En CCOO preferíamos la unión de Educación, Ciencia e Innovación elevándola a una Vicepresidencia del Gobierno como una apuesta clara y rotunda por el refuerzo del sistema educativo y por un cambio en el modelo porductivo del país. Pero salvo por la errónea salida del experimentado, respetado y dialogante, Alejandro Tiana, esta remodelación del Gobierno en general nos parecen bien. Los cambios son positivos aunque hay que evitar caer en la fragmentación del sistema educativo.
Los nuevos responsables de la política educativa han de seguir por el camino de la negociación, que ya dio sus frutos en la etapa anterior --Ley de Educación--, pero, al mismo tiempo, rectificar en lo relativo al Estatuto Docente. No deben recaer en la negociación empantanada o en los contínuos bandazos que dieron al traste con la promesa electoral de 2004. El Ministerio tiene que recuperar la actitud que condujo a otros acuerdos educativos y sindicales (jubilaciones, convivencia…), de modo que el profesorado de la enseñanza pública cuente con las garantías legales (el Estatuto Docente) para la mejora de sus condiciones de trabajo. Ante las nuevas competencias en temas sociales es ahora aún más necesario y decisivo el diálogo social.
Sabemos y queremos negociar, pero si es necesario CCOO exigirá con contundencia un sistema educativo de calidad en el que urgen tanto la financiación educativa --enfocada a fomentar la solidaridad y la igualdad en la educación-- como la mejora de las condiciones laborales.