¿Existe el riesgo de que invada el terreno educativo que le corresponde o debería corresponder a la familia?
Tradicionalmente la escuela ha sido el ámbito de socialización, mientras que la familia era el de la socialización primaria, creencias básicas, religiosas, etc.. Pero en la escuela los chicos tenían que aprender las normas éticas comunes. La sociedad mira a la escuela y nos pregunta qué hacemos cada vez que surge alguna disfunción social, las drogas, los embarazos adolescentes, la violencia en las aulas, las conductas de riesgo, el desinterés por la política, el cambio climático, el consumo. Debemos impartir una educación básica ciudadana en la responsabilidad, en la solidaridad, en las obligaciones, en los derechos, en el respeto, en la capacidad de colaboración en la no violencia, en la solución no violenta de los conflictos. Con todo ello no estamos inventando nada nuevo porque estas cuestiones ya se daban en la clase de Ética. Lo único que habrá ahora la nueva asignatura es más practica y se impartirá en más cursos.
¿No cree que se esta asignatura se convierta en una “maría” como lo fue en épocas anteriores la Ética?
El Ministerio comenzó con una afirmación muy rotunda a favor de la Educación de la Ciudadanía, pero luego ha ido retrocediendo y una asignatura que se reduce a una hora semanal está condenada a convertirse en una “maría”. En este sentido, han fracasado los propósitos ministeriales. Para terminar el desastre, sólo hace falta que pueda impartirla cualquier profesor, como ha ocurrido tradicionalmente con la Ética.