congreso de los Diputados. "Además, va a generar desorden organizativo en los centros", añadió.
Los directores de instituto admiten que el curso puente puede conllevar más complejidad organizativa, pero creen que se puede solventar: "Al organizar los horarios, simplemente puede ser cuestión de que el alumno, entre las asignaturas que haga de segundo, tenga que elegir Historia en lugar de Lengua", ejemplifica José Antonio Martínez, presidente de la Federación nacional de Directores de Instituto (Fedadi).
EL NUEVO PROGRAMA
Asignaturas comunes. Educación Física (sólo en primero), Filosofía y Ciudadanía, Historia de la Filosofía, Historia de España, Lengua y Literatura Castellana, Lengua Extranjera, Lengua cooficial (si la hubiera) y Religión (opcional, no tiene alternativa)
De modalidad. El alumno elegirá, entre los dos cursos, cinco materias del bachillerato que haga (Artes, Humanidades y Sociales, o Ciencias y Tecnología). Una sexta puede ser de la misma o de otra modalidad
Optativas. Normalmente, el estudiante elige una en cada curso. Podrá cambiarla por una su modalidad
Nota del prensa del MEC
EDITORIAL "EL PAIS" (19/3/2007)
"BACHILLERATO FLEXIBLE"
El Ministerio de Educación y Ciencia envió ayer a las comunidades autónomas su propuesta de Real Decreto de Bachillerato, último eslabón en la cadena de normas que desarrollan la Ley Orgánica de la Educación (LOE) en lo que se refiere a las enseñanzas ordinarias. Una de las principales novedades es la flexibilización del paso entre primero y segundo de Bachillerato. A partir de su entrada en vigor, los alumnos que suspendan más de dos asignaturas pero menos de la mitad de las de primero no tendrán que repetir todo el curso, como actualmente, sino que cursarán únicamente las que no han aprobado junto con algunas de las que componen el segundo curso.
La modificación propuesta complicará la organización de las enseñanzas en los centros, pero se trata de una reforma que da más posibilidades al alumno y no tiene por qué suponer una rebaja del nivel educativo ya que no afecta a los contenidos a superar en esta etapa, que quedará simplificada con la limitación a tres -uno menos que en la actualidad- de los posibles bachilleratos a elegir. La otra novedad es una definición de los contenidos comunes y de los específicos de cada una de las tres modalidades de Bachillerato, que va en el sentido de aumentar la carga docente y de adaptarlos a las características de las sociedades modernas.
Especialmente digna de mención es la introducción de una asignatura común a todos llamada Ciencias para el Mundo Contemporáneo, que permita a todos los jóvenes, sea cual sea su especialidad posterior, comprender algunas de las nociones de ciencia y tecnología que están en la base del estado actual de la salud, las comunicaciones o el medio ambiente, por ejemplo, y que han cambiado nuestra comprensión de la vida, incluyendo la aparición de la especie humana sobre el planeta, y el universo.
La otra nueva asignatura común será Filosofía y Ciudadanía, con un perfil que profundice en los derechos y obligaciones que se desprenden de nuestra pertenencia a una sociedad democráticamente organizada. Es de esperar que la tarea de completar la estructura y funcionamiento del nuevo Bachillerato, incluidas las asignaturas fijadas por las comunidades autónomas, se realice con la mayor brevedad y sin dejar que interfieran en la discusión más elementos que los puramente educativos.
Cualquier reforma en la enseñanza supone una perturbación de un sistema que sólo es aceptable si madura y da resultado durante periodos de tiempo prolongados. Para la tranquilidad de las familias, de los escolares y de los profesores, hay que procurar, además, que las incertidumbres y los problemas de puesta en marcha se reduzcan al mínimo y se clarifiquen cuanto antes.
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