Buenas tardes, amigos y amigas, ponentes y asistentes. En representación de la Federación de Enseñanza os traslado un afectuoso saludo.
Es un honor estar con todos ustedes en la clausura de estas Jornadas y compartirla con mi amigo Pablo el secretario general de la Federación a quien le agradezco la invitación.
Os quiero dar la enhorabuena por las jornadas, por su organización, la calidad de los ponentes y el éxito en la asistencia.
Compañeros y compañeras con estas iniciativas contribuimos a fortalecer la defensa de la educación, la formación y sus profesionales en este difícil contexto de crisis económica.
En este sentido, desde CCOO estamos totalmente convencidos. Que no existe otra respuesta que “más y mejor educación y formación ante la crisis”. Más educación y formación, también, para transitar hacia un nuevo modelo económico. Y para conseguirlo es necesario, ahora más que nunca, un pacto de estado por la educación.
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Sufrimos una profunda y grave crisis económica sobre la que no haré un análisis pormenorizado. No obstante, pese a las medidas emprendidas para combatirla y los anuncios de mejoras, la realidad es que seguimos en recesión con un mantenimiento en la merma del PIB y con el incremento importante del déficit público.
Pero lo que más nos preocupa de esta crisis es que está afectando directamente a los servicios públicos educativos, sanitarios y sociales, los garantes de la cohesión y la equidad social.
Esta es una crisis que a causa del desempleo, más de 4 millones de personas afectadas, se ha convertido en una crisis económica, política y está adquiriendo una grave dimensión social.
Compañeros y compañeras, la crisis tiene unos culpables y muchas víctimas.
Son culpables las políticas neoliberales basadas en la especulación, el desequilibrio social, la injusticia y la insolidaridad… Las víctimas, como siempre, son quienes están en los estratos sociales más débiles, inmigrantes, los jóvenes y sobre todo, la clase trabajadora con menos cualificación profesional.
Esta crisis económica deja al descubierto muchas carencias y defectos de nuestra economía y nuestra sociedad. Por eso estos malos tiempos son también tiempos de reflexión, tiempos para la oportunidad para emprender cambios y mejoras, tiempos para el diálogo, la negociación y la necesaria cooperación entre los agentes sociales, las instituciones, los responsables políticos.
Estamos ante la oportunidad para avanzar hacia un nuevo modelo productivo de más calidad, más eficaz, más adecuado a las necesidades reales, con más valor añadido, más sostenible y más equitativo.
Sin embargo, sobre todo, tenemos una oportunidad única para mejorar sustancialmente el sistema educativo y las condiciones laborales de sus profesionales. En estos tiempos tenemos que redoblar esfuerzos en esta tarea, en defensa de los avances y de las conquistas. También, por supuesto, corrigiendo los errores y las deficiencias.
Estamos en un buen momento para cambiar y mejorar nuestro sistema educativo, porque éste tiene importantes fortalezas y efectos positivos pero significativas flaquezas y carencias.
Entre los puntos fuertes importantes del sistema, todos reconocemos los indudables avances en la escolarización obligatoria, las importantes conquistas en el terreno de la equidad, la evidente generalización del sistema universitario, los progresos en el terreno de la educación infantil.
Tampoco es despreciable que nuestro actual sistema educativo ofrezca un marco normativo progresista y descentralizado, con la LOE y la LOMLOU que sustituyeron a las regresivas LOU y la Ley de Calidad que otros quisieron imponernos.
Por tanto, en general, amigos y amigas, los avances educativos han sido muy importantes en el transcurso de los últimos treinta años porque, entre otros aspectos, ha posibilitado el mayor desarrollo económico y social de nuestra historia.
Con todo lo dicho, lo cierto es que nuestro sistema educativo sigue adoleciendo de carencias notorias. Así lo hemos vuelto a comprobar en último Panorama educativo de la OCDE, o en el estudio internacional Talis, que arrojan datos tales como que el 30% del tiempo lectivo del profesorado se pierde en disciplina y en tareas administrativas, que más de un tercio del profesorado español supera los 50 años, que el 35% de los españoles y españolas de entre 25 y 34 años sólo tiene el título de la ESO, que tenemos un grave déficit de titulados en FP.
Qué decir de abandono escolar, con tasas del 30%. Tampoco el porcentaje medio español de inversión educativa sobre el PIB, con sólo el 4,95%, es muy alentador.
Esta es la realidad, amigos y amigas
Por eso, todos y todas compartimos que la situación de crisis en la que nos encontramos inmersos exige una transformación profunda de nuestra economía, nuestra sociedad y, por supuesto, de nuestro sistema educativo.
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Estamos convencidos que disponemos de una oportunidad única para situar la educación y la formación y, en general, la mejora del sistema educativo en centro del debate de este país. Porque son el instrumento fundamental para salir de la crisis. Son el eje de nuestras propuestas de cambio productivo.
Como bien dice el Ministro, y yo comparto, debemos situar la educación en “el corazón de la economía del país”, y para ello es más necesario que nunca un Pacto de Estado por la Educación.
En esta línea estamos trabajando en CCOO, tanto a nivel confederal como a nivel federal. Por ello, hemos apoyado a la Confederación en la propuesta del “Pacto de Estado por la economía, el empleo y la cohesión social”. En este pacto hemos planteado una batería de medidas para reactivar la economía, para diseñar un nuevo modelo productivo más sostenible y equitativo, y medidas para asegurar la inversión en I+D+I.
De este modo apoyamos que la inversión en educación es el eje principal para el cambio del modelo económico y productivo.
Por otra parte, también, con el mismo objetivo, en la Internacional de la Educación participamos activamente en la campaña mundial denominada “ante la crisis mayor inversión en educación y formación”.
En esta línea, también desde la Federación hemos exigido, nuevamente un “Pacto de Estado por la educación”.
Este pacto es la reivindicación estrella desde nuestro anterior congreso. Es una reivindicación que no pudimos conseguir en la anterior legislatura pero que seguimos manteniendo como estrategia principal en nuestra acción sindical para la presente legislatura.
Esta es una apuesta que ahora con la crisis nos parece la más acertada, y es más necesaria y urgente que nunca. Por tanto, aspiramos a la consecución de un “pacto político y social” por la educación que incluya contenidos esenciales y estratégicos. Entre ellos destaco los siguientes:
- mejorar la financiación en educación.
- dignificar a los profesionales de la educación.
- reducir el abandono y el fracaso escolar.
- generalizar y mejorar la educación infantil.
- un plan que incentive el éxito de la secundaria.
- impulsar decididamente a la formación profesional.
- estimular la calidad en la educación superior y su convergencia europea.
- establecer un plan de implantación de las nuevas tecnologías.
- mejorar la formación en idiomas.
- y estimular de la convivencia escolar y los valores.
Para conseguir todas estas reivindicaciones tanto confederales como federales hemos iniciado en este curso una importante campaña sindical de información y movilización.
Esta campaña se destina a informar y movilizar a los trabajadores y trabajadoras del país en la defensa de la necesidad del Pacto de Estado por la economía, el empleo y la cohesión social que incluya un Pacto de Estado por la educación porque es algo esencial para nuestro país, para salir de la crisis sin recortes laborales y sociales, y encaminados a un nuevo modelo económico más sostenible y equitativo.
Pero además, nuestro sindicato entiende que la situación de la educación y la formación en el centro de la economía y las políticas de este país, ha de incluir la necesaria dignificación de los profesionales de la educación a través de los estatutos laborales pendientes. Para ello, hace meses hemos organizado y participado en diferentes movilizaciones.
En este sentido, nos hemos sumado a los actos sindicales conjunto que se celebraron con motivo del día 5 de octubre, el Día Mundial del Docente. También tuvimos una parte muy activa en las movilizaciones confederales que realizamos nuevamente el año pasado con motivo del Día internacional del Trabajo Decente; y, por supuesto, apoyamos y nos involucramos en la gran movilización central que realizamos en Madrid el pasado 12 de diciembre.
En el capítulo de movilizaciones quiero resaltar que ahora estamos empleando gran parte de nuestros esfuerzos en la campaña federal sobre el Pacto de Estado por la Educación y por los estatutos laborales. Esta es una campaña que ya hemos puesto en marcha y que se desarrollará hasta el próximo mes de mayo, entre otras acciones, con recogida de firmas y asambleas en los centros.
Sobre el Pacto educativo, en enero, nuestra Federación de Enseñanza ha hecho llegar sus propuestas al Ministerio de Educación, a los partidos políticos y a los consejeros y consejeras de Educación de las CC.AA. También, semanas atrás, junto con nuestro secretario general, Ignacio Fernández Toxo, hemos mantenido un importante encuentro con el ministro Ángel Gabilondo.
Durante la reunión con Gabilondo, entre otras cuestiones, le hemos propuesto la constitución de una Mesa de Diálogo Social en materia educativa, como las que ya existen en materias de Sanidad y de Dependencia. Sería un foro de diálogo y debate en el que estaríamos presentes las grandes centrales sindicales, las patronales y la Administración.
En este foro negociaríamos, entre otras cuestiones, el desarrollo del Pacto social y político en Educación en el caso de que éste sea finalmente suscrito por los principales grupos políticos y por los agentes sociales y organizaciones educativas.
Y ahora, abriremos un debate para enviar las propuestas y enmiendas al documento presentado por el MEC.
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Compañeros y compañeras, sobre la situación actual en las negociaciones hacia el Pacto debo advertir que el camino es muy difícil, las dificultades a salvar son muy importantes, entre ellas no son desdeñables ni el permanente discurso electoralista del Partido Popular, ni las pretensiones nacionalistas. Tampoco las notables divergencias en el seno de los partidos y en la propia la comunidad educativa, así como la postura opositora de diversa radicalidad de las patronales y de la Iglesia son elementos que allanen el camino hacia el consenso educativo. Hay una falta de responsabilidad y de generosidad, hay una escasa cultura de dialogo y de pacto en lo educativo.
En este camino pedregoso quiero referirme al documento que el PP presentó en Toledo, el llamado “Propuestas del PP para un pacto por la reforma y mejora de la educación en España”.
Entre lo que los conservadores denominan propuestas, observamos una especie de nuevo sistema educativo sustitutorio, sin duda se trata de un programa educativo conservador de claro perfil electoralista.
Este documento, remitido al Ministerio de Educación, se fundamenta en cuatro pilares:
1º/ La mejora de la calidad, centrada únicamente en los rendimientos escolares
2º/ La exigencia de una formación básica común en todas las etapas educativas
3º/ Garantizar cuestiones como el carácter nacional de los cuerpos docentes
4º/ Y ampliar las libertades educativas los conciertos por ley y su ampliación a bachillerato.
El Partido Popular exige un cambio profundo en el sistema educativo y para ello propone reducir un año de la ESO para ampliar el Bachillerato a tres años. Además, plantea que sólo se pueda pasar de curso con dos asignaturas suspensas pero con el informe favorable del centro. Asimismo, promueven una nueva cultura de rendición de cuentas y de evaluación al final de cada etapa educativa (primaria y secundaria), las conocidas revalidas.
Respecto a la controvertida materia de Educación para la Ciudadanía plantean un cambio en su configuración y contenidos, por entender que en este momento se "invaden ámbitos educativos que competen a los padres y presenta graves riesgos de adoctrinamiento".
Insisten en ampliar la libertad de las familias para elegir el tipo de educación y el centro docente conforme "a sus convicciones morales, religiosas y pedagógicas".
Otros puntos importantes en las propuestas conservadoras son: la creación del “Consejo de Educación”, que velaría por el cumplimiento de los objetivos del pacto. También proponen crear un “Fondo para la Cohesión y la Calidad de la Educación”, con cargo a los Presupuestos Generales del Estado que impulsaría políticas de mejora de la calidad y de solidaridad interterritorial
Como cabía esperar algunas propuestas del PP, clave en el posible pacto, abundan en aspectos tales como la vertebración del sistema a escala nacional, la autoridad del profesorado, la concreción en ciertas libertades educativas (nuevos centros concertados, elección de centros, etc...), la configuración de la secundaria y el bachillerato de 3 años, e insisten en la controversia lingüística con el tema de la defensa del castellano. Son aspectos que requerirán de bastante negociación.
Sólo cabe esperar ahora que no planteen directamente regresar a la senda de la Ley de Calidad, con lo que volveríamos a las andadas de la escuela segregadora que, por supuesto, no serian propuestas asumibles, al menos por nuestro sindicato.
A las dificultades para lograr el Pacto hay que añadir los planteamientos de algunos partidos catalanes (CiU, ERC e ICV-EUiA) que exigen que el posible pacto entre PSOE y PP respete el modelo de la Ley de Educación de Cataluña, que no invada competencias autonómicas y no altere la inmersión lingüística. En general, no están muy interesados en el posible Pacto de Estado aunque exigen su inclusión en las negociaciones.
Con todo, al menos el ministro de Educación mantiene un mensaje optimista sobre la posible consecución del gran acuerdo educativo. En este sentido, el camino hacia un pacto PP-PSOE cuenta con un consenso sobre nueve puntos, a saber:
- cultura del esfuerzo, la exigencia y los valores
- impulso de las becas para garantizar la igualdad de oportunidades
- sistema más flexible que relacione las etapas educativas
- enseñanza individualizada para combatir el fracaso y el abandono
- escolarización temprana 0-3
- Formación Profesional integral
- modernización del sistema con el aprendizaje (nuevas tecnologías y el fomento de los idiomas)
- modernización de la Universidad (con un modelo de financiación)
- apoyo al profesorado (apoyar su figura, formación permanente, más recursos, carrera profesional...)
Esperamos, no obstante, que se manifiesten en su valoración del documento del Ministerio presentado en el Consejo Escolar del Estado y en la conferencia Sectorial de Educación.
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Respecto al documento de propuestas presentado por el Ministerio, CCOO valora favorablemente que el texto se afirme cuestiones importantes tales como las siguientes:
- Que “no es en este momento un texto clausurado, sino que pretende ser el espacio de referencia para definir el necesario debate”. Sigue el debate y se aceptan aportaciones.
- Que “ el reconocimiento de las competencias y políticas educativas de las autonomías no excluyen, antes al contrario, hacen necesario un proceso de políticas comunes y compartidas que garanticen el equilibrio, la estabilidad, la cooperación y la coherencia del sistema a través de un marco común y acordado”,
- Que “La resolución de esos problemas, la respuesta a los nuevos retos de la educación en el siglo XXI también requieren de una mayor implicación de la sociedad, por lo que es imprescindible la participación de los distintos sectores sociales en la configuración de ese Pacto.
- Que en el corazón del Pacto Social y Político por la Educación, estén sus principales actores: el alumnado, sus familias y el profesorado. Nada resultará posible sin su concurso, sin su experiencia, sin su participación.
- Que haya un apartado dedicado a financiación para equipararnos con fecha concreta a los países de nuestro entorno. No obstante, será necesario especificar con mayor claridad el método y el compromiso que se plantea.
El documento ministerial plantea 10 objetivos que nos parecen muy pertinentes porque recoge los principales retos que tienen nuestro sistema educativo, entre ellos, destaco algunos tales como que todos los estudiantes finalicen la ESO, que se introduzcan las nuevas tecnologías en la educación, el avance planteado para los estudios post obligatorios, la mejora del idioma, la educación inclusiva, los valores y las becas, la potenciación de la universidad y de la formación profesional.
Respecto a las propuestas valoramos positivamente que abarque todas las etapas educativas incluida la universidad. En algunos apartados será necesario una mayor concreción. También vemos muy adecuados, tanto las formas como el respeto a los plazos que esta realizando el Ministerio.
Otros elementos que quiero destacar del documento de propuestas ministerial son los siguientes:
- Que plantee la educación infantil como etapa educativa coordinada con políticas sociales que fomenten la conciliación entre la vida laboral, familiar y personal. Esto exigirá un aumento significativo de Plazas de titularidad pública.
- Que para el 4º curso de la ESO será necesario evaluar sin que suponga una discriminación de determinados alumnos y por tanto debe estar garantizado que las medidas que se adopten finalmente serán para lograr el desarrollo pleno de todo el alumnado.
- Respecto a los PCPIs valoramos muy positivamente que tengan dos años de duración, siendo necesario una normativa básica que respetando las competencias autonómicas garanticen un marco común.
- No propone un bachillerato de 3 años. Es viable pero no muy realista por ahora, resulta impensable ampliar un año más dada la estrechez presupuestaria, esto supondría desatender a amplios sectores de la educación básica, que es prioritaria. Por eso está la solución del 4º curso.
- Respecto a la FP recoge lo reflejado el anteproyecto de la Ley de Economía Sostenible, algo que nos parece bastante adecuado.
- Sobre la autonomía de los centros y la evaluación, hay que concretar muy bien en qué consiste puesto que se pueden platear elementos en la gestión de los recursos humanos que nosotros no podemos compartir.
- El servicio público de educación no está mal planteado incluso la libertad de elección, pero debemos adelantarnos a no aceptar los conciertos en las etapas no obligatorias y generalizadas como el 2º ciclo de educación infantil, y a exigir los mismos derechos de los centros, además de reivindicar el papel de la red pública.
- Vemos bien lo referido al Estatuto Docente, sobre todo, cuando habla de acreditación por meritos y no evaluación. No obstante, debe desarrollarse con el compromiso sobre las jubilaciones y la renovación de las plantilla.
Vemos adecuado el planteamiento sobre la política de becas.
- Nos congratula ver recogidas nuestras propuestas sobre Universidad, con el desarrollo de la Estrategia de Universidad 2015, el Estatuto Universitario y la financiación.
Son elementos interesantes de este documento ministerial. Con todo, en la Federación de Enseñanza hemos abierto un debate sobre el mismo y enviaremos próximamente nuestras propuestas al Ministerio sobre el Pacto por la Educación. Y, por supuesto, seguiremos luchando por conseguir el Pacto, porque entendemos que es un clamor de la sociedad, es una necesidad del sistema educativo, es fundamental para el cambio del modelo económico español, y me atrevería decir, que es una urgencia de Estado.
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A modo de conclusión, creemos, ahora más que nunca, que un pacto educativo no solo necesario sino posible. Porque necesitamos un gran acuerdo que propicie durante mucho tiempo un clima de estabilidad normativa después de años de inestabilidad.
Pero queremos un pacto en educación que combine la equidad con nuestra asignatura pendiente, la calidad.
Queremos un acuerdo que resitúe y trate a los profesionales de la educación como protagonistas del hecho educativo, y a la educación y la formación como verdaderos instrumentos de transformación social.
Urge acordar acuerdo que la educación y la formación son el eje central donde ha de gestarse la realidad de un nuevo modelo económico.
El pacto debe establecer a la educación como bien publico, que ni es patrimonio de un partido político, ni estar sometida a pretensiones territoriales, ni a fracturas sociales, ni como mero objeto de confrontación permanente.
Porque si pensamos en un país serio es necesario un giro hacia el acuerdo que asegure el bienestar generacional y no insistir en las miserias del oportunismo de intereses electoralistas.
En definitiva, es muy bueno para este país un pacto social y político educativo que sea fruto del máximo consenso político, institucional y social. Ha de ser un acuerdo que de paso entierre décadas de confrontación política dando paso a un largo periodo de dialogo y cooperación.
Amigos y amigas, este es nuestro reto, ésta es una tarea tan importante como compleja. A ella, por coherencia, por solidaridad y por responsabilidad estamos obligados a aportar nuestro grano de arena, el de nuestra gran dedicación y nuestro entusiasmo.
Iniciativas como la que hoy clausuramos nos sitúan, precisamente, en la buena dirección de trabajar con rigor hacia ese gran reto.
Sigamos trabajando y luchando por todo ello, como siempre hacemos.
Muchas gracias por vuestra atención, salud y buenas tardes. |