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AVISO.- TEdigital no necesariamente comparte la línea de opinión expresada por los artículos publicados en esta sección.

Unas merecidas vacaciones

Acabamos de cobrar la extra pero tenemos cartera menguante. Nos tocan el IVA que es un dineral de menos pero nos vamos. Termina el curso en el suma y sigue del desvergonzado tijeretazo de mayo cuando, en reconocimiento a nuestra labor social y servicios varios procedieron en consecuencia. Llegan las ansiadas y merecidas vacaciones con nuestra encanijada cartera y con cierto mal rollo (¡hay tantos ya que no tienen vacaciones pagadas!). No nos remuerde nada el abandonarnos al goce de los largos y cálidos días estivales, desde luego no porque nuestros padres y madres de la Patria hayan decidido sacrificar su verano enmendando planas en la cocina de la Carrera de San Jerónimo. Ojalá que les cunda, con el ejemplo del santo que entregara "tres decenios y medio a ayunos, flagelaciones y acerbos ejercicios de mortificación"... por aclarar ideas. Aunque con la moderna penitencia, no precisamente de telepizza ni botijo, y el buen yantar madrileño es de temer que no resulte nada bueno de la congregación estival jeronimiana y que, pese a nuestras manifestadas protestas profesionales y sindicales, al regreso nos sirvan “por nuestro bien” algún plato recalentado.

Ningún fin de curso es igual. Con el calendario cada vez más exigente en los retos y los plazos se antoja progresiva la brevedad. Será cosa de la madurez. ¡Hay que ver cómo pasa el tiempo y cuántas cosas pueden cambiar en un solo año!. Como Zapatero, cuando hace nada, aseguraba que mientras él fuera el gran líder del país que otros se olvidasen de fastidiarnos ningún curso, ningunas vacaciones. Ni recortes sociales ni reducción de derechos a los trabajadores, nada de nada."Bajo ningún concepto", dixit frunciendo su afamado ceño . Cómo cambia la gente en tan poco tiempo. Hoy una cosa y mañana la contraria, y siempre por ese socorrido y tan nuestro bien común. Brindis al sol y caspa a granel, que no teníamos bastante.

En fin, pilosidades a la mar, carpe diem. A los ultracongelados nos toca disfrutar del que dicen los entendidos que será verano reivindicativo. Reclamando lo suyo viene el Lorenzo, también repartiendo mazo a diestra y a siniestra. Es lo que es lo que hay, así que a reponer fuerzas de aquí a septiembre. Para entonces, por solidaridad y orgullo, debemos dar el do de pecho sostenido, en voz unánime contra las nuevas engañifas, frente al erre que erre de diseño que tanto nos toca los derechos y que con tan escasa gallardía pulveriza nuestro bolsillo. Deben asimilarse de una vez por todas que con las cosas del comer hay que tener bastante más coherencia y rigor en lo que cada uno se echa a su boca.

¡Salud y buen provecho!


M. Villafaña - TE digital - 7/7/2010

 

Fallida enseñanza en valores

Varios directores de instituto relatan la siguiente historia. Llega la hora de impartir Educación para la Ciudadanía: el Partido Popular y parte de la Iglesia recomiendan la objeción de conciencia y algunas familias solicitan al centro que sus hijos no reciban la materia. Pero no la tienen ese curso y al siguiente, con las protestas ya apagadas, los chavales asisten sin problemas a esas clases. La Generalitat valenciana amenazó con impartir esa materia en inglés. Dos años después, se le dedican escasas horas, como si se tratara de una maría.

Alejandro Tiana, secretario general de Educación cuando se implantó Ciudadanía con la LOE en 2006, está convencido de que "la sombra de sospecha arrojada" ha perjudicado a la asignatura. "En la mayor parte de las comunidades autónomas las horas de clase se dejaron al mínimo impuesto desde la Administración [35 sesiones por curso]", explica. "Lo normal es aumentarlas". Para el filósofo Fernando Savater, prologuista del texto para Ciudadanía de la Fundación Cives, "una clase es poco, pero menos es nada". Y reflexiona: "Si la religión estuviera donde debe de estar, fuera de la escuela pública, habría más horas para una asignatura que es muy importante".

Solo en Castilla-La Mancha y Galicia, gobernadas entonces por el PSOE, Educación para la Ciudadanía tiene dos horas a la semana. Los docentes señalan la escasa carga lectiva como la lacra de la asignatura. "Se convierte en una maría [sin tiempo, fácil de aprobar y poco valorada por el alumnado]", dice Fernando Ventura, profesor en Pamplona. "Para desarrollarla harían falta, como mínimo, dos horas".

"Además", recuerda Tiana, "es una recomendación de las instituciones europeas". Casi la mitad de estos países ha concretado la enseñanza en valores como una materia independiente. Los contenidos son cuatro círculos concéntricos: convivencia con el entorno próximo, principios de vida en una sociedad democrática, ejercicio de la ciudadanía en un contexto global y situación y relación del individuo consigo mismo. Las lecciones relativas a la identidad afectivo sexual fueron las más cuestionadas.

Con el libro de texto Joven@s Ciudadanos (Alhambra Pearson), María Pilar Torrijo, filóloga que imparte Educación para la Ciudadanía, cuenta las páginas de la discordia. "Tres de 143, que se titulan Quién Soy, chico y chica, hombre y mujer , el resto del temario -derechos humanos, convivencia, respeto al otro- es indiscutible". Los docentes preguntados aseguran que ya estaban incluidos estos temas en la Ética de 4º de ESO, que, como la filosofía de Bachillerato, ha adquirido el apellido "y Ciudadanía".

Álvaro Marchesi, secretario de Estado de Educación cuando se incluyó Ética en la LOGSE así como la educación en valores de forma transversal a todas las materias, cree que esa asignatura, era "mucho más fuerte, se hablaba de la vida, la muerte y el sexo". "Creer que dos horas a la semana van a transformar a las nuevas generaciones", explica Marchesi, "es no entender el impacto de una disciplina, o cómo va a competir con la influencia de la familia". Savater, que opina que la transversalidad "es una forma de zafarse", cree que "es disparatada la idea de que solo los padres pueden transmitir valores".

Pero esa parte del temario interesa a los chavales. Como la solidaridad, los diferentes sistemas políticos en Europa, los derechos humanos, los impuestos... O eso aseguran los docentes. A Marta, alumna asturiana, le ha gustado "la parte de la violencia contra las mujeres y la explicación de que a una chica le puede gustar otra chica". Los profesores precisan que impartirla es difícil.

Los estudiantes entre 13 y 14 están comenzando a desarrollar el pensamiento abstracto. La metodología es activa: material audiovisual, debates, charlas, discusiones... y un poco de exposición teórica. Juana María Serrano, directora de un centro en Toledo, ve la dificultad de impartir estos conceptos a esas edades, "pero con la tasa de abandono [30%], si pretendemos de verdad formar ciudadanos, hay que hacerlo antes de que dejen los estudios".

Tiana recuerda que las negociaciones no fueron complicadas. "Hablamos con los religiosos docentes (la FERE) y se marcó una posición intermedia, que no es fácil y nunca se sabe dónde está". Una línea roja, verbalizada en el enunciado La familia en el marco de la Constitución española. "La reacción de parte de la Conferencia Episcopal, solicitando la retirada y la objeción -un absurdo jurídico-", explica, "fue una sorpresa parcial". Uno de los miedos era convertir la pizarra en un púlpito. Pero los profesores defienden su profesionalidad.

La materia se completa con actividades paralelas. Un instituto de Asturias tiene un comité de alumnos, formados en gestión de conflictos, que supervisados por los docentes, decide las sanciones a sus compañeros; en Cantabria pueden participar al principio de las evaluaciones y expresan sus quejas, muchas referidas a los deberes excesivos; en varios centros, los alumnos han ayudado a elaborar el reglamento interno y reciben charlas de ONG como Movimiento por Paz; se hacen visitas a los Parlamentos autonómicos y los alumnos juegan en los sillones a defender diferentes posturas.

Yolanda Barros, profesora en el País Vasco, valora la asignatura: "Superan la resistencia de ir, por ejemplo, a un cineclub, y aprenden". Un opositor a profesor de historia y máster en Educación para la Ciudadanía la resume: "Es como hacer que un chaval vea el telediario y lo entienda". Marchesi puntualiza el enunciado: "Interpretar el telediario de acuerdo con los derechos humanos".

Carlos Carabaña - El País - 28/6/2010

 

La cruz y la libertad en España



Se ha dicho que los españoles han ido siempre, en el pasado, detrás de los curas, unas veces con el incensario y otras con el palo. Es también la historia de Europa. Voltaire calculó que la religión había causado ya en su tiempo doce millones de muertes. Era la consecuencia de una trayectoria terrible, que los cristianos, primero perseguidos, después perseguidores, también han pagado con decenas de miles de mártires. Por lo que se refiere a España, no se sostiene la afirmación del portavoz de los obispos de que el cristianismo y el crucifijo abrieron el camino hacia la libertad religiosa y de conciencia, y hacia la democracia. No hay historiador de buena fe que sostenga esa afirmación. Más bien, al contrario. Casi todas las libertades públicas y privadas se han logrado aquí con la oposición, a veces agresiva, de la jerarquía del catolicismo.

El monopolio católico fue un lugar común en España hasta 1966, cuando la dictadura franquista y los obispos asumieron de mala gana el mandato del Concilio Vaticano II de separación Estado-Iglesia y sobre la libertad de conciencia como un derecho humano fundamental. Hasta entonces, estuvieron proscritas y perseguidas con saña, por la Inquisición y el Estado, las demás confesiones. La Conferencia de Metropolitanos, que es como se llamaba entonces la Conferencia Episcopal, había emitido poco antes una pastoral de protesta por la "relajación" de la dictadura nacionalcatólica ante el "proselitismo protestante". Error de la libertad de cultos, se titulaba. Los prelados le recordaban al caudillo Francisco Franco que era su principal deber "el vigilar por la pureza de la fe" y que "la tolerancia de cultos no es una cuestión meramente política, sino dogmática y de derecho público". Este sorprendente documento figura todavía en la colección de Documentos Oficiales de la Conferencia Episcopal Española.

Todavía ejercen algunos pastores protestantes que sufrieron cárcel en esos años. Lo peor era el ambiente hostil que percibía la sociedad hacia otras religiones, como consecuencia de las enseñanzas del clero católico en las escuelas. En sus memorias, el cineasta Luis Buñuel lo cuenta así: "Durante los 13 o 14 primeros años de mi vida, nuestro odio corporativo se centraba en los protestantes, por instigación maligna de los jesuitas. En una ocasión, durante las fiestas del Pilar, llegamos a apedrear a un infeliz que vendía Biblias por pocos céntimos".

La primera guerra del crucifijo se desató en España en 1977, cuando aún persistía en España la intransigente coalición de la sala de guardia y la sacristía. Franco, caudillo y cruzado nacionalcatólico, había muerto dos años antes y el presidente de las nuevas Cortes, Antonio Hernández Gil, retiró el crucifijo de su despacho oficial. Aún resuenan las execraciones contra el honorable jurista y confeso católico.

El portavoz de los obispos ha parecido volver al pasado cuando este mediodía se le ha pedido que comentase el párrafo de la declaración oficial sobre las consecuencias de una hipotética prohibición de los símbolos religiosos en las escuelas públicas y otros espacios oficiales, como cuarteles, hospitales, o cuando los ministros juren su cargo ante el Jefe del Estado en presencia de un crucifijo aunque el alto cargo sea ateo o de otra religión. "Ese vacío será llenado por otros símbolos", ha dicho.

En su opinión, un pueblo "no puede vivir sin símbolos", y algunos de esos símbolos, si desaparecen los cristianos, no serán "benéficos". Este es el polémico texto de la declaración episcopal sobre el asunto: "Ponerse en contra de los símbolos de los valores que modelan la historia y la cultura de un pueblo es dejarle indefenso ante otras ofertas culturales, no siempre benéficas, y cegar las fuentes básicas de la ética y del derecho que se han mostrado fecundas en el reconocimiento, la promoción y la tutela de la dignidad de la persona".

Juan G. Bedoya - El País - 24/6/2010

 

El presidente quema sus naves




A José Luis Rodríguez Zapatero le gustan las sorpresas, los golpes de efecto, y una remodelación de Gobierno que se precie debe reunir esas dos condiciones. Estas y otras apreciaciones de mayor calado es lo que lleva a intuir a sus colaboradores más cercanos que el presidente dice la verdad cuando niega su intención de cambiar el Gabinete a corto plazo. No porque el que hay esté vivo, sino más bien porque cualquier novedad orientada a infundir ánimo y a enterrar el sentimiento de fin de ciclo quedaría barrida si saliera mal cualquiera de las citas a las que Zapatero está convocado en breve.

La más cercana, a la que él mismo concede mayor importancia, se ventilará en el Congreso el próximo miércoles, 14, con motivo del debate sobre el estado de la nación. De los cuatro duelos de esta naturaleza que ha protagonizado como presidente, este será el más difícil, no sólo por la dificultad que entraña explicar una conducción tan vacilante de la política económica, sino porque los principales grupos parlamentarios sacarán conclusiones, algunas de ellas decisivas, sobre ese grado de depresión que Felipe González ha llegado a observar recientemente en el jefe del Ejecutivo.

En esta ocasión, constatan fuentes socialistas, Zapatero no sólo tendrá que convencer al PSOE de su buen estado de salud, pues también estarán muy pendientes del mismo los dos grupos nacionalistas de los que dependerá a partir del miércoles, 21, la continuidad o no de la legislatura. Ese día se votará en el Congreso la reforma laboral y también el techo de gasto para 2011, auténtica antesala de la negociación presupuestaria.

Será, pues, clave para el presidente del Gobierno ganar este debate frente a Mariano Rajoy, ya que la lógica y creciente resistencia de CiU y del PNV a escoltar a Zapatero en momentos de tantas turbulencias se multiplicaría en caso de que a la tribuna de oradores subiera un presidente débil e inseguro, frente a un líder de la oposición crecido y con ganas de balón. De hecho, el manual aconseja seguir con tanta o mayor atención las intervenciones de Josep Antoni Durán i Lleida (CiU) y de Josu Erkoreka (PNV), ya que ambos son los depositarios de la llave que le permitirá a Zapatero mantener o no abierta la legislatura.

Los dos partidos nacionalistas se retratarán en este debate y, de forma más concreta, unos días más tarde cuando finalice el plazo de enmiendas parciales (miércoles, 21) a la reforma laboral y se celebre, en la misma jornada, el debate del techo de gasto. En el Gobierno se da por hecho que CiU defenderá iniciativas muy nítidas para aproximar más aún la reforma laboral al prisma de los empresarios y que votará negativamente el techo de gasto, influenciado por la gestión que Artur Más ha decidido hacer de la sentencia del Estatuto en plena campaña electoral catalana. El salvavidas tendría que venir en buena lógica, pues, del PNV, de ahí la llamada que le hizo Zapatero hace dos semanas al presidente de este partido, Íñigo Urkullu, para pactar no sólo los Presupuestos de 2011, sino el guión hasta el final de la legislatura. La respuesta del PNV, primero en privado y, después, en público, fue directa: cualquier acuerdo habrá de tener en cuenta la evolución política en el País Vasco. Y aquí Zapatero se encuentra con un problema de cierta envergadura. Si bien estaría en condiciones de convencer al PSE para blindar al PNV en las diputaciones de Álava y Guipúzcoa a un año escaso de las elecciones locales, un compromiso necesitado de dosis de confianza por parte del nacionalismo vasco, nunca se atrevería a entregar en una bandeja de plata la cabeza de Patxi López, porque ello sería tanto como dar la espalda a todo el partido, convencido de que la experiencia vasca es casi el único éxito incuestionable de Zapatero desde 2004.

Más incertidumbre

Este complicado mapa de operaciones está contribuyendo a alimentar la incertidumbre dentro de un Gobierno interino y de un PSOE enfermo de inseguridades que está dispuesto a afrontar como un mal menor la singular convocatoria de huelga general fijada por los sindicatos para el 29 de septiembre. El Gobierno es consciente de que necesita a UGT y a Comisiones Obreras para amortiguar el impacto social de sus medidas de ajuste y las dos centrales saben también que precisan de Moncloa para disimular su miedo ante una protesta que tiene muchas posibilidades de fracasar. Los dos sindicatos ven como Zapatero está a punto de colarles un gol por la escuadra sacando la reforma laboral por la puerta de atrás del Senado a mediados de agosto y observan en la reforma de las pensiones que se anunciará también con la canícula su última oportunidad para caldear un poco el ambiente y poder abordar, por lo menos, una huelga general en la que responda el transporte. Las nuevas tecnologías ya no les deja fácil el apagón televisivo que tanto impresionó en 1988 a Felipe González.

El Grupo Socialista afronta con un nudo en la garganta las sesiones parlamentarias que restan hasta agosto y teme en otoño un escenario enrarecido en el que no cabe descartar, pese al optimismo de Zapatero, unas elecciones generales anticipadas. José Montilla tiembla ante esta posibilidad. El fin de la legislatura podría precipitarse, según el análisis compartido en los cuarteles generales de los dos grandes partidos, en el caso de que CiU y el PNV atisbaran el peligro de tener que aguantar en Madrid un gobierno del PP con mayoría absoluta. Ninguno de los dos está dispuesto a colaborar en esta excursión que pretende hacer Rajoy porque ambos degustaron el plato que José María Aznar les condimentó entre 2000 y 2004 y salieron vacunados para siempre de la experiencia. Por eso es tan decisiva la actuación que tenga Zapatero en el debate del estado de la nación.

Federico Castaño - Cinco Días - 5 /7/2010

 

Sube el IVA, mazazo a familias y empresas



Para empezar, la medida no será inocua para los consumidores. Aunque muchas empresas y comercios han explicitado su determinación a no repercutir la subida en el consumidor, lo cierto es que subirá la factura de muchos productos y suministros de servicios, como puede ser la luz o la telefonía.

Las asociaciones de consumidores estiman que las familias tendrán que soportar un sobrecoste de hasta 300 euros, y en particular los efectos más perjudiciales se producirán entre las clases menos favorecidas, pues son las que dedican mayor porcentaje de su renta disponible al consumo en comparación con las rentas más altas.

La subida del IVA ha podido tener ya un efecto anticipador de compras de bienes no perecederos, como es el caso de la venta de automóviles, que en mayo registraron un crecimiento anual del 40%, o incluso de viviendas. Pero es previsible que esta subida, que se produce cuando la recuperación aún es muy frágil, penalice la actividad en un momento en el que, como ayer alertaba el Banco de España, los indicadores de consumo familiar están mostrando un comportamiento más débil.

A ello habría que sumar el previsible aumento del fraude y la economía sumergida, pues el tradicional “cómo lo quiere, con IVA o sin IVA” seguirá en extendiéndose como una práctica rutinaria en la prestación de muchos servicios. No es la primera vez que una decisión de este tipo lejos de aumentar la recaudación la contrae, como ya ocurrió en 1992 cuando el entonces Gobierno de González aumento el impuesto desde el 13% al 15%.

El aumento de la imposición directa no tendría por qué ser nocivo para la actividad si fuera acompañada de otros incentivos a las empresas, como la rebaja de cotizaciones, lo que tendría un efecto dinamizador en la creación de empleo.

Pero la decisión se ha tomado a la desesperada, como un clavo ardiendo al que agarrarse para ver si crecen los ingresos de forma inmediata más que como una estrategia económica. Por eso es inevitable que los ciudadanos lo perciban como el precio que se carga sobre sus espaldas para subsanar los errores en la gestión económica y el derroche de recursos en medidas infructuosas como los dos planes E de obras superfluas en los ayuntamientos.

Más le valdría al Gobierno sacudirse la galbana y aspirar a mejorar la recaudación a través de reformas ambiciosas que espoleen un crecimiento vigoroso y sostenible en lugar de brear a impuestos a las empresas y a las familias persiguiendo un cortoplacista aumento de la recaudación.

Editorial - Expansión - 1/7/2010

 
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