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La escolarización obligatoria será a los tres años y se dará poder a los directores
SEBASTIÁN TOBARRA - Barcelona - 27/04/2008
Pretendía hacerlo con prudencia, casi con cuentagotas, pero al final el Departamento de Educación ha decidido renunciar a su propuesta de abrir las escuelas públicas a la gestión privada. La propuesta se ha caído del texto que han acordado los tres socios de Gobierno catalán -PSC, ERC e ICV- para llevar adelante la primera ley de educación catalana. Los tres partidos han cerrado un acuerdo para tener lista la próxima semana un borrador de la ley.
Habrá medidas para repartir a los alumnos inmigrantes, que ahora se concentran mayoritariamente en centros públicos. De los 130.000 alumnos inmigrantes, más del 80% están escolarizados en centros públicos.
Educación quiere incorporar a la ley catalana algunos preceptos de la Ley Orgánica de Educación (LOE) sobre la escolarización de inmigrantes, pero añadiendo otras medidas. La normativa estatal permite incrementar los alumnos por clase hasta un 10% para acoger alumnos con necesidades educativas especiales, básicamente inmigrantes. También que una clase pueda tener menos alumnos para reservar espacio a los inmigrantes que llegan con el curso empezado.
Educación está dispuesta a añadir otra medida: el reparto de los alumnos extranjeros por zonas cuando se sobrepase un límite, que está por determinar, en un centro. Esta medida afectaría también a los privados concertados. Todo el articulado de la ley deberá desarrollarse en decretos y otras disposiciones.
En el texto se mantienen los principales cambios que anunció el consejero de Educación, Ernest Maragall, a finales del año pasado. El primero, la evaluación de los centros y de la actividad docente. Se creará para ello una Agencia de Evaluación. Se pretende que este ente tenga un perfil menos vinculado al Departamento de Educación que el actual Consejo Superior de Evaluación. Se plantea para ello que el presidente de la futura Agencia de Evaluación sea nombrado por el Gobierno de la Generalitat.
El segundo, dar más autonomía a las escuelas e institutos y más poder decisorio a las direcciones. El fracaso escolar (alumnos que no acaban secundaria) ronda el 28% y los que no siguen ningún estudio posterior son el 40%. Y a grandes males, grandes remedios. Se quiere dar medios a los centros para que mejoren los resultados. Los directores intervendrán en la selección del profesorado. Los profesores quedarán asdiscritos a zonas y no a centros como pasa ahora.
También se plantea crear nuevas direcciones territoriales, intermedias entre las de los centros y las delegaciones territoriales. Se mantiene igualmente que la escuela sea obligatoria a partir de los tres años, en lugar de a los seis. El 98% de los niños de tres a cinco años ya están escolarizados. Pero Educación considera que hacer la escuela obligatoria a esa edad ayudará a dar igualdad de oportunidadades desde edades tempranas a los más desfavorecidos.
El objetivo del Departamentod de Educación es tener la ley lista a final de año. Pero hay trámites obligatorios y Educación tendrá que correr mucho para que entre en el Parlament antes de julio. El departamento se ha comprometido a establecer una mesa de negociación con los sindicatos de docentes para tratar aspectos relacionados con sus condiciones de trabajo. Antes de ser aprobada, la ley deberá hacer un recorrido dentro del propio Gobierno, especialmente en el Departamento de Economía, debido al impacto que tendrá en el Presupuesto de la Generalitat en los próximos años.
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EL PAÍS - Barcelona - 27/04/2008
La desaparición del bachillerato nocturno que ha decidido el Departamento de Educación ha soliviantado a los sindicatos y merecido críticas de CiU. Educación dice que en el bachillerato nocturno hay pocos aprobados, mucho absentismo y quiere sustituirlo por la educación on-line a través del Institut Obert de Catalunya.
"Ha sido una sorpresa muy negativa. Hay que poner los datos sobre la mesa y ver qué alternativas hay. Lo que no se puede es perjudicar a los que están trabajando y estudiando", reprochó Neus Munté, secretaria de Empleo y Educación de UGT en Cataluña.
"No podemos permitirlo.Pediremos al profesorado que se movilice por esta agresión social", dijeron en ASPEPC-SPS, cuyo secretario general es Xavier Massó.
El sindicato USTEC-STE opinó que eliminar el bachillerato nocturno es un "atentado contra la enseñanza pública y la igualdad de oportunidades". Rosa Cañadell, portavoz del sindicato, reprochó que se quiera aprobar la medida "sin consensuarla ni hablarla" con la comunidad educativa.
La diputada de CiU en el Parlament Irene Rigau opinó que es la medida "menos progresista" que el Gobierno podía tomar, y lo atribuyó a la "sequía presupuestaria" y a la falta de profesores en el sistema educativo. Rigau subrayó que todos los informes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y los compromisos de Lisboa consagran la necesidad de que España incremente el número de personas que cursan estudios posobligatorios.
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EP - Barcelona - 27/04/2008
La Generalitat destinará 67 millones de euros en los próximos cuatro años a un convenio que permitirá ampliar de los 16 a los 18 años la financiación de los estudios a los alumnos de las escuelas de música, según el Departamento de Educación. La medida beneficiará a 25.000 alumnos y se aportarán 600 euros por alumno escolarizado en una escuela de música y 400 euros en una de danza.
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130 estudiantes extranjeros ayudan a mejorar la comunicación oral en inglés y francés a alumnos gallegos de primaria y secundaria
ANNA FLOTATS - Santiago - 27/04/2008
" I did ... ay, ¿cómo se dice?...". Sofía da golpes en la mesa y cierra los ojos para concentrarse. "Jo, es que me quedo trabada". " My homework ", le sopla Manuel. "Eso, my homework ", responde risueña. Sofía, coleta y chándal azul, tiene 11 años y se sienta casi al final del aula. Manuel es, para ella y sus 13 compañeros de clase, el teacher . Pero hoy tiene ayudante. Magdalena entra en acción e insiste a Sofía: " Can you repeat the whole sentence? What did you do yesterday? " Y vuelta a empezar. " I did my ... ay, es que me pongo nerviosa... my homework, my homework . Buf...", resopla aliviada.
" Ok. The next ". Magdalena no pierde el tiempo en clase. Polaca, de 21 años, estudia Filología Francesa en la Universidad de Santiago, aunque en su país también cursa Filología Inglesa. Los alumnos todavía no le tienen confianza a esta imponente rubia, de grandes e intensos ojos verdes. Es la segunda vez que hace de 'auxiliar de conversa' en esta clase de sexto de primaria del Colegio Público Raíña Fabiola de Santiago. Como ella, hay 130 estudiantes Erasmus en Galicia que ayudan a los alumnos de primaria y secundaria de 127 centros a mejorar su comunicación oral en inglés y francés.
"¿Qué es row ?", le pregunta Uxía a Magdalena. Ella se lo explica en inglés con un ejemplo. Manuel, el teacher , añade otro, pero al final sucumbe: "Significa fila". Magdalena cuenta que en Polonia los profesores de inglés no cambian de idioma ni un momento durante la clase. "Allí son más exigentes, ponen exámenes cada dos semanas. Quizás por eso en Polonia el nivel de inglés sea mayor", afirma.
Magdalena ha repartido unas tiras de papel con las frases de un diálogo. Los alumnos tienen que ordenarlo. Ella y Manuel los ayudan si tienen dudas. " Teacher , a ver si es así", pregunta Aldán. Al cabo de un rato, Magdalena empieza a corregir. Varias manos se levantan deprisa, moviendo el dedo índice de un lado a otro intentando captar la atención de la chica. Entre todos, ordenan el diálogo. Luego, lo escenifican por parejas y se rompe el silencio que hasta ahora reinaba en el aula. " Was it difficult? ", pregunta Magdalena al terminar. " No, it's very easy ", contesta atrevida Laura.
En realidad no ha sido tan fácil para todos. El objetivo del programa de 'auxiliares de conversa' que promueve la Xunta con la colaboración del Ministerio de Educación y mediante convenios con las universidades de Santiago y Vigo, es "mejorar la competencia de los alumnos gallegos en lenguas extranjeras y conseguir que tengan una comunicación fluida en inglés y francés". "Lo que más les cuesta es pronunciar", afirma Magdalena, "y, a veces, comprender lo que les pido". "Al teacher lo entendemos mejor", confiesa Jorge al terminar la clase. Estos 14 alumnos de sexto de primaria llevan desde segundo con el mismo profesor de inglés y ya se han acostumbrado a su manera de hablar.
" What's your favourite color? ". " My favourite color is brown, green, yellow... " Ahora toca practicar vocabulario y ejercitar la memoria. Los chicos tienen que decir cuál es su color favorito y repetir el de sus compañeros de clase. A Jorge, uno de los últimos en jugar, se le ha ocurrido una trampa: poner lápices de colores en el orden que van diciendo sus amigos. Magdalena lo descubre y luego, sin chuleta, no se acuerda de ninguno.
La 'auxiliar de conversa' cobra 30 euros por una hora de clase y tiene que dar 35 hasta que termine el curso. Magdalena no quiere dedicarse a la enseñanza -su sueño es ser diplomática- pero estas clases le convalidarán una parte de las prácticas de su carrera cuando vuelva a Polonia en junio. Entonces la remesa de estudiantes Erasmus 2007-2008 regresará a su casa, pero llegará otra a la que le esperan 60 plazas más de 'auxiliares de conversa'. La Xunta ha ampliado su convenio con la Universidade de A Coruña, por lo que durante el curso 2008-2009 ofrecerá un total de 190 puestos. El proyecto, que cuenta con un presupuesto anual de 375.000 euros, es pionero en Galicia y ha tenido muy buena acogida en los colegios. Manuel Freire, el teacher , está encantado con Magdalena y asegura que los auxiliares son un complemento "fantástico" a la formación en la escuela.
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La corriente liberal cuestiona los derechos de los trabajadores y la falta de unidad entre las centrales en Euskadi aumenta el riesgo de desregulación
P. GÓMEZ DAMBORENEA - Vitoria - 27/04/2008
Trasladar la particularidad política al mundo sindical tiene cada vez mayores riesgos. El panorama sindical vasco refleja acentuada la brecha política. A un lado se presentan las centrales nacionalista (ELA y LAB), que tampoco coinciden en su argumentario plenamente. Al otro lado se encuentran los sindicatos no nacionalistas (CC OO y UGT), que al menos celebran de la mano la fiesta del trabajo, el Primero de Mayo. Pero en un tiempo de desregulación y deslegitimación, la falta de unidad de acción por lo político puede poner en riesgo seriamente los avances sociales y los propios derechos de los trabajadores, a tenor de los expertos.
Trasladar la particularidad política al mundo sindical tiene cada vez mayores riesgos. El panorama sindical vasco refleja acentuada la brecha política. A un lado se presentan las centrales nacionalista (ELA y LAB), que tampoco coinciden en su argumentario plenamente. Al otro lado se encuentran los sindicatos no nacionalistas (CC OO y UGT), que al menos celebran de la mano la fiesta del trabajo, el Primero de Mayo. Pero en un tiempo de desregulación y deslegitimación, la falta de unidad de acción por lo político puede poner en riesgo seriamente los avances sociales y los propios derechos de los trabajadores, a tenor de los expertos.
El Tribunal Vasco de la Competencia ha logrado que los cuatro principales sindicatos vascos vayan unidos en una sola cuestión: el derecho a la libertad sindical recogido en el artículo 28 de la Constitución. Es, sin duda, la clave sobre la que se asienta toda la lucha por los derechos de trabajadores y es un principio reconocido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La investigación del Tribunal Vasco de la Competencia, organismo dependiente del Departamento de Hacienda, sobre la apertura de los centros comerciales en domingos y festivos, ha logrado sellar una alianza entre ELA, CC OO, LAB y UGT en defensa de libertad sindical. Pero nada más. Ni siquiera la importancia que las centrales dan a esta cuestión merece un Primero de Mayo en unidad. Se repetirá la foto de todos los años en Bilbao y la Gran Vía acogerá manifestaciones de trabajadores separadas, una tras otra.
"El derecho del trabajo se ha desregularizado a favor del capital. Se está produciendo una ofensiva a favor del capital. Existe una necesidad del movimiento sindical de aunar esfuerzos porque están en una situación de debilidad. Puede que exista una fractura sindical, pero debe darse un esfuerzo por reconocer al otro, la pluralidad. Todo el mundo está legitimado", señala Juan Hernández Zubizarreta, profesor de la Escuela Universitaria de Relaciones Laborales de la UPV. Esta percepción no es suficiente para los sindicatos que se unen en la defensa de la libertad sindical y no son capaces de hacerlo tras la muerte de un trabajador en el tajo.
Existe una corriente liberal que recorre la Unión Europea que va en la misma línea que está intentando marcar el Tribunal Vasco de la Competencia: la preminencia de la libre concurrencia frente a la acción sindical. Juan Pablo Landa, catedrático de Derecho del Trabajo de la UPV, señala que el equilibrio entre estos dos derechos ha llegado hasta el propio Tribunal de las Comunidades Europeas, con sede en Luxemburgo, y recuerda el caso Laval y el caso Rüffer. Landa indica que si la presión sobre los límites de la acción sindical ha llegado hasta la máxima autoridad judicial, cómo no lo va a hacer ante un tribunal administrativo.
La empresa letona Laval un Partneri, que en 2004 decidió desarrollar sus actividades en Suecia a través de una filial, mediante el desplazamiento de trabajadores letones, pero sin aceptar las condiciones laborales locales. Esta filial no pudo cumplir su contrato y reformar un colegio, porque tras el fracaso de las negociaciones con el sindicato local, los trabajadores bloquearon las obras y el sindicato de los electricistas interrumpió el suministro. El juez ponente del caso en Luxemburgo defendió la medidas de conflicto colectivo con el fin de obligar a un prestador de servicios extranjero a suscribir un convenio. Defendió las medidas de conflicto colectivo frente a la directiva europea de trabajadores desplazados y de libre prestación de servicios. Fracasó en su intento. El Tribunal dijo que no era lícito restringir "la libre prestación de servicios" en nombre del "interés general de la protección de los trabajadores". Esta tesis se ratificó en el caso Rüffer a primeros de este mes.
El Tribunal declaró incompatible con la directiva de trabajadores desplazados las disposiciones establecidas por el Estado alemán de Baja Sajonia, que obligaba a las empresas que contrataban a trabajadores de otros países a pagar los salarios según su convenio colectivo.
Landa señala que la postura de la Comisión Europea es librecambista y que hasta el momento el Tribunal de Luxemburgo había sido garantista, pero que la llegada a la Corte de Justicia de los "nuevos liberales", los representantes de la Europa del Este, están cambiando los limites de los derechos derivados de la libertad sindical. "Las autoridades pierden el miedo a los sindicatos, que no están bien vistos. Existe un riesgo de que se rompa el derecho sindical con el desarrollo del liberalismo económico. Es el enfrentamiento entre un derecho fundamental y una libertad económica", indica Landa no sin recordar que Euskadi no se encuentra fuera de este dilema.
Hernández Zubizarreta ahonda en esta crisis y plantea los límites en los que debe desarrollarse la acción sindical. Primero, fija un elemento clave: "La violencia no es tolerable. Ojalá hubiera un acuerdo sindical de rechazo a la violencia y a la voluntad de eliminar al rival". Dicho ésto, precisa que el actual momento necesita de una unidad de acción en la que debe jugarse con la concertación, pero también con instrumentos de confrontación, con el uso de la huelga u otras medidas de presión.
El profesor considera que todas las reivindicaciones no deben teñirse con la "cuestión nacional" ya que impiden aunar esfuerzos. Pero también reivindica como legítimo pedir el cambio de marco y más competencias en cuestiones laborales, como la Seguridad Social. Pide, en definitiva, un reequilibrio, una "cesión por ambas partes, pero no porque sea correcto sino porque es necesario". "Desde el punto de vista de los asalariados, la parte débil debe sumar porque se está produciendo una ofensiva del capital con el apoyo de los gobiernos", señala.
Así aborda que deben ser tomados con normalidad los acuerdos entre sindicatos que presentan distintas opiniones políticas en empresas y sectores; pactos como los que firman centrales de corte muy enfrentado como son LAB y UGT. Hernández Zubizarreta considera que la unidad sindical ante el Tribunal Vasco de la Competencia es "un hito" porque es inverosímil, a su entender, colocar la libre competencia por encima de la libertad sindical y, menos un órgano administrativo.
Mientras la defensa de la libertad sindical y el enfrentamiento total con el Gobierno flota como el elemento básico de la reivindicación de este Primero de Mayo -muy probablemente esté en el discurso de los principales líderes-; la realidad sindical vasca pasa por un desencuentro entre sindicatos por la construcción nacional. La ruptura es tan grave que los principales órganos de encuentro sindical funcionan de mala manera. El principal sindicato vasco, el nacionalista ELA, que supera el 40% de la representación en Euskadi ha optado por prescindir del órganos como el Consejo de Relaciones Laborales (CRL) y Hobetuz (Fundación Vasco de Formación Continua). De esta última, también se ha ido el sindicato de la autodenominada izquierda abertzale , LAB. Mientras el Consejo Económico y Social, donde todas las centrales aguantan, vive a ritmo sosegado el desecuentro en el grupo sindical. ELA y LAB no descartan la salida de todos los órganos de encuentro y alegan que no hay "respeto por la mayoría sindical" y que es imprescindible el establecimiento de un nuevo marco de relaciones laborales.
En un momento de incertidumbre económica por la crisis de liquidez en los mercados financieros y por el parón en la construcción, los sindicatos vascos volverán a recorrer las calles de las capitales vascas por separado, sin cruzarse. Reclamarán un mayor control de la siniestralidad laboral y parar el liberalismo, pero lo harán en discursos separados.
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Algunos desafíos del sindicalismo vasco |
MIKEL DE LA FUENTE Y JUAN HERNÁNDEZ 27/04/2008
Como el conjunto del sindicalismo europeo, el movimiento sindical vasco se encuentra a la defensiva, experimenta un importante proceso de debilitamiento y sufre una crisis de orientación. El pacto capital-trabajo generado en el marco del crecimiento económico y el débil y tardío desarrollo del Estado del Bienestar en la sociedad vasca se ha roto por el lado del capital. Los informes de las instituciones internacionales (OCDE, Comisión Europea..) y las estadísticas oficiales del Eustat reconocen que los empresarios se benefician de la reducción de impuestos, está aumentando la brecha entre las rentas altas y bajas, y disminuye la participación de los salarios en la renta. Se mantiene una temporalidad elevadísima en la contratación laboral y la tasa de siniestralidad laboral, incluidas enfermedades profesionales que permanecen ocultas, alcanza proporciones escandalosas. Se ha parado la tendencia histórica a la reducción de la jornada de trabajo, mientras que aumentan las jornadas irregulares y el trabajo de noche y fin de semana, que dificultan cada vez más la vida personal, familiar y social.
Esas tendencias del mercado no se encuentran frenadas, sino más bien lo contrario, por la acción de la administración pública. En el caso de la comunidad autónoma, el régimen fiscal del Concierto se traduce en la reducción de impuestos a las empresas y una fiscalidad favorable a las rentas más altas y las de capital (tipo único del 18% para éstas, inexistencia de imposición sobre las herencias, anunciada desaparición del Impuesto de Patrimonio...), mientras que el gasto social sobre el PIB, se encuentra a la cola de la UE y es incluso inferior a la media estatal. La temporalidad en el empleo público en sectores como la sanidad supera a la media del sector privado. La privatización y la subcontratación se extienden en los servicios públicos y sociales, la universalización de éstos se encuentra en la práctica cuestionada por las fórmulas de copago, y se muestra una acusada apatía e ineficacia para impedir los efectos sobre el empleo, los salarios y las condiciones de trabajo de las deslocalizaciones realizadas y de las amenazas de las mismas.
Esta difícil situación de la mayoría asalariada requeriría de una acción decidida y unitaria de las organizaciones sindicales, que exige acordar principios básicos de funcionamiento. En primer lugar, el reconocimiento de la pluralidad, que conlleva diferentes formas de entendimiento de la acción sindical. Resulta evidente, sin embargo, que en ocasiones los límites del sindicalismo de clase pueden ser traspasados bajo la coartada de la pluralidad. La barricada como línea de separación entre amigos y enemigos debe ser sustituida por barricadas, es decir, por temas concretos vinculados a necesidades sociales que permitan sumar fuerzas en cuestiones como la precariedad laboral, los accidentes laborales, la emigración, el gasto social, la discriminación laboral hacia las mujeres, etc. El reciente ejemplo de oposición de los cuatro grandes sindicatos (ELA, CC OO, LAB y UGT) a los requerimientos antisindicales del Tribunal Vasco de la Competencia con ocasión de la apertura de los grandes almacenes, puede y debe ser seguido de la actividad conjunta en temas, como el de la siniestralidad laboral, en los que es más fácil el acuerdo. La confrontación democrática y radical necesaria para defender los intereses de los asalariados contrasta con el diálogo social en frío.
Es imprescindible un pacto de comportamiento entre los sindicatos sobre las reglas de funcionamiento, especialmente en la negociación colectiva, que esté inspirada en que "no todo vale" en las relaciones sindicales. Reglas más concretas pueden ser las de evitar los acuerdos firmados en minoría, establecer reglas trasparentes y estables sobre financiación, aceptar el juego de las mayorías y el respeto de las minorías, el rechazo al hegemonismo sindical a cualquier precio -lo que incluye que es muy difícil pretender un trato correcto en la comunidad autónoma mientras que se utiliza el rodillo en las relaciones a escala estatal- y evitar los dobles raseros en la acción sindical y en la convocatoria de huelgas.
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E. ALFARO - San Sebastián - 27/04/2008
Martín Auzmendi Aierbe (Ataun, 1950), abogado, ha sido parlamentario de Euskadiko Ezkerra y consejero de Trabajo y Seguridad Social del Gobierno vasco en 1991 y un buen conocedor de la realidad sindical vasca. De hecho, la sufrió directamente en los cinco años (de 2002 a 2007) que estuvo al frente del Consejo de Relaciones Laborales (CRL).
Respuesta. Lo específico de Euskadi es al grado de desencuentro sindical que se ha puesto de manifiesto en los últimos años y que no tiene parangón. Frente al resto del Estado, donde hay dos grandes sindicatos, aquí tenemos cuatro organizaciones representativas con participación en la negociación colectiva y en los órganos de participación sociolaboral. En cuanto a los factores de esa desunión, hay uno esencial, basado en el diferente ámbito de actuación de dos organizaciones, UGT y CC OO, que son de ámbito estatal, y otras dos, ELA y LAB, de ámbito exclusivamente vasco, y que se sienten constreñidas por un marco y unas reglas de juego que no consideran suyas.
P. Pero este marco estaba desde la transición, y no ha sido hasta hace unos años cuando ha dado lugar a una confrontación exacerbada.
R. Efectivamente. Ha sido en los últimos años cuando esa división se ha dado de forma tan acusada. Yo creo que también ha influido que, a partir de 2002, y sobre todo por parte de ELA, se produce un cambio en el modo de abordar la negociación colectiva. Estima que la negociación que se estaba dando era poco exigente, poco reivindicativa, y se lanza a un nuevo escenario, que supone una mayor división entre los sindicatos, de modo que ni siquiera mantienen contactos a nivel confederal entre sí.
P. ¿Por qué se produce?
R. Creo que obedece a una preocupación por los cambios estructurales que se estaban produciendo en el mercado de trabajo y a la percepción de un cierto estancamiento organizativo. Pero la pregunta sería si ese cambio ha producido efectos positivos para las relaciones laborales y los intereses de los trabajadores.
P. Y en su opinión, ¿los ha producido?
R. Hombre, teniendo en cuenta la evolución de la negociación colectiva sectorial, que ha estado prácticamente bloqueada desde 2002 a 2007, parece evidente que los efectos no han sido precisamente positivos para el mundo del trabajo. El nuevo escenario que se pretendía conseguir no existe, o por lo menos, yo no he visto grandes cambios en el contenido de los convenios que se han firmado en este tiempo respecto a los anteriores. Un dato: 2007 es el año que más convenios colectivos se firman y el que registra menos conflictividad laboral.
P. Podría pensarse que el motivo de esa radicalización no era sólo confrontarse con la patronal. Existe mucha carga ideológica en la pugna planteada entre los propios sindicatos.
R. La carga ideológica es mucho mayor aquí, sí. Y en algunos casos la confrontación deriva de ese factor. Pero a mí me sigue sorprendiendo la guerra de pancartas que se produce para protestar contra algo tan básico como un accidente laboral.
P. ¿La estrategia de choque puesta en marcha ha podido pretender simultáneamente el afianzamiento de la hegemonía sindical conseguida por ELA?
R. Sería bueno que los propios protagonistas hicieran un balance de lo sucedido. Pudo obedecer a un error de cálculo. En esta vida las apuestas no siempre salen como pensabas. Su éxito depende, primero, de que los trabajadores te sigan en tu estrategia; y luego, es difícil alcanzarlo si no vas unido con las demás fuerzas sindicales y no estás dispuesto a negociar con la contraparte, con la representación laboral.
P. ¿Y usted, qué balance hace?
R. Desde 1980 la representatividad de ELA había crecido de forma ininterrumpida hasta 2002, cuando se estanca y decrece levemente. Yo espero que, como mínimo, esto esté siendo un tema de reflexión. La pregunta sería quién está ganando con este estado de cosas. Yo creo que el movimiento sindical es fuerte en la medida en que tenga capacidad de diálogo, negociación y pacto, y mantenga un mínimo común denominador.
P. ¿Los sindicatos son ahora más fuertes o más débiles?
R. A mí me parece que son más débiles que hace cinco años en términos de poder y de influencia. Porque el poder del sindicalismo está en la capacidad de negociar y llegar a acuerdos. Por supuesto que también en algunas circunstancias hay que llegar a la confrontación, pero si no negocias y no llegas a pactos, de poco le sirves a tus representados. Los trabajadores no quieren la bronca por la bronca.
P. Una conclusión de este periodo es que la economía y las empresas pueden funcionar sin mayores problemas aunque no haya convenios sectoriales.
R. Efectivamente, esto viene a corroborar lo que decía. Se ha demostrado que, salvo a los directamente afectados, la ausencia de negociación colectiva no ha perjudicado demasiado a la economía en su conjunto. De hecho, su impacto sobre la patronal y las empresas ha sido bastante relativa. Han sabido gestionar las dificultades y darle la vuelta a la situación sin grandes costes. Y esto debería ser bastante preocupante para las organizaciones sindicales.
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EL PAÍS C. Valenciana (URL) |
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El pueblo sortea vivienda, trabajo y 1.000 euros para evitar el cierre del colegio
MIGUEL ÁNGEL CAMPOS - Ayódar - 27/04/2008
El colegio del municipio castellonense de Ayódar no se verá obligado a cerrar el curso que viene gracias a la iniciativa de su ayuntamiento, que ayer concedió vivienda, trabajo y un cheque de 1.000 euros al matrimonio Martín Vives, a cambio de que se quede a vivir junto a sus 4 hijos en la localidad. El consistorio lanzó su oferta el pasado diciembre "porque para el próximo curso sólo quedaban cuatro niños y nos cerraban el colegio", recuerda el alcalde Ramón Balaguer. Recibió unas 500 solicitudes de familias de toda España. Rafael Martín y María Vives, casados desde hace 12 años y que vivían en Vilanova i la Geltrú (Barcelona), ganaron "por el número y la edad" de sus hijos y afirman sentirse "felices" con el cambio.
Ayódar es un pueblo de 245 habitantes, enclavado en un profundo valle al que se accede desde la vecina Onda por 17 kilómetros de una carretera tortuosa entre las impresionantes moles del parque natural de la Serra d'Espadà. Rodeado de bosques de pinos y bañado por el río Chico, el pueblo es tranquilo. Apenas hay coches en sus calles estrechas, y casi todas conducen a la plaza Mayor. Allí, justo encima de la casa consistorial, el ayuntamiento ha habilitado la antigua vivienda del maestro para que acoja a los nuevos vecinos. Rafael y María vivían en un 4º piso en Vilanova i la Geltrú "y los niños ni podían bajar a la calle si no los acompañábamos". "Buscábamos tranquilidad para nuestros hijos", dice María, rodeada de su hijo mayor Rafa, con 11 años, Paula de 8, y las gemelas María y Judith, de 5. Sólo llevan un día en Ayódar pero ya parecen hermanos del resto de niños del pueblo. Andrea, Alba, o Ana María se los llevan a "jugar a pillar, al escondite y a cacos y polis" porque "aquí se juega en la calle, en el castillo, y en verano nos bañamos en el río". "Yo tengo la Playstation ", dice Ana María, "pero aún está desmontada en casa". En la plaza contemplan la escena Joaquín, su hermana Felicidad y la esposa de aquél, Dolores. Tienen entre 91 y 94 años pero aparentan 75, y dicen que "ojalá vinieran más niños porque eso de que sólo haya viejos es muy triste". El alcalde tiene pensado traer a otra familia y querría "que viniesen muchas más" pero el presupuesto de Ayódar "es limitado" y "lamentablemente" no han recibido ayuda alguna de la administración.
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