¿Qué asuntos cree que son los prioritarios en los tiempos que corren para un sindicato de clase como CC.OO.?
Las prioridades esenciales son, sobre todo, la lucha por el crecimiento del empleo y de su calidad, así como la defensa y mejora del conjunto del sistema público de protección social. El Estado de Bienestar es, seguramente, la mayor conquista civilizatoria de la Humanidad. Los valores de la justicia, de la solidaridad, de la igualdad y hasta de la propia libertad giran en buena medida en torno a esa conquista. Fortalecer al sindicato para avanzar en esa doble dirección, para lo cual es básico un mayor compromiso militante, forma también parte de las prioridades.
¿Cómo resumiría su trayectoria en CC.OO., desde los años de la clandestinidad hasta ahora?
Participé en algunas de aquellas comisiones espontáneas surgidas en los años 50, y fui elegido Enlace Sindical en 1957. A lo largo de este medio siglo tuve la suerte de contribuir a la creación y desarrollo del movimiento de las Comisiones Obreras, formar parte de la primera que tuvo carácter estable –la del Metal de Madrid, en 1964- y vivir mil y una experiencias, unas duras, como la represión y la cárcel, y otras muy gratificantes, como la de ver como aquel modesto movimiento sociopolítico inicial terminó convirtiéndose en el primer sindicato del país. Soy una persona afortunada.