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ENTREGADOS LOS PREMIOS MIGUEL HERNÁNDEZ 2007
 
Aleja
 

El secretario general de Educación, Alejandro Tiana, presidió el pasado día 22 en el Instituto Cervantes de Madrid el acto de entrega de los Premios “Miguel Hernández” edición 2007, destinados a reconocer la labor realizada por instituciones públicas o privadas que se dedican a la alfabetización de las personas adultas y a la educación de los grupos socialmente desfavorecidos.

En la presente edición, el primer premio, dotado con 36.500 euros, ha recaído en la Federación de Colectivos de Educación de Adultos de ValladolidFECEAV, por el proyecto “Tejiendo redes educativas”. El segundo premio, dotado con 24.250 euros, ha sido concedido a la Universidad Popular de Andorra (Teruel), por el proyecto “Taller de educación ambiental: conoce tu entorno”. Por otro lado, el tercer premio, dotado con 15.200 euros, ha sido para el Ayuntamiento de Pinos Puente (Granada), por el proyecto “Programa de intervención socio-educativa, personal y familiar”.

El jurado ha concedido también dos menciones honoríficas, la primera al Centro Público de Educación de Personas Adultas “Cinca Medio” de Monzón (Huesca), por el proyecto “La emigración contada por sus protagonistas: testimonios de emigrantes en el Cinca Medio (Huesca) 1950-2006”. La segunda mención ha recaído en el Centro Público de Educación de Personas Adultas de Cella (Huesca), por el proyecto “Memoria descriptiva de las acciones del Centro Público de Educación de Personas Adultas”.

El primer premiado de esta edición de los Premios Miguel Hernández será la candidatura oficial de España a los Premios Internacionales de Alfabetización de la UNESCO 2008. Por otro lado, durante el acto de entrega se ha realizado un reconocimiento institucional a la Fundación Adunare de Zaragoza ganadores del Primer Premio “Miguel Hernández” 2006 y que fue la candidatura española a los Premios de Alfabetización de la UNESCO por la Mención de Honor del Premio de la Asociación Internacional para la Lectura, concedido por la UNESCO y que les fue entregado en Mali en Septiembre de 2007.

 
 

FRANCIA ENTIERRA LAS TÉCNICAS MODERNAS DE EDUCACIÓN

 


Mar

 

Volver al aprendizaje de los conocimientos básicos mediante los métodos tradicionales. Bajo este credo, el Gobierno francés ha culminado la reforma del programa escolar de educación Primaria (de 6 a 10-11 años). Primero fue el sistema silábico --la eme con la a, ma--, que ha desterrado al global para aprender a leer; después la vuelta de la ortografía, el cálculo mental, la disciplina, las notas de conducta... y, a partir del próximo curso, el regreso de los cursos de gramática, el aumento del deporte y la asignatura de moral en lugar de la actual educación cívica.

Se acabó el uso de términos abstrusos para designar los componentes de una frase. Vuelta al sujeto, verbo y predicado. Ya no habrá más acusativos en las aulas francesas. El complemento directo y el indirecto están formalmente de regreso, aunque algunos profesores no han llegado a desterrarlos nunca del todo. En la reforma emprendida en 1996, los cursos de gramática pura y dura fueron sustituidos por clases en las que el aprendizaje de la estructura del lenguaje se llevaba a cabo a partir de la lectura de textos. La materia se rebautizó como Organización reflexiva de la lengua y se desmarcó de la enseñanza tradicional en la convicción de que esta hacía poco atractivo el estudio y motivaba cierto rechazo por parte de los alumnos.

AYUDA DE PADRES Y ABUELOS

¿Por qué regresar ahora a las viejas recetas? Francia ha descubierto con horror que el 25% de los alumnos llegan al instituto con problemas de expresión oral y escrita, de los cuales el 15% manifiesta graves dificultades en el dominio del lenguaje. Y las autoridades educativas han concluido que "no se puede economizar en el aprendizaje cuando se trata de la lengua, hay que aprender y memorizar las reglas". Algunos expertos consideran que la reforma servirá, sobre todo, para que los padres y especialmente los abuelos --que muchas veces son los que están presentes a la hora de hacer los deberes-- puedan ayudar a los niños en las tareas escolares.
Otra novedad de la reforma ideada por Nicolas Sarkozy destacada es que los alumnos harán a partir de ahora una hora más de deporte a la semana. No se trata solo de mejorar su forma física, sino de asentar bien los valores inherentes al deporte, como pueden ser la cultura del esfuerzo y la superación de sí mismo.

CULTURA DEL RESULTADO

Tras descubrir que el 35% de los escolares acaban el primer ciclo sin haber adquirido conocimientos básicos, el objetivo de la reforma consiste en centrarse en lo fundamental. Es decir, en el dominio de la lengua, en "reforzar" el cálculo mental y en tener claros determinados conceptos. La historia, por ejemplo, deberá explicarse de forma cronológica. "Hay que asumir que la escuela no se puede ocupar de todo, no puede responder a todos los problemas de la sociedad actual, desde la educación sanitaria a la seguridad vial", explica Claude Lelievre, profesor de Historia de la educación.

Más controvertida entre el profesorado es la introducción de la cultura del resultado. No solo los alumnos serán evaluados con mayor asiduidad --las notas de conducta son mensuales--, sino también los centros, que serán clasificados en función de las tasas de éxito o fracaso de sus alumnos. Para que este sistema deje al mínimo de alumnos rezagados en la cuneta, los centros deberán impartir cursos de recuperación durante las vacaciones.

El Periódico de Catalunya (Elianne Ros-París 26/2/08)

 
 

EL SÍNDROME DE FINLANDIA

 

 

 

Últimamente está de moda hablar maravillas del sistema educativo finlandés. No del flamenco o del coreano, que en modo alguno le van a la zaga, sino del finlandés. Ello no es debido al hecho, que parece evidente, de que los finlandeses han conseguido crear un magnífico sistema educativo para Finlandia, sino a la sospecha de que puedan haber descubierto el mejor sistema educativo para Catalunya.

Posiblemente, los finlandeses son la caraba, pero, lamentándolo mucho, nosotros no somos finlandeses. Si lo fuéramos, nuestros maestros serían como los finlandeses. Y lo más sorprendente es que también las familias, y los niños, y los conserjes y las administraciones y hasta nuestra historia sería como la finlandesa. Es una pena que no sea así.

Como en el poema de Brecht, debiéramos disolvernos a nosotros mismos, por ser tan impertinentemente mediterráneos, y adoptar no sólo el sistema educativo finlandés, sino lo finlandés, al completo, como propio.

Pero me temo que vamos a seguir siendo como somos. O poco más o menos.

El sistema educativo tiene, básicamente, la función de favorecer el tránsito no traumático del niño desde el ámbito acogedor de la familia (en la que se le valora por ser quien es) al más intempestivo de la sociedad (en la que se le valorará por lo que sabe hacer).

Es decir, tiene la función de otorgar valor añadido al hecho de ser niño gracias a la transmisión de los conocimientos y valores socialmente más valiosos. Y, como lo que tiene valor es lo que se aprecia, lo más valioso es lo más apreciado.

Por tanto, para que la transmisión de los conocimientos tenga un sentido, lo primero y principal es que haya en la sociedad algo que unánimemente se considere digno de ser transmitido, de manera que su núcleo esté formado por una serie de convicciones firmemente asentadas y preservadas de la erosión del continuo debate público.

Uno de estos valores en la sociedad finlandesa es la fe en la escuela y en sus maestros, acompañada de la concepción, tan protestante, de que la educación es un deber para toda persona que se respete a sí misma. Así pues, si tenemos que copiar a los finlandeses, no nos olvidemos de importar sus convicciones.

Es cierto que el vicio de convertir la experiencia ajena en norma propia forma parte de nuestra experiencia histórica, algo que, sin embargo, y por sobrada experiencia, debiéramos superar. Si se trata de aprender de la experiencia propia, concedamos la palabra a nuestros profesionales excelentes, que los hay.

El síndrome de Finlandia, lejos de ser una solución, es el nombre de nuestra enfermedad.

LA VANGUARDIA - Artículo "¡Harto de Finlandia!" (25/2/08)

 
 
MANTENEMOS UN ALTO ÍNDICE DE ABANDONO ESCOLAR
 

Mar

 

El porcentaje de abandono escolar en 1996 en España era del 31,4%; en el 2006 estaba en el 29,9%.

España está por encima de la media en cuanto a población mayor de 25 años que continúa formándose.

El nivel de abandono escolar en España (29,9%) es de los más altos de la Unión Europea. Es decir, el 29,9% de la población española de entre 18 y 24 años no ha completado el nivel de educación secundaria obligatoria y no sigue ningún tipo de formación. En una lista de doce países de la UE sólo es superado por el de Portugal (39,2%).

Este indicador, recogido en el reciente informe del Ministerio de Educación y Ciencia Datos y cifras del curso escolar 2007-2008,unido a otros índices, como que sólo el 61,1% de la población de entre 20 y 24 años ha completado estudios de secundaria cuando la media europea es del 77,8%, ratifica algo que ya han ido reflejando otros estudios, y es que la educación española aún está lejos de gozar de buena salud.

El informe del Ministerio de Educación, que establece una nítida radiografía del sistema educativo español, no aporta datos comparativos por comunidades autónomas en cuanto a niveles de fracaso escolar, pero otros estudios señalan que Baleares y Catalunya, con poco más del 32% de media, son las que registran los mayores porcentajes de abandono prematuro.

La secuencia comparativa con Europa desde 1996 hasta el 2006 evidencia que España mejora muy lentamente. Una progresión totalmente contraria es la que se ha producido en Finlandia, país con mejores niveles educativos de la UE y paradigma de apuesta colectiva por situar a la educación como una de las prioridades políticas y sociales desde hace 30 años. En 1996 el abandono escolar en Finlandia se situaba en el 11,1% y diez años después ha descendido hasta el 8,3%.

Otro indicador interesante, en el que España tampoco presenta buenos resultados, es el que se refiere a los graduados en ciencia y tecnología. La falta de vocaciones científicas es, desde hace años, una preocupación en casi todos los países de la Europa comunitaria, cuya media de graduados en el 2005 estaba en el 13,2%.

En Alemania, segundo país con el porcentaje de graduados es de los más bajos (9,7%), se ha iniciado una campaña de captación de estudiantes. En España, este porcentaje se sitúa en el 11,8%, un punto menos que en el 2004. En este indicador sólo cuatro países europeos están por encima de la media europea: Francia (22,5%), Reino Unido (18,4%), Finlandia (17,7%) y Suecia (14,4%).

En cuanto a actividades de formación permanente en población de más de 25 años, España, con el 10,4%, está algo por encima de la media europea (9,6%). Cabe Destacar la mejora sustancial que ha experimentado España en este indicador, ya que en 1996 estaba en el 4,4%. En este índice, España supera a Grecia (1,9%), Portugal (3,8%), Polonia (4,7%), Francia, Bélgica y Alemania (7,5%). El Reino Unido (26,6%) y Finlandia (23,1%) son los que tienen porcentajes más elevados.

El gasto público en educación, en relación con el PIB, tampoco es el deseable. Mientras la media europea en el 2004 estaba en el 5%, España gastaba un 4,2%, sólo tres décimas más que Grecia, que es el que menos invierte de los países analizados en el informe. A España le sigue Italia, con un 4,5%. El resto de los países europeos presenta un índice más alto que la media europea, la mayoría ha ido aumentando progresivamente su gasto público, mientras la realidad española es a la inversa, ya que en 1996 era del 4,6 y en el 2001 se situó en el 4,23%.

La población escolar española al inicio del curso 2007-2008 era de 8.587.639 alumnos, lo que significa un incremento de unos 100.000 (1,2%) respecto al curso anterior. El aumento de 124.208 alumnos en infantil y primaria es lo que provoca este repunte, ya que en el resto de las etapas el número de alumnos desciende.

El crecimiento de la natalidad y el incremento del alumnado inmigrante explica este aumento. Y si en primaria se consolida una tendencia al alza, secundaria obligatoria, bachillerato y formación profesional tienen un saldo negativo, pero la presencia de alumnos extranjeros en secundaria obligatoria (9,2%) neutraliza la pérdida de alumnos.

En el curso 2006-2007 se incorporaron a los ciclos no universitarios un 14,5% (77.086 alumnos) más que el anterior, con lo que la presencia de alumnos extranjeros en los centros españoles era de 608.040. En educación universitaria la cifra de alumnado extranjero era de 29.636 alumnos, un 2,1% más respecto al curso anterior.

LA VANGUARDIA (Mercè Beltran - Barcelona 26/2/08)

 
 
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