Carmen Maestro, la Presidenta del Consejo Escolar del Estado, fue la encargada de dirigir al homenajeado unas palabras que resumen el sentir de las organizaciones y las personas presentes en el acto.
"Los organizadores de este homenaje me han encargado que diga unas palabras y ayer como dudaba que después de la comida y del vinito estuviera lo suficientemente serena, me he permitido escribirte esta carta. Así Maestro comenzaba su intervención.
Querido Alejandro:
Subrayo el “querido” porque estoy segura que todos los que estamos aquí compartimos un profundo afecto hacia ti.
El respeto y el cariño que nos inspiras se han tejido lenta y minuciosamente por tu forma de hacer, de ser y de estar en todas las actividades que has llevado a cabo desde tus responsabilidades al servicio de la educación. De tu trabajo, “la Ley Tiana” como decía el otro día Luís Gómez Llorente, quedará constancia en las páginas de los libros de Historia de la Educación, materia que tan bien conoces.
Me voy a permitir una pequeña simulación con una de tus apuestas más firmes, la Educación para la ciudadanía. Si alguien desea entender cuál es el contenido de la competencia social y ciudadana y cuáles son las características de un ciudadano responsable, justo y solidario, no tiene más que fijar en ti su atención. Eres un magnífico modelo al que pueden mirar los que deseen convertirse en ciudadanos responsables, activos y democráticos. Voy a resaltar solo las que, a mi entender, son las virtudes que te caracterizan:
La inteligencia para abordar el análisis profundo y la perspicacia para elaborar diagnósticos certeros se unen, en tu caso, a un trabajo constante basado en el sentido de la responsabilidad. Y, cuando se trataba de hacer públicos los proyectos y decisiones, has sabido convencer desde la honestidad, la argumentación, la exposición serena, la autoridad del que domina y conoce en profundidad todo lo que hace y desde el convencimiento de que aquello que propone y hace es apropiado para el bien común.
Todo lo anterior, con ser mucho, se nos queda en el plano del conocimiento y he dicho al principio que te queremos porque tienes unas “competencias” personales y afectivas que quisiéramos que adquirieran los ciudadanos y ciudadanas del porvenir , porque ello sería una garantía de que el futuro nos reserva un mundo mejor.
Tu buen hacer, tu estilo sencillo y próximo, tus cuidados exquisitos para llegar a acuerdos con todos y evitar la confrontación, incluso con los adversarios más temibles, derivan de tu carácter afable, de tu capacidad para ponerte en lugar del otro, de tu generosidad y disponibilidad de la que todos hemos tenido muestras y ejemplos sobrados porque eres, como Machado, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Quiero terminar apropiándome de un texto de Gabriel Celaya que expresa de forma poética la que creo es tu manera de entender la educación:
Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca...
Hay que medir, pesar, equilibrar...
... y poner todo en marcha.
Pero para eso
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino...
un poco de pirata...
un poco de poeta...
y un kilo y medio de paciencia.
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes, hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
está durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada.
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Hasta siempre