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EL PAÍS C. Valenciana (URL) |
Perplejos ante la guerra educativa |
Expertos en ética y pedagogos, desconcertados por la polémica sobre Ciudadanía
IGNACIO ZAFRA - Valencia - 06/04/2008
El recrudecimiento de la guerra por Educación para la Ciudadanía desconcierta a los expertos en ética y a los pedagogos consultados por este periódico. El conflicto sobrevivió a las elecciones y resurgió el lunes pasado, día de San Vicente Ferrer, con el anuncio del Consell de que los alumnos no tendrán que seguir el programa para aprobar la asignatura: bastará con que hagan tres trabajos en inglés sobre temas de libre elección relacionados con la materia.
La Generalitat se mantiene alineada con la campaña que la jerarquía eclesiástica abanderada desde hace cuatro años. Esa es una de las cosas que deja perpleja a Adela Cortina, catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universitat de València y directora de la Fundación ETNOR: "Los contenidos que establece el decreto de mínimos, que yo me he leído por todas partes, son perfectamente asumibles por cualquier confesión religiosa que actúe sensatamente. Si uno se fija en el grueso, es difícil pensar en alguien que no esté de acuerdo en que se forme en la autonomía, en la libertad, en la igualdad, en la solidaridad, en la no discriminación... Se ha estado hablando de que era absolutamente relativista, pero yo no encuentro nada de eso en el decreto de mínimos".
La formación en valores, señala Rosabel Roig Vila, decana de la Facultad de Educación de la Universidad de Alicante, "siempre ha estado presente en la escuela, por una cuestión básica, para humanizarla". Durante el periodo de Gobierno del PP se optó por el llamado modelo "transversal". El currículo de los chavales recogía muchos de los actuales contenidos, pero impregnando el conjunto de clases. "Lo que ocurre es que aquel modelo fracasó", dice Cecilio Nieto, profesor de la misma universidad y de instituto, "lo cual era normal, porque cada profesor dedicaba su tiempo a intentar dar el programa de la asignatura, que ya es bastante".
Con la creación de Educación para la Ciudadanía se trataba, afirma Óscar Barberá, director de la Escuela de Magisterio de la Universitat de València, "no tanto de que los contenidos sólo estuvieran ahí como de que hubiese una oportunidad para hacerlos visibles. Un poco como ocurre con lengua. La lengua no se aprende sólo en esa asignatura, sino que es el vehículo de todas. Pero hay un momento en que es importante que se fijen tanto sus contenidos como la reflexión sobre su uso en una materia concreta".
Los contenidos mínimos de Ciudadanía los establece el Ministerio de Educación, dejando margen para que las comunidades autónomas los desarrollen y para que los centros privados los adapten a sus idearios. Yendo a lo fundamental, explica Pedro Liébana, profesor de la UNED y de un centro de Secundaria de Valencia, recogen "los principios básicos de lo que son los derechos humanos, los derechos constitucionales, los derechos individuales, algunos derechos sociales y también las obligaciones como ciudadanos".
Liébana opina que una de las funciones de la asignatura consistiría en fomentar la "coherencia social" en un país que no es el mismo que en 1978, el año en que se aprobó la Constitución. "Ahora hay varios millones de inmigrantes, procedentes de diversos lugares, en muchos casos sin conocimientos precisos sobre los derechos civiles españoles, y que en parte se han incorporado al sistema educativo. Yo creo que esta asignatura también nace por la necesidad de amalgamar diversas creencias y diversas culturas, ofreciendo un conocimiento universal de una serie de valores".
Aunque la asignatura no incide excesivamente en la igualdad de género, dice Alicia Gil, coordinadora de la Fundación Isonomía de la Universidad Jaume I de Castellón, "sí que plantea un ámbito familiar diferente, y esta es una de las cosas que más preocupa a la Iglesia, en las relaciones entre los hombres y las mujeres. En el que se da cuenta de una realidad, y es que las mujeres estamos saliendo al espacio público y abre la posibilidad de la entrada de los hombres en el mundo de los cuidados".
La posibilidad de que los alumnos aprueben preparando trabajos en aulas distintas de dónde se está impartiendo el programa ha sido, en parte, la escapatoria que el Consell ha encontrado para dejar de animar a la objeción de conciencia. El camino mucho más arriesgado que abrazó en un primer momento, y que planteaba serios peligros: por una parte, los objetores no podrían terminar la Educación Secundaria Obligatoria (ESO); por otra, se parecía a abrir la caja de Pandora. "Ese juego podría prorrogarse en los padres para pedir la objeción de conciencia sobre la enseñanza de la evolución. O sobre la enseñanza de la manipulación genética. Aspectos científicos que sociedades como la nuestra tienen ya instituidos y que tienen los contrapesos de los comités de bioética para regular si un experimento debe ser o no autorizado", afirma Liébana.
La alternativa de la Generalitat tampoco convence, sin embargo, a los entrevistados. "Me parece", dice Adela Cortina, "una salida desafortunada porque precisamente esta es una asignatura que se tiene que aprender de manera muy participativa: se trata de formar ciudadanos, y la clave de los ciudadanos es que se forman unos con otros".
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Un profesor de instituto 'castigado' da clases en la calle |
| Angel Varas, docente del IES Manuel Elkin Patarroyo de Parla, fue suspendido 15 días por negarse a impartir clase sin calefacción |
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LUIGI BENEDICTO BORGES
MADRID.- Desde el pasado 28 de marzo, Angel Varas, profesor del IES Manuel Elkin Patarroyo, acude a su puesto de trabajo puntualmente. A las 8.10 horas ya está en la puerta del centro educativo, situado en el camino de la Cantueña de Parla. Pero Angel Varas no traspasa el portal. No puede. Está suspendido de empleo y sueldo durante 15 días como consecuencia de un expediente disciplinario. Y como señal de protesta por una sanción que considera «injusta», Varas permanece de pie junto a la entrada del centro hasta las 14.15 horas, el periodo de tiempo que correspondería a su horario laboral.
«Simplemente quiero denunciar unas medidas que se han tomado contra mi persona que considero totalmente desproporcionadas», explica Varas, que aún recuerda con total exactitud el día en el que comenzó su particular calvario: el 23 de enero de 2007, día en el que él y un grupo de profesores mostraron su disconformidad a dar clase sin calefacción. Poco después, a cuatro de esos docentes se les abrió expediente disciplinario por falta leve. A Varas, en cambio, se le abrió otro por falta grave.
Estudiantes nerviosos El profesor corría el riesgo de ser sancionado con tres años de inhabilitación de empleo y sueldo. Finalmente se quedaron en 15 días. Mas Varas no sintió alivio, sino rabia. «Sigo creyendo que el día que no había calefacción cumplí con mi deber en todo momento, actuando por el bien de mis alumnos. Y por ellos también hago esta protesta», explica.
Varas es jefe de Departamento, y da clases a cuatro cursos, entre ellos a 50 estudiantes de 2º Bachillerato que ya están histéricos por la cercana PAU. Por eso, aprovecha su nuevo despacho en la calle para ayudar a su sustituta y solucionar cualquier duda que tengan sus alumnos.
«La dirección del centro me notificó el mismo viernes 28 que no podía entrar en el centro, ni siquiera para explicarle a mi sustituta, una compañera interina que nunca había dado clases a alumnos de 2º de Bachillerato, como íbamos de temario y que lecciones nos quedaban pendientes. Todo eso lo he tenido que hacer en la calle», comenta.
Varas tampoco ha podido asistir a las asambleas del Consejo Escolar y los sindicatos, celebradas en el instituto durante su primera semana de sanción. No obstante, su caso ha estado presente en todas las reuniones.
«Consideramos y estimamos la sanción como injusta y desproporcionada, ya que ni los hechos que se le imputan, ni la trayectoria profesional del docente -profesor de reconocido prestigio-, tienen precedentes», reza la resolución de la asamblea que tuvo lugar el jueves 3 de abril. Por su parte, el Consejo Escolar emitió un comunicado donde deseaba que «después de más de 14 meses desde el inicio de los acontecimientos que dieron origen a las sanciones, el instituto pueda pasar definitivamente una de las páginas más oscuras de su historia».
«Siempre les repito a mis estudiantes que no se distraigan con mi protesta y que expriman las clases al máximo. Aunque es verdad que me siento muy satisfecho por el gran apoyo que ellos me han mostrado, al igual que el Consejo Escolar, de todos los sindicatos y de mis compañeros. Y no sólo porque alguno tenga el detalle de sacarme un café de vez en cuando», concluye Varas. |
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POR MILAGROS ASENJO. MADRID
Muñoz, Petri y Vicente, asegura que su vida cambió cuando matricularon a sus tres hijos en el centro. Vicente es un ejemplo para los chicos, ya que ha hecho compatible su trabajo con la licenciatura en Empresariales.
Todas las acepciones de la palabra «tajamar» están relacionadas con la protección frente a la fuerza del agua. Y Tajamar es precisamente el nombre del primer centro oficial de enseñanza media que se instaló en Vallecas hace ahora 50 años. Corría febrero de 1958 y el Puente de Vallecas era un barrio marginal de la gran urbe madrileña, cuyos habitantes habían llegado en aluvión desde zonas rurales de toda España y se hacinaban en infraviviendas, chabolas y hasta cuevas. Por sus calles sin asfaltar corrían miles de niños que carecían de escuela y que, en muchos casos, se veían obligados a trabajar para contribuir al sustento familiar.
En definitiva, era el terreno apropiado para construir un «tajamar» que contribuyera a proteger a los niños y a sus familias de las turbulentas aguas de la marginación humana y social y de la pobreza. «Cuando Tajamar nació había cerca de 13.000 niños sin escolarizar en Vallecas, y era urgente hacer algo», explica su actual director, Alfonso Aguiló.
Primeros pasos
Y un grupo de jóvenes puso en marcha un centro de enseñanza con los escasos medios de que disponían. «San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, -comenta Aguiló- impulsó personalmente el proyecto y encareció la necesidad de preparar a los alumnos para que todos tuvieran la necesaria formación, para que no faltara trabajo y desapareciera la pobreza».
Con gran esfuerzo, lograron prestada una guardería sin terminar en la Colonia Erillas. Meses después, se trasladaron a una antigua vaquería acondicionada en el actual barrio de Fontarrón. Su primer director fue Bernardo Perea, a quien José María Hurtado, que fue jefe de estudios del centro durante largos años, considera como el «gran motor». Y junto a él, Jerónimo Padilla, Manuel Plaza, Alfredo Castro, primer director del Club Deportivo, o Pelegrín Muñoz. En sus años jóvenes, Hurtado apostó por dejar su trabajo en otro centro y volcarse en «mi Tajamar», donde asegura que ha vivido los mejores años de su vida.
Los pioneros de Tajamar se quedaron cortos al imaginar sus horizontes. Pero algo ha permanecido siempre: su inconfundible marca educativa, el binomio libertad y responsabilidad. Hurtado resalta que esto impregna todo el proceso educativo en el que intervienen padres, profesores y alumnos. Y refiere su experiencia personal: «Nunca me he sentido coaccionado, siempre me han escuchado como si no tuvieran otra cosa que hacer y han confiado en mi palabra».
De aquellos primeros tiempos habla José Luis Feyto, que llegó al colegio en 1962, con diez años y con la sensación de ser «pionero en el oeste» por las dificultades para acceder a la zona. Destaca el espíritu deportivo que impregna todo el proyecto, como modelo de formación integral, desde una visión cristiana de la vida, y la relación con las familias. «Tajamar hizo mejores hijos en relación con los padres».
El actual emplazamiento del centro se completó en 1964, con el traslado a las instalaciones del Cerro del Tío Pío, el primer habitante de la zona, donde también tenía su rebaño que le servía como medio de vida.
Más de 17.000 alumnos
Hoy el paisaje es distinto, las calles embarradas y polvorientas, según la estación, han dejado lugar a vías asfaltadas y amplias avenidas; las chabolas, a viviendas dignas y confortables. Por el colegio han pasado 17.000 alumnos y en la actualidad son 1.742 los matriculados en Infantil, Primaria, Secundaria Obligatoria (ESO), Bachillerato y ciclos formativos de Grado medio y superior (FP). Su oferta incluye un club deportivo, cuya historia corre paralela a la del centro educativo, con casi mil socios y siete escuelas. Tajamar nació con un carácter de club deportivo y que su prestigio, sobre todo en atletismo, ha traspasado fronteras con éxitos internacionales, como el de Jesús Ángel García Bragado, medalla de oro en 50 kilómetros marcha.
La Fundación Tajamar alienta numerosos proyectos, entre ellos el nuevo colegio, también concertado, Los Tilos, que se acaba de inaugurar. Además, el signo de distinción de la institución, las artes gráficas, se mantiene en vanguardia y los institutos tecnológicos de artes gráficas, informática y logística constituyen un ejemplo de esa singularidad.
Sin embargo y pese a los avances que se han producido, el Puente de Vallecas se mantiene como el distrito con menor renta per capita de los 21 que integran la capital. Es también el que presenta mayores índices de fracaso escolar. «En ese ambiente -señala Alfonso Aguiló-, la labor educativa que hace Tajamar se entiende mejor. Con un trato lo más individualizado posible y con la experiencia de muchos años en esa tarea, hemos logrado reducir el fracaso hasta el 7%, cuando el índice medio en España es del 31% y mucho más acusado en los varones».
De ese rescate del fracaso es colar es un ejemplo Rubén González, un castizo pura raza de Vallecas. «Sin la ayuda que me han dado aquí estaría sin acabar la ESO, como muchos de los chicos del barrio». Ahora, cursa un módulo de Informática de Grado Medio y espera ilusionado la hora de hacer prácticas en una empresa y, después, lograr un empleo fijo. Es un buen deportista y defiende los colores de Tajamar en la liga escolar de balonmano. Habla de los valores que le han inculcado en el colegio y que se orientan a a la persona en su integridad. «De nada serviría -dice- ser un alumno diez y una persona cero».
Papel primordial de los padres
Los padres son pieza esencial en el proyecto. Participan de la vida del colegio de forma activa y gran parte de ellos han realizado estudios de FP para mejorar en su trabajo profesional. El matrimonio Alonso |
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ABC. TOLEDO
Al igual que en el ámbito de la sanidad, la nueva oferta universitaria ha originado discrepancias de tipo político a la que se han sumado precisamente las dos organizaciones juveniles del Partido Popular y el Partido Socialista de Toledo y Castilla-La Mancha.
Primero fue Nuevas Generaciones la organización que criticó la ampliación de titulaciones por considerarla «tardía, discriminatoria y apartada de la realidad, principalmente en la provincia de Toledo». En concreto, las críticas se centran en que Toledo se quede sin la titulación de Turismo y en que la Facultad de Medicina llega tarde ante la insuficiencia de facultativos, además de que tendría que situarse en Toledo.
Por su parte, Juventudes Socialistas de Castilla-La Mancha señaló ayer a través de un comunicado que el PP está demostrando con sus declaraciones que «no tienen un modelo universitario regional y que cada uno va a lo suyo». El secretario de la organización juvenil del PSOE, Francisco Javier Castaño, ha recordado que esta actitud de los populares «no es nueva, ya que en su día se manifestaron en contra de la propia creación de la Universidad, y después de cada de sus ampliaciones».
Nuevas titulaciones
A su juicio, también se ha puesto de manifiesto de nuevo la falta de dirección del PP porque su presidenta, María Dolores de Cospedal, «está más pendiente de sus ambiciones personales que de los asuntos que preocupan a los ciudadanos de nuestra tierra». Castaño ha pedido a los dirigentes del PP que, «si no están de acuerdo con la implantación de estas diez nuevas titulaciones, que lo digan claramente y que nos presenten un modelo alternativo, pero lo que no pueden hacer es decir una cosa en Ciudad Real y otra cosa en Toledo».
El dirigente del PSOE insistió en que ha llegado la hora de aumentar la oferta de la universidad, después de diez años desde la última ampliación. En este sentido, Nuevas Generaciones no comprende que este nuevo hospital que se va a construir en Toledo, referente en Europa según Barreda, no vaya a contar con una facultad de Medicina que permita completar la formación de los alumnos y que podría convertirse en un verdadero referente además de la función docente.
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