En unos momentos en los que el término Ética aflora en todos los ámbitos de la sociedad (qué decir del mundo financiero) el debate relativo a la ética de la educación que tuvo lugar en los Estados Unidos al principio del siglo veinte ha cobrado nueva importancia y suscitado un interés mundial en las últimas dos décadas. Si a acción profesional tiene una intencionalidad, un fin, ya que el carácter de las profesiones, según Adela Cortina, tiene relación con la vida buena qué no se puede afirmar de la acción profesional educativa.
En 2001 La Internacional de la Educación (IE) publicó la Declaración sobre Ética Profesional que representa un compromiso individual y colectivo con la educación por parte del personal docente y de apoyo en un intento de responder a las cuestiones relativas a la conducta profesional en el entorno educativo.
El documento que define a la educación pública de calidad como piedra angular de cualquier sociedad democrática, que tiene el deber de proporcionar atodos los niños y niñas y jóvenes las mismas oportunidades educativas resulta de gran interés en un momento en el que el fantasma de la privatización de los servicios públicos (incluido el de la educación) recorre Europa.
Apoyado en la comunidad y en políticas que permitan que la educación de calidad se manifieste como un pilar fundamental para el bienestar de la sociedad al contribuir a su desarrollo económico, social y cultural , el personal docente y de apoyo a la educación puede potenciar su autoestima e incrementar el respeto de la sociedad hacia esta actividad trascendental desde los compromisos de la ética profesional.
Es indudable que toda la comunidad educativa desde el personal docente y de apoyo hasta las organizaciones sindicales están comprometidos a promover una educación que ayude a todas las personas a desarrollar sus capacidades con lo que el documento compromete a las organizaciones que forman parte de la Internacional de la Educación a:
1- Promover activamente entre sus afiliados las políticas y resoluciones adoptadas por el Congreso de la IE y por el Consejo Ejecutivo, incluyendo la presente Declaración sobre ética profesional;
2- Trabajar para asegurar que el personal de la educación se beneficie de unas condiciones laborales que le permitan cumplir plenamente con sus responsabilidades.
3- Trabajar para asegurar que tengan acceso a los derechos garantizados a todos/as los trabajadores/as en la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y su seguimiento, que incluye:
• el derecho a la libertad de asociación
• el derecho a la negociación colectiva
• el derecho a la no discriminación en el trabajo
• la igualdad en el trabajo
• la supresión del trabajo forzoso u obligatorio
• la eliminación del trabajo infantil
4- Trabajar para asegurar que sus miembros disfruten de los derechos que figuran en la Recomendación relativa a la situación del personal docente de la OIT /UNESCO y en la Recomendación sobre la condición del personal docente de la enseñanza superior de la UNESCO.
5- Combatir en la educación todo tipo de racismo, prejuicios o discriminación relacionados con el sexo, el estado civil, la orientación sexual, la edad, las creencias religiosas, las opiniones políticas, el nivel económico o social, o basada en los orígenes nacionales o étnicos.
6- Cooperar en el ámbito nacional para promover una educación de calidad para todos y todas financiada por el gobierno, para mejorar la situación del personal de la educación y proteger sus derechos.
7- Usar su influencia para hacer posible que los niños y niñas de todo el mundo, sin discriminación alguna y especialmente aquellos/as que trabajan, los que pertenecen a grupos marginales o que atraviesan dificultades especiales, puedan acceder a una educación de calidad.
Se han reproducido los puntos centrales del Preámbulo de la Declaración sobre Ética Profesional porque consideramos esencial la toma de conciencia acerca del hecho fundamental de que los compromisos ético-profesionales realzan la confianza de la sociedad y mejoran el prestigio de nuestra profesión. Unos compromisos transversales con la profesión, con los estudiantes, con los compañeros, con el personal de dirección, pero también de la comunidad con los docentes a los que debe asegurar tanto que sean tratados de manera justa durante el cumplimiento de sus tareas como a preservar su vida privada en la comunidad.
Es obvio que la confluencia de la ética y el poder será parte de la mejora de la humanidad y, por tanto, el debate de la ética profesional en nuestro contexto se hace aún más crucial sino perdemos de vista la afirmación orteguiana de que la preocupación por lo urgente no nos haga perder la pasión por lo importante. |