Con la economía mundial sumida en una crisis global sin precedentes, se observa el fracaso rotundo de las políticas liberales, privatizadoras y de desregulación del mercado laboral. Padecemos el gran fiasco de un modelo que, entre otras cosas, ha perjudicado la inversión pública en educación y en formación.
Tal vez sea éste el fin de una era, por ahora es evidente el fin de muchos contratos, un desaguisado con muchas víctimas inocentes, a las que sumarán otras muchas más si no actuamos ya.
La educación es un derecho humano, un bien público, no una mercancía. Es una inversión vital para el futuro de las sociedades. La crisis es una excelente oportunidad para no incidir en los mismos errores y para actuar con más ética. Por eso es inadmisible ralentizar y congelar la inversión en el área de las enseñanzas. Éste es el momento de defender el empleo educativo, incluso su aumento porque hay que contar con suficientes docentes bien formados e incentivados. Hay que invertir más en las personas, para que reciban una educación y una formación pública, de calidad, equitativa; un instrumento que nos asegurará el porvenir y el progreso de la nación en igualdad de oportunidades.
En CCOO volvemos a abogar por la no instrumentalización política de la educación, por la necesidad del Pacto de Estado en educación, contando entre otros, con los sindicatos. Somos agentes clave con los que hay que contar y negociar sobre el desarrollo y la ejecución de una necesaria nueva política educativa en España y el mundo. Por eso nos sumamos también al llamamiento de acción de la IE por más y mejor educación y formación, el mejor y más rentable instrumento de transformación, progreso y cohesión social.
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