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MISCELÁNEA
 
 
Notable disminución del abandono escolar
 
Aleja
 

El número de jóvenes que abandonan la educación después de los 16 años se ha reducido en unos 130.000 en los últimos dos cursos académicos. El dato refleja un cambio de tendencia que, según el Gobierno, irá consolidándose. El abandono escolar es uno de los cinco indicadores más importantes para medir la salud del sistema educativo, según la UE. En 2004, el 31,7% de los estudiantes españoles abandonaron la educación tras cursar la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), ahora son el 29,9%. Los programas de apoyo y refuerzo escolar y el aumento de las becas han promovido este cambio.

Si en 2004 más de 1.260.000 jóvenes dejaron de estudiar antes de terminar el bachillerato o ni siquiera llegaron a él, en 2006 esta cifra se ha reducido a 1.130.000, es decir, unos 130.000 menos, según la Encuesta de Población Activa. Disminuye el abandono escolar en España, un problema que se había convertido en creciente entre 2000 a 2004, años en los que se pasó de un 29,1% de población de entre 18 y 24 años que no seguía estudiando tras la ESO a un 31,7%.

"Se está consolidando la tendencia a la baja del abandono escolar prematuro. Sin embargo, estos datos siguen siendo preocupantes y hay que seguir trabajando para llegar a la media europea", declaró ayer Mercedes Cabrera, ministra de Educación y Ciencia, durante la presentación de los resultados del Plan de Refuerzo, Orientación y Apoyo (PROA), destinado a mejorar las perspectivas escolares de los alumnos con dificultades. España sigue teniendo una de las tasas más altas de abandono escolar comparada con la media europea, que en 2005 se situaba en un 15,2%.

El abandono escolar prematuro es uno de cinco puntos de referencia que la UE utiliza para medir los progresos en el ámbito de la educación y para potenciar el desarrollo de un país. El nivel de formación de la población joven, el número de graduados en ciencia y tecnología, el porcentaje de población de entre 25 y 64 años que participa en programas de formación permanente y el gasto público total en educación en relación al PIB, son los otros cuatro. Dentro de estos objetivos, la UE se ha propuesto para 2010 que le 85% de los jóvenes comunitarios acabe los estudios secundarios postobligatorios -bachillerato, formación profesional o programas equivalentes.

Hay diversos motivos que explican este cambio de tendencia en el abandono escolar, según fuentes del Ministerio de Educación. Uno de ellos es la puesta en marcha del programa PROA en cientos de centros de toda España desde 2004, para ayudar tanto a los alumnos con dificultades para aprender como a los que necesitan apoyo de técnicas de estudio. Este programa está funcionando actualmente en 1.165 centros de primaria y secundaria de toda España, una cifra que alcanzará los 2.500 el próximo curso, con un presupuesto de más de 97 millones de euros, financiados al 50% entre la Comunidad Autónoma y el ministerio.

Otro factor que ha influido en que haya menos abandono escolar es el incremento de las becas, especialmente de las llamadas compensatorias, una especie de beca salario que se da a los alumnos de familias más desfavorecidas para motivarles a no dejar los estudios. También han influido los planes puesto en marcha por las comunidades autónomas en muchos de sus institutos para incentivar a los estudiantes a que obtengan el título de la ESO y sigan estudiando.

"Es importantísimo también el cambio en el discurso político, el hecho de que se fomente y se enfatice la importancia de la educación. El mensaje social de que educarse y educarse el máximo tiempo posible vale la pena", dicen fuentes del ministerio. "Es vital también buscar caminos de ida y vuelta, dar la posibilidad a los que han dejado de estudiar que puedan volver", sigue. Las dos leyes que ha aprobado el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, la Ley Orgánica de Educación (LOE) y la Ley Orgánica de Universidad (LOU) incluyen medidas que permiten circular por el sistema educativo de una manera más flexible saliéndose de él y volviendo en cualquier momento de la vida.

EL PAIS - María R. Sahuquillo

 
 

Ligera bajada del fracaso escolar en la Secundaria

 


Clara

 

"El abandono escolar empieza a reducirse, pero hemos de trabajar mucho para estar en niveles de otros países europeos. El objetivo es consolidar la tendencia", subrayó Mercedes Cabrera en el instituto de secundaria Arcipreste de Hita, en Azuqueca de Henares (Guadalajara), que fue el centro elegido para hacer el balance sobre el fracaso escolar.

Actualmente, el fracaso escolar en España se sitúa 5 puntos por encima de la media de los 29 países de la OCDE. La UE se ha fijado como objetivo que, en el 2010, el 85% de los jóvenes comunitarios acaben los estudios secundarios posobligatorios.

El PROA, puesto en marcha hace dos cursos en 752 centros educativos para apoyar a los alumnos con más dificultades, funcionará el próximo curso en más de 2.500 colegios e institutos. La medida supondrá una inversión de 97 millones de euros, que cofinanciarán el Ministerio de Educación y las comunidades autónomas.

El 81% de los profesionales de la educación --equipos directivos, profesores, tutores, coordinadores y orientadores-- y de las familias se encuentran "muy o bastante" satisfechos" con los resultados del plan, según Asunción Manzanares, profesora de la Universidad de Castilla-La Mancha encargada de su evaluación.

También los alumnos lo evalúan positivamente. Gracias al refuerzo de profesores y alumnos de los últimos cursos, más del 85% van a clase con los deberes hechos y han mejorado en la organización del trabajo, la lectura, la escritura y el comportamiento en la aulas.

EL PERIÓDICO DE CATALUNYA - Antonio M. Yagüe

 
 
Un informe delata que el nuevo perfil étnico de los colegios británicos es una "bomba de relojería"
 
J. Rodé
 

De cada 8 niños que estudian en los colegios británicos, uno pertenece ya a una minoría étnica y habla en casa un idioma distinto al inglés. Los graves problemas de convivencia cuando no la imparable escalada de delincuencia juvenil vienen alarmado en las últimas semanas al Reino Unido y han terminado por hacer ver con mayor claridad no sólo la extremada división de comunidades en el país sino también las graves tensiones entre ellas.

En una manifestación más de la "huída blanca" que se dio en EE.UU. y que ahora alcanza a la multiétnica Europa Occidental, las familias de clase media blanca concentran a sus hijos en escuelas blancas y de clase media, en abierta estampida de los centros "multiculturales". La Comisión para la Igualdad Racial del país ha calificado esta tendencia como "una bomba de relojería" que provocará el estallido de la segregación racial y cultural, con la comunidad musulmana, una vez más, en el centro de las premoniciones del abismo.

“Si un niño musulmán es educado en un colegio donde la gran mayoría de los otros niños son también musulmanes, ¿cómo vamos a esperar de él que trabaje, que viva y que interactúe con personas de otras culturas cuando deje el colegio?”. Es la pregunta que se hacía el director de la Comisión para la Igualdad Racial del Reino Unido. “Esto es una bomba de relojería en marcha esperando explotar”, concluía. La propia BBC que ofrecía la noticia, entre otros medios, ilustraba la información con una la foto de una mujer musulmana llevando de la mano a un niño y cubierta de pies a cabeza con el negro ‘niqab' que sólo permite verle los ojos . Sin embargo, la presión de la culpa es situada en una clase media nativa que prefiere "otro" entorno cultural para sus hijos en su propio país.

Como en cualquier otro lugar, la clase media británica nativa no entiende de grandes problemas etnicosociales y sólo parece dejarse llevar por una máxima universal: con los hijos de uno no se juega. Ni sirven como piezas para revertir tensiones raciales o culturales. Y menos, se experimenta con ellos. Consciente de este problema, el organismo de presión multicultural británico ha propuesto algunas medidas para intentar revertir la tendencia de ‘huída blanca' hacia centros culturalmente más homogéneos. Entre estas medidas se propone la entrega de dinero a los colegios que más alumnos de minorías étnicas admitan. Poco deben conocer estos expertos los resultados que esa política ha dado en EE.UU., un país que, precisamente, es situado por ellos mismos como una referencia negativa de segregación racial en los centros educativos. En este sentido, Johnson confesaba el miedo de su organismo a que el Reino Unido se convierta en una "mini-América con colegios racialmente determinados" .

Cualquiera que conozca mínimamente el sistema estadounidense de incentivos étnicos sabe que degeneró, casi desde su mismo inicio, en una especie de incontrolada admisión de alumnos por colores de piel y procedencias más o menos exóticas con el fin de aprovechar unas subvenciones concedidas, en principio, para fomentar las "diversidad". En voz baja, directivos de institutos y universidades norteamericanos reconocen que la entrega de dinero de fomento racial causó un desplome en las exigencias educativas para los alumnos de las minorías étnicas, cuyos cupos son ávidamente cubiertos con el fin de no perder los ansiados y muy necesitados subsidios de la diversidad. Sin embargo, los responsables de la Comisión para la Igualdad Racial no parecen entender ni este fenómenos ni las perspectivas de las familias para sus propios hijos.

En una demostración de la "integración con sangre entra", Johnson afirmaba: "Si los colegios son juzgados exclusivamente por los resultados académicos de los alumnos, no nos puede sorprender demasiado que estén seleccionando a alumnos blancos de clase media, que tienen más oportunidades y más probabilidades de tener éxito". El pequeño problema es que las familias, cuando llevan a sus hijos a un colegio, sí juzgan a un centro por los "resultados académicos de los alumnos" y no por sus etéreas políticas de laboratorio de "alianza de civilizaciones". Las propuestas sobre cómo las distintas comunidades viven "vidas paralelas" aun residiendo en la misma calle y cómo esto se solucionaría con "loterías" de niños para la escuelas donde el azar mezclara religiones y colores de piel no provocan más que nuevas y abrasivas recriminaciones en los foros de los lectores, donde se rechaza la existencia de racismo pero sí se admite que unos padres, si pueden, no van a mezclar a sus hijos con "elementos perturbadores", tengan el color de piel que tengan.

NUEVO DIGITAL - Javier Monjas

 
 
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