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"El espejismo de la educación ambiental" |
Autor: Susana Calvo y José Gutiérrez
ISBN: 84-7112-516-1
Editorial: Ediciones Morata. Madrid, 2007
Páginas: 128
PVP: 8 euros
El deterioro de la relación del ser humano con su entorno, próximo y lejano, es una realidad cada día más preocupante de la que se ha ocupado la educación ambiental desde finales de los años sesenta del siglo pasado. Por suerte, sus finalidades, metodologías de trabajo, programas, actividades e instrumentos han tenido una considerable difusión y acogida mundial.
Además, su trayectoria está ligada a prácticas educativas escolares y comunitarias de distinta naturaleza, acordes con las necesidades y exigencias de los escenarios en los que se ha ido instalado: educativos y sociales, lúdicos y recreativos, turísticos y deportivos, divulgativos y de sensibilización, políticos y de acción comunitaria. La podemos encontrar en los sistemas educativos, en los organismos de gestión ambiental, en las organizaciones no gubernamentales, en los ámbitos universitarios, en los ayuntamientos, en los espacios protegidos, en los parques temáticos, en la televisión y en otros medios de comunicación.
Su éxito reside en su habilidad para hacerse útil; también en su capacidad para llevar a la práctica ideas para conseguir un mundo proambiental y equitativo.
Así, heredera de una visión utópica orientada por deseos de cambio global de las sociedades, aspira a tener relevancia profesional para que su actividad pueda contribuir a corregir este deterioro socioambiental actual y permita prevenir nuevos problemas, ahora convertidos en amenazas globales.
Susana Calvo y José Gutiérrez plantean en esta obra el reto de que en las sociedades no sea necesaria la educación ambiental porque el deterioro del medio ya no precise de la concienciación que carecemos en la actualidad.
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Luis Eduardo Aute celebra cuarenta años en la música. El pasado mes de marzo, Aute rompía un silencio de cinco años con la publicación de su nuevo disco, A día de hoy.
Hace 40 años, "Luis Eduardo Aute" recorría los pequeños escenarios del circuito universitario Fue en 1967 cuando Luis Eduardo Aute publicó un single con la canción "Aleluya nº1" que, un año después, Ed Ames llevó al éxito en Estados Unidos con el título de "Who Will Answer?" . Fue el mismo año que Leonard Cohen publicaba su primer álbum que se abría con "Suzanne" . Grandes artistas, estupendos poetas que han mantenido una carrera paralela con dignidad irreprochable. Un lujo para la música y la cultura popular.
Aute, que no hay duda de que refleja a la perfección ese término híbrido que es "cantautor", ha destacado más como autor que como cantante. En su anterior trabajo, Alas y balas , jugaba a reinventarse a sí mismo pero regresaba con un espíritu bastante socarrón del que en estos tiempos tan tensos estamos bastante faltos.
Con anterioridad había publicado un doble álbum Auterretratos Vol.1 , con 32 canciones escogidas por el propio artista entre su extenso repertorio y revisadas en música y letra que resumen una parte de sus años de carrera. Tras la segunda parte Autorretratos 2 , regresa con A día de hoy , en el que mantiene la esencia del mejor Aute.
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"La casa de Bernarda Alba " |
Autor: Federico García Lorca
Directora: Amelia Ochandiano
Intérpretes: Margarita Lozano, María Galiana, Concha Hidalgo, Aurora Sánchez, Ruth Gabriel, Palmira Ferrer y Nuria Gallardo
Estamos ante teatro hecho por mujeres, teatro del bueno a partir de una obra ejemplar que deja regusto amargo. Así suelen ser los jarabes y éste cura nuestra incultura literaria. Federico García Lorca finalizó dos meses antes de morir este drama que deviene en tragedia. Un texto limpio y descarnado ambientado en un rincón cualquiera de la España rural durante un verano con tardes enrarecidas, horas muertas que parecen muy lejanas de las noches en que se renueva el denso aire que respiran unos personajes presentados sin fisuras. Confinados en una metafórica atmósfera asfixiante, son escasas las rendijas por las que pasa el soplo que acaba avivando la llama del sacrificio. La inmolación es la salida más fácil en esta alegórica y sobria fatalidad que se enmarca entre la rebeldía y la opresión, pragmáticas posiciones pintadas por Lorca con líneas líricas.
COn un reparto de lujo el montaje, de Entrecajas y Teatro de la Danza bajo la dirección de Amelia Ochandiano, huye del realismo localista para buscar la sencillez de la puesta en escena, el mestizaje en la banda sonora (Las Voces búlgaras y Enrique Morente), y el protagonismo en las mujeres de Lorca, encerradas y sometidas al régimen dictatorial de Bernarda.
"Y no quiero llantos. La muerte hay que mirarla cara a cara. ¡Silencio! Nos hundiremos en un mar de luto. ¿Me habéis oído? ¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio!"
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Nacionalidad: EE.UU. (2004)
Duración: 93 minutos
Género: Drama
Guión y dirección: Lodge Kerrigan
Fotografía: John Foster
Montaje: Andrew Hafitz
Intérpretes: Damian Lewis (William Keane), Abigail Breslin (Kira Bedik), Amy Ryan (Lynn Bedik), Tina Holmes (Michelle), Christopher Evan Welch, Liza Colon-Zayas, John Tormey, Brenda Denmark, Ed Wheeler, Yvette Mercedes, Chris Bauer, Lev Gorn, Frank Wood.
Sinopsis: Desde la terminal de autobuses de Port Authority en Nueva York, William (Damian Lewis) libra sus propias batallas contra la esquizofrenia e intenta hacer frente a la pérdida de su hija. Puede que ella haya desaparecido o puede que sólo sea un fantasma más de los que viven en su cabeza, quizá esa hija ni siquiera exista. Pero él redime esa ausencia, imaginaria o no, ayudando a jovencitas que, como Kira (Abigail Breslin), andan en busca de calor humano. Y de nuevo las dudas, porque los motivos del hombre podrían ser desinteresados, paternales, o quizá no.
Crítica: Lo más notable de "Keane" es la soberbia actuación del británico Damian Lewis, cuya interpretación de un hombre esquizofrénico que alterna entre manía compulsiva y breves períodos de lucidez no sólo es realista, sino repleta de emoción y humanidad. También merece mención la niña Abigail Breslin, que demuestra que su maravilloso trabajo en Pequeña Miss Sunshine no fue accidental.
La película consigue niveles de suspense inusitados, no porque orqueste escenas de elaborada tensión, sino porque las circunstancias fluyen naturalmente de tal modo que el espectador teme por la seguridad de ciertos personajes, debido a las impredecibles reacciones del protagonista. Y, a diferencia de películas más burdas y genéricas, esta sutil manipulación de emociones surge de la cuidadosa construcción de sus personajes y no de caprichos de un guionista desesperado por fingir drama y complejidad.
"Keane" merece la más alta recomendación porque, si bien podría ser demasiado modesta y simple en su forma para atraer a un público considerable, definitivamente representa un fascinante experimento fílmico de gran impacto, que muestra claramente lo que un genuino artista puede lograr sin contar con elevados recursos . No es una película fácil o amena, pero su firme narrativa, a la vez ambigua y clara, será un agradecido reto para el cinéfilo que busque entretenimiento repleto de sustancia y significado, especialmente en la temporada de huecas superproducciones hollywoodenses e innecesarias secuelas. (Pablo del Moral)
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