El PP entiende que la modificación es contraria a la LOE al permitir la promoción de curso con más de dos suspensos. La decisión -anunciada en rueda de prensa previa al comienzo de la reunión por su secretaria de Política Social, Ana Pastor- va acompañada de la exigencia de una reunión de la Conferencia (rango de consejeros). "El Gobierno -dijo Pastor- está intentando implantar una reforma del bachillerato que no era conocida, que no había sido anunciada, ni está en el programa electoral del PSOE".
Poco después, en una rueda de prensa posterior al Pleno del Consejo de Coordinación Universitaria, la ministra lamentó la actitud de los populares y la comparó con la política decimonónica del "retraimiento, que era simplemente no jugar". Cabrera apeló al "sentido de la responsabilidad, porque estamos hablando de cosas muy serias, como es una propuesta de modificación y de nuevo Bachillerato, y esto tiene unas instituciones en las cuales se discute". Asimismo, anunció que la iniciativa es "acorde" con la LOE, además de "meditada" y con "razón de ser". Por este motivo, el Ministerio mantendrá la propuesta "porque nos sentimos respaldados por muchas de las opiniones que ya se han dado y esperamos conseguir sumar a aquellos que ahora mismo no ven clara o están poniendo objeciones a esta reforma".
Cabrera defendió las modificaciones introducidas en el diseño de Bachillerato bajo el argumento de que son "necesarias" para alcanzar los objetivos de Lisboa en el sentido de que un 85% de los jóvenes pasen a la enseñanza postobligatoria y adquieran el título de Bachillerato, Formación Profesional de Grado Medio o enseñanzas artísticas. Ahora, ese promedio es algo superior al 60%.
El aspecto más controvertido de la propuesta lo constituye la posibilidad de que los alumnos de primero con menos de la mitad de las asignaturas suspensas (45%) no repetirán todo el curso, sino que se matricularán únicamente de las pendientes y de algunas de segundo. En el modelo vigente, los alumnos con tres suspensos deben matricularse de nuevo del curso completo.
Esta nueva opción ha sembrado la desunión en el mundo educativo. Así, mientras unos sectores (los ideológicamente más próximos al Gobierno) la apoyan, otros la rechazan. Entienden esos últimos que la decisión no sólo conducirá a la devaluación de la exigencia y de la calidad, sino a un Bachillerato de tres años "encubierto". Además, pretextan que los centros necesitarán recursos adicionales para atender adecuadamente a los alumnos que cursen asignaturas de primero y de segundo al mismo tiempo.
Sobre la duración, la ministra dijo que legalmente el Bachillerato se puede cursar en cuatro años y que, en cualquier caso, el título se obtiene una vez aprobadas todas las materias. Dijo también que "se atenderán" las necesidades financieras que pudieran derivarse de los proyectados cambios, siempre que se demuestre que los recursos económicos adicionales son necesarios.
Por otra parte,
el presidente del PP, Mariano Rajoy, ya ha pedido al presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, que explique cómo contribuye el nuevo modelo de bachillerato a la calidad de la formación de los alumnos.
"Probablemente lo del señor Zapatero ya no tenga arreglo, pero lo de los escolares españoles, sí". Así se refería Rajoy al esfuerzo, al estudio y al principio de autoridad del profesor, tres conceptos que han desaparecido, a su juicio, de la política educativa.
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