Los medios de comunicación fijan durante unos días su mirada en la "vuelta al cole". Todo suele ser repetitivo. Las novedades del curso subrayadas por los medios de comunicación aluden casi siempre a los lamentos de los padres y madres por los gastos escolares.
En el inicio de este curso escolar, que coincide con la crisis económica, las administraciones deberían cumplir más y mejor sus responsabilidades, con rigor, con un alto sentido solidario. En este sentido, preservar derechos, prestaciones y mejoras sociales es clave. Lo de "que no paguen los de siempre" no debiera ser mera retórica.
Los Presupuestos Generales del Estado de 2009 se anuncian austeros. Muchos apelan al ahorro del dinero público y el recorte de gastos por decreto. Otros, mantener al menos el gasto con mesura y consenso en temas estratégicos que no deben mermar, caso de educación.
La educación pública de calidad es un derecho y una conquista social irrenunciable, uno de los objetivos fundamentales de un país moderno como España. Ante la crisis, el diálogo social y la visión progresista han de prevalecer y la comunidad educativa ha de tener muy presente lo importante frente a la urgencia de intereses partidistas.
Los ministerios de Educación y de Universidades debieran esforzarse para incrementar en lo posible el gasto educativo y racionalizarlo más si cabe, entre otras cosas porque seguimos siendo deficitarios en muchos índices educativos. Además de valiente, ésta es una apuesta segura porque, entre otras cosas, es una de las mejores inversiones que pueden hacer en aras de la modernidad, el desarrollo y el equilibrio social. Una sociedad más cohesionada y cualificada lista para afrontar el día a día y superar cualquier ciclo económico adverso.