Bajo el lema ''A la ofensiva: por una Europa social, solidaria y sostenible'' el Congreso se ha celebrado en un momento decisivo del proyecto político de la UE, en el que han confluido el bloqueo del Tratado Constitucional, las dificultades de la ampliación, la división motivada por la guerra de Iraq y la ausencia de liderazgos políticos claros. Esta parálisis política impide el avance en lo social. Entre los objetivos trazados por el secretario general de la CES, John Monks, y por los secretarios generales de UGT y CC.OO., Cándido Méndez y José María Fidalgo, se encuentran "lograr una subida salarial en una Europa que en los últimos años ha sufrido congelaciones en los sueldos y el de luchar por unas condiciones laborales que no sean de segunda categoría para el colectivo de inmigrantes".
Los temas más importantes del debate de Sevilla han sido: negociación colectiva europea, las condiciones aceptables para el concepto de flexiseguridad y la política de migraciones y la apuesta por construir un sistema europeo de normas sociales y laborales que cimenten la renovación del Modelo Social Europeo. El Congreso de Sevilla ha lanzado con fuerza un mensaje inequívocamente europeísta y socialmente avanzado, con el suficiente calado y coherencia para hacer mella en una clase política europea pasiva.
Intervención de Fidalgo en la sesión de apertura
El secretario general de CCOO, José María Fidalgo intervino en la sesión de apertura del Congreso en nombre de los sindicatos españoles USO, ELA-STV, UGT y CCOO, y ha expresó la necesidad de que la Unión Europea –que nació como un intento de que Europa prosperar unida en paz, y que ha contribuido, tras la caída del muro de Berlín, a reunificar Europa- “sea un referente mundial que reclama el derecho internacional, el equilibrio pacífico y la evitación de conflictos bélicos en cualquier punto del planeta”. Además, dijo a los delegados y delegadas presentes que “compartimos con vosotros la voluntad de defender los estados sociales, el derecho al trabajo, los sistemas públicos de protección social, políticas fiscales suficientes y justas y servicios públicos de calidad. Compartimos el objetivo de una Europa más unida y más social”.
El secretario general de CCOO calificó a la CES en la UE como un sujeto político de primer orden. “Lo ha sido y lo será. No se construirá la Europa social sin la aportación del movimiento sindical. Porque la UE no es sólo un gran mercado, es la mayor concentración de capital humano consciente de que el trabajo es la primera riqueza de los países, la riqueza que hace fructificar en forma de derechos el otro capital –el financiero-. Por ello, la CES es consciente de que representa y lidera a la primera riqueza de los europeos, esgrime sus reivindicaciones y are camino a los derechos con movilizaciones y con acuerdos”.
Fidalgo reivindicó con el lema de este congreso, “a la ofensiva”, las banderas de la Europa social, de la solidaridad y del desarrollo sostenible. “Estas banderas y estos propósitos debemos proyectarlos con fuerza y convicción a las instituciones y a la sociedad. Somos el nervio y el corazón del modelo social más avanzado del planeta. Hay que dotarlo de esqueleto jurídico –Tratado Constitucional- de instrumentos operativos internos –derechos fundamentales europeos- y externos –política exterior común-. Y para ello, nosotros, la CES, debemos ser no sólo la mayor organización de la UE en número de personas inscritas, sino el foco más potente de cohesión, solidaridad y progreso. Debemos fortalecer el sindicato europeo”.
“Si nos creemos sujeto político de la Unión Europea, representantes a todos los efectos de los trabajadores europeos, si somos conscientes de que el trabajo y su representación son el eje de la construcción de la Europa social, debemos también ir a la ofensiva en nuestros objetivos organizativos”, concluyó Fidalgo.
Intervención de Fernandez Toxo
Ignacio Fernández Toxo, secretario confederal de Acción Sindical y Políticas Sectoriales de CCOO, se ha felicitó, en su intervención, de que las aportaciones de CCOO al debate hayan situado los elementos de la política industrial en un terreno distinto al de la competencia del factor trabajo y, ha hecho un llamamiento al Congreso para que valore la coordinación de las políticas de la CES sobre el futuro industrial europeo, especialmente en desarrollo tecnológico, la innovación, la coordinación de las estrategias europeas en materia energética y el Diálogo Social en políticas industriales, asignando un papel más relevante a las Federaciones sindicales europeas.
CC.OO. considera que hay que neutralizar la tentación de los gobiernos y las empresas de buscar competitividad en los salarios y los costes laborales y la flexibilización de los regímenes laborales o la fiscalidad, que unido a un contexto marcado por la deslocalización industrial y de los servicios asociados a la industria, supone un alto riesgo para el empleo y las condiciones de vida y trabajo de los trabajadores y trabajadoras europeos, así como una amenaza a la realidad del sistema social europeo,
CC.OO. comparte con la ponencia la necesidad de impulsar un cambio de política para cumplir los objetivos de Lisboa y considera que no basta con plantear una apuesta por el ahorro energético y el impulso de las energías renovables. Conscientes como somos de la alta dependencia energética europea y de que la política energética es un factor de competitividad de primer orden, la CES debe apostar por una mayor coordinación de las políticas energéticas de los países de la Unión, e impulsar un marco común de política energética y particularmente en relación con la producción de energía eléctrica. Solo de esta manera será posible avanzar en los objetivos comprometidos para 2020.
Para CC.OO. el diseño de una política industrial europea necesita de instrumentos para conseguir una mayor integración y así afrontar los desafíos del proceso de globalización. La Europa de los 27 debe acompañarse de medidas de convergencia e integración real que conjuren la tentación de la competencia en costes laborales, reforzando el resto de factores de competitividad de las empresas y las economías de los diferentes países. La industria europea necesita cambios estructurales que si no queremos que se realicen contra los trabajadores o a costa de la cohesión social, deben abordarse, y esa ha de ser la apuesta de la CES, desde la concertación social.
CC.OO. cree necesario resaltar el valor de esta apuesta como elemento impulsor del cambio industrial tanto en cada uno de los países como en el ámbito de la Unión. Los procesos de reespecialización productiva muchas veces van acompañados de destrucción de empleo y deterioro de la economía de regiones enteras y no basta, siendo necesarias, con la aplicación de medidas como las previstas con la creación del Fondo Europeo de Ajuste a la Globalización. Son necesarias políticas anticipatorios que deben nacer del Diálogo Social , un diálogo que implique directamente a las instituciones nacionales y europeas, las organizaciones empresariales y los sindicatos, con un marcado protagonismo de las Federaciones sindicales europeas. Con estas propuestas cobra más sentido la apuesta, que globalmente compartimos, que se realiza en el bloque cuarto del Programa Estratégico.
Nueva Presidenta de la CES
La líder del sindicato sueco LO, Wanja Lundby Wedin, fue elegida nueva presidenta de la Confederación Europea de Sindicatos (CES) en sustitución del secretario general de UGT, Cándido Méndez. Lundby Wedin, de 55 años, fue elegida con el 91,6% de los votos de los 700 delegados
CCOO defiende el Tratado Constitucional Europeo
El secretario general de CCOO, José María Fidalgo ha cerrado esta mañana el debate en el XI congreso de la CES sobre el Tratado Constitucional, con una intervención en la que ha defendido el texto y ha pedido a la CES que actúe como sujeto político y con una sola voz en todos y cada uno de los países de la Unión. La posición defendida por Fidalgo (que es la de la CES) fue votada por unanimidad en el plenario. “Si las condiciones de trabajo de los asalariados europeos dependieran de las Constituciones nacionales, habría que cambiarlas todas”, recordó Fidalgo.
Fidalgo destacó que sin tratados como el que ahora discutimos no es posible construir la Europa social, con derechos comunes y sistemas de bienestar social para todos los ciudadanos. “Es ahora, después de los zig-zag a los que hemos asistido en los referéndum de aprobación (o rechazo) de algunos países, cuando se observan más riesgos para los derechos de los trabajadores; hay más riesgos ahora que antes de que se descuelgue la Carta de Derechos Fundamentales, de desgobierno de la economía, de quiebra de la cohesión. Europa está esperando de la CES que intervengamos unidos en defensa del texto original del Tratado para frenar las ambiciones de algunos gobiernos nacionales dispuestos a sacrificar la Carta de Derechos Fundamentales”, advirtió Fidalgo.
Para el secretario general de CCOO, la salida a la ofensiva de la CES es salir “dando la cara como sujeto político de la Unión Europea; sin los trabajadores Europa no será social y es ahora el momento de demostrarlo”, dijo Fidalgo.
Finalmente, el secretario general de CCOO, José Maria Fidalgo apoyó el Programa de Acción aprobado en este congreso, “un programa muy ambicioso que debe ser publicitado por todos los medios, y en ese trayecto la euromanifestación que celebraremos en las próximas semanas, cuya fecha se concretará de inmediato, constituye una ocasión excepcional para demostrar que sin los trabajadores no se puede construir Europa”, concluyó Fidalgo.
Manifiesto por la Carta de Derechos
Dicho manifiesto, denominado 'Manifiesto de Sevilla' fue aprobado por unanimidad de los congresistas y en él se aboga por pasar a la ofensiva".
La Confederación Europea de Sindicatos aprobó al término de su XI Congreso, celebrado en Sevilla, un manifiesto que marcará la acción sindical en los próximos cuatro años donde exigen a la UE que incluya la Carta de Derechos Fundamentales como texto vinculante en la Constitución Europea.
Dicho manifiesto, denominado 'Manifiesto de Sevilla' fue aprobado por unanimidad de los congresistas y en él se aboga por pasar a la ofensiva" y se apuntan retos "de gran complejidad" como la "creciente" precariedad del trabajo, la globalización y la "pérdida de confianza en la capacidad de la UE para ofrecer mejores niveles de vida y de progreso social".
En ese sentido, la CES habló de "disminución del entusiasmo" y de "escepticismo", de forma que "se corre el riesgo de percibir Europa como el prototipo de los peores efectos de la globalización". Además efectuó una defensa del Tratado Constitucional y mostró un punto de vista positivo hacia la ampliación de los Balcanes y Turquía "en base al respeto total a las obligaciones ligadas a al adhesión a la UE y a los derechos fundamentales".
Así en este documento, las centrales sindicales europeas se comprometen a intervenir en varios frentes, como "luchar por un mercado laboral europeo que ofrezca mejores puestos de trabajo y el pleno empleo", luchando contra fenómenos como la deslocalización; "fortalecer el diálogo social y la participación de los trabajadores"; "luchar por un crecimiento sostenible y la solidaridad regional e internacional"; y "luchar por unos sindicatos más fuertes y con mayor influencia en la toma de decisiones políticas en Europa y a nivel global".
Del mismo modo se pronunció la nueva presidenta de la CES, la sueca Wanja Lundby-Wedin, que en su discurso de clausura definió como prioridad lograr una mayor sindicación y afiliación en Europa y abogó por "trabajar por una Europa social, buscando la plena integración, la igualdad y mayores derechos humanos". En ese sentido, se abogó por fomentar la igualdad de los sexos, una mayor integración de los trabajadores inmigrantes o una mejora de los salarios como algunos de los temas claves.
Junto al Manifiesto de Sevilla, el plenario de la CES aprobó por unanimidad una declaración de urgencia sobre la Carta de Derechos Fundamentales para evitar que sea "relegada u omitida" y para demandar que sea incluida en el Tratado Constitucional.
En dicho documento además se anuncia que una delegación de sindicalistas se reunirá con los presidentes de la CE y del Parlamento y el Gobierno belga, en una jornada apoyada por una manifestación de sindicatos. "Estamos movilizándonos para hacer oír nuestros puntos de vista a los jefes de Gobierno de los países europeos asistentes a la Cumbre del 21 y 22 de junio en Bruselas", según añadió el documento.
En dicha declaración, la CES reconoce que acoge con "profunda preocupación" las propuestas de un nuevo reducido Tratado de la UE, tras lo que advirtió a los gobiernos de la UE, la CE y el Parlamento Europeo que la CES "no apoyará ningún nuevo tratado que conceda a la Carta un estatus legal que nos resulte ambiguo", agregó la CES, que anunció movilizaciones en ese sentido.
Lamento la "gran ambigüedad" sobre cómo aplican los estados miembros la Carta de Derechos, que según los sindicatos europeos "es la más progresiva obtenida por un movimiento sindical en el mundo y pone los derechos económicos y sociales al mismo nivel que los derechos humanos generales", además de "garantizar protección contra los despidos abusivos, derechos de seguridad social y el principio de las condiciones de trabajo equilibradas", entre otras cuestiones.
Para la CES, la Carta "es parte fundamental del futuro de Europa y fue diseñada para acercar Europa a la gente por lo que si es suprimida o reducida, será la Europa social la que sufra las consecuencias".
Intervenciones de Zapatero y del Comisario europeo
Las intervenciones de ambos “oradores invitados” tuvo algo en común: subrayar la significación del Congreso sindical europeo (escasamente reflejado en los medios de comunicación en tanto que evento sindical), y unos contenidos que no abordaron lo complejo y contradictorio de la realidad política, económica y sindical.
El Presidente del Gobierno español, subrayando acertadamente el papel del diálogo social y reconociendo el papel de los sindicatos, explicó su gestión de gobierno y los evidentes avances logrados en cuanto a crecimiento del PIB, los aumentos establecidos en el SMIG así como en las pensiones más bajas, la legislación sobre la igualdad y el apoyo a las personas dependientes, la conciliación de la vida laboral y familiar, ..., en un estilo que alguien calificó, creo que acertadamente, como de “Alicia en el País de las Maravillas”(1), lo que además dificulta entender cómo hay que seguir avanzando y las dificultades a superar, junto con las inevitables tensiones entre sindicatos e instituciones, aunque sólo sea por los intereses de los colectivos no idénticos que representamos. Luego se reunió en el mismo recinto del Congreso con los trabajadores de Delphi a los que garantizó, como antes hiciera ya Chaves y casi el propio Barroso, empleo y retribución. El Congreso aprobó una resolución de solidaridad con ellos.
Por su parte el Comisario Spidla se limitó a explicarnos la ristra de los conceptos básicos del modelo social europeo como si todos estuviéramos de acuerdo en el qué y el cómo, y su desarrollo no planteara importantes problemas (contrariamente a lo que reconoció el día anterior el Presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso desde posiciones no coincidentes con las sindicales). También se olvidó de los conflictos habidos o en curso de la Comisión Europea con el sindicalismo europeo (Directivas, Libro Verde sobre el Derecho Laboral, Protección Social, Servicios Públicos, ...)
Programa Estratégico sobre la necesaria ofensiva sindical y el mercado laboral europeo
El debate se ha centró esencialmente, aunque no exclusivamente, en torno a la “flexiseguridad”. Las diversas intervenciones han servido para repetirnos los problemas que ya conocemos sobre las consecuencias de la globalización (precariedad, desempleo, deslocalizaciones –es decir relocalizaciones vistas sólo desde Europa-, protección social, ...), legítimas afirmaciones pero que la práctica fácil de repetírnoslas entre sindicalistas no nos permite avanzar demasiado si no van acompañadas de una mayor reflexión sobre cómo hacerles frente, con qué propuestas, y, sobre todo, cómo avanzar en la conquista de las reivindicaciones colectivas de la clase trabajadora. La referencia a movilizaciones europeas se limitó a las euromanifestaciones y escasamente a los centros de trabajo como necesario punto de partida de las movilizaciones sindicales.
Es significativo que la única expresión clara sobre la relación entre el modelo social europeo y la defensa de los derechos del trabajo en el mundo fuera la formulada ayer por nuestro compañero Javier Doz. Y ayer ninguna referencia a lo planteado el primer día por Guy Ryder sobre la Acción Sindical Mundial en defensa del Trabajo Decente.
Nuestra compañera Lola Liceras se refirió a la exigencia sindical de más y mejores empleos, a la de la necesaria modificación del Libro Verde sobre Derecho Laboral europeo (con el rechazo del “contrato único”), a la voluntad de homogenización de condiciones y derechos en Europa, y no a la baja.
Recogiendo algunas enmiendas, además de las ya anteriormente aceptadas, se aprobaron ambos capítulos.
Intervención de Lola Liceras
Nosotros los sindicatos no hemos inventado el término flexiseguridad, pero sabemos lo que queremos sobre flexibilidad y sobre seguridad. No tenemos miedo a hablar de flexibilidad negociada en un mundo laboral que cree empleos cualificados; en un mundo laboral no discriminatorio.
Los sindicatos negociamos la flexibilidad interna en las empresas (el tiempo de trabajo, la movilidad, los cambios), porque las condiciones de trabajo se materializan en la empresa y el sindicato se construye en la empresa, por eso cuestionamos el Libro Verde cuando pretende sustituir los derechos en la empresa por la hipotética seguridad externa.
Para CC.OO. flexibilidad no es trabajar de cualquier cosa ni de cualquier manera. Sabemos que los puestos de trabajo no son para toda la vida, pero hay empleos de usar y tirar, hay demasiados empleos sin futuro. Del objetivo de Lisboa “más y mejores empleos” se ha olvidado la segunda parte.
Nosotros nos movilizamos contra la segmentación y la desigualdad y tenemos que seguir desacreditando el tópico de que los sindicatos protegemos sólo a los trabajadores mas seguros. Pero no queremos la igualdad por abajo. La igualdad sobre la base de menos derechos para todos, como pretende el Libro Verde para “modernizar el Derecho laboral”.O como se pretende con el contrato único.
En Europa no tenemos mucha legislación laboral común, aunque la queremos, pero tenemos un Derecho del Trabajo de base común para todos nuestros países, que es una de las señas de identidad del modelo social europeo, junto a los sistemas públicos de protección social y los sistemas fiscales. Su principio básico es que reequilibra el poder desigual del trabajador frente al empresario, y lo hace asegurando el derecho a la defensa colectiva de nuestros intereses; el derecho a la defensa colectiva de nuestros intereses; el derecho a la negociación colectiva, y no lo vamos a tirar a la basura.
España es un ejemplo de que el Derecho Laboral no es un obstáculo a la creación de empleo. Crecemos más que la media europea y hace un año hemos firmado una reforma laboral pactada.
Por último, los sindicatos exigimos seguridad sobre la idea del Libro Verde de que la seguridad debe estar fuera de la empresa como alternativa a los derechos en el puesto de trabajo, porque la seguridad externa sólo lo es sí : Crea empleo; Si los empleos que se crean son intercambiables con los que se pierden (a los trabajadores de Delphi nadie les puede hablar de seguridad si la alternativa al cierre de su industria es trabajar de camarero o de peón en la construcción); Se asegura la formación permanente; Se asegura la protección frente al paro, incluidos los subsidios, y no vale decir que desincentivan la búsqueda de empleo; Si se acepta que los derechos generales se negocian con los sindicatos: las políticas de igualdad, los sistemas de protección social y sus cambios, si, en definitiva, se asegura una distribución más justa de la riqueza.
Mesas Redondas
En la relativa a las políticas salariales, el Presidente del Banco Central Europeo se refirió esencialmente a la “ley del mercado” y a la importancia de las políticas de estabilidad monetaria. Epifani, SG de la italiana CGIL, dio un soplo de optimismo a los debates, señalando que Europa sigue siendo la primera fuerza exportadora del mundo, centrándose ciertamente en productos de calidad, en torno a los cuales y a sus exigencias en relación con la formación, la organización y condiciones de trabajo hay que situar los planteamientos de la ofensiva sindical. Señaló asimismo la fragmentación que se está produciendo en la clase trabajadora europea en relación con las condiciones de trabajo, particularmente en relación con la precariedad y bajos salarios, y la necesidad de otra política económica europea, con atención a la fiscalidad y a la asignación de recursos para avanzar en la competitividad y corregir esa fractura social. En similar sentido se pronunció el Presidente de la IG-Metal alemana.
La mesa redonda sobre políticas medioambientales, con intervención de la Ministra española Cristina Narbona, significó un muy interesante debate sobre el tema, particularmente en relación con las energías renovables, los gases efectos invernadero, la energía nuclear, pero escaso en relación con su título (“desarrollo sostenible y empleo”), debido a que el sindicalista interviniente se ha situado desde el principio, según sus propias palabras, en la perspectiva de los “trabajadores en tanto que ciudadanos”. Solo al final, y en relación con el tema de la “solidaridad”, esencialmente orientada hacia países que deben abordar problemas medioambientales que repercuten en los demás, ha habido una alusión a que este concepto quizás debería orientarse también a los colectivos de trabajadores que pueden verse afectados por necesarias medidas de reorientación económica o industrial, energética en particular. |