Ante el malogrado Pacto de Estado por la Educación hemos encontrado una respuesta ágil y plausible en el Ministerio de Educación. Lejos de tirar la toalla, como algunos quisieran, ha asumido la responsabilidad de seguir trabajando con propuestas y planteamientos coherentes y razonables en la consecución de las necesarias mejoras de nuestro sistema educativo.
La presentación del Plan de Acción 2010-2011, es un paso adelante firme. Un paso de consenso en torno a un conjunto de detalladas propuestas que, de manera decidida pueden contribuir a subsanar muchos de los problemas y disfunciones detectadas. Convirtiéndose además en esa pieza clave, que hasta ahora sólo ha figurado en los discursos, hacia el logro de un nuevo modelo económico, social y productivo sostenible y equilibrado al servicio de una sociedad más cohesionada.
Los altos porcentajes de fracaso y abandono escolar prematuro que persisten en nuestro país no admitían ningún tipo de vacilación en actuar enérgicamente pese a las dificultades presupuestarias y a pesar de la rémora del oportunismo político. Por responsabilidad y sentido de la buena gestión, era y es necesario que las Administraciones educativas establecieran medidas concretas, involucrando a la sociedad y, particularmente, a los agentes que participamos directamente en el hecho educativo.
Nos parece muy adecuada la estructura que presenta el Plan porque cada uno de los doce objetivos prioritarios que contiene cuentan con su propia financiación y establece un conjunto de medidas que van por el buen camino que, sin embargo, hay que convenir y desarrollar. Asimismo, vemos relevantes aspectos que han de conducir al éxito educativo y formativo en un marco de equidad y excelencia.
Por último, decir que CCOO continuará su activa participación en todos los ámbitos de negociación, en especial, para contribuir a esa mejora educativa que plantea el Plan de Acción y, cómo no, para lograr el reconocimiento real de la función que desarrollan día a día los profesionales de la educación. Un reconocimiento que ahora, por circunstancias política y económicas, se ha visto injustamente frenado. |