linea
Nº 21 / 20 de noviembre de 2008

¿SINDICALISMO DE CRISIS?

 

¿Se incrementa el grado de conciencia obrera en época de crisis? ¿Qué clase de acción sindical se precisa en época de crisis? ¿Existe un sindicalismo específico para las crisis económicas? ¿Más agresivo, más defensivo, más colaborador? ¿Contra qué o quién deben dirigirse las acciones? ¿Contra los gobiernos, las empresas, el G-20, el sistema financiero y capitalista? La facilidad de las preguntas es directamente proporcional a la dificultad de las respuestas.

El profesor de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad de Sevilla, Eduardo Román, sostiene que el papel de los sindicatos es básico, ya que “deben impedir la salida de trabajadores de las empresas y buscar la máxima protección para los desempleados”. Según el docente, el actual problema radica en que las empresas aprovechan la actual coyuntura de crisis para deshacerse de personal, por lo que “las organizaciones sindicales deben estar vigilantes”.

José María Díaz Rope, secretario confederal de Afiliación de CCOO cree que el sindicato, “en momentos de auge debe ser un instrumento para el reparto del incremento de la riqueza, pero en época de crisis debe ser un instrumento de protección”.

Históricamente los sindicatos han llevado a cabo una doble labor reivindicativa que incluía tanto los derechos de los trabajadores como la búsqueda de un sistema económico y social más justo, más solidario, a sabiendas de que éste es el espacio más adecuado en el que se pueden desenvolver las reivindicaciones más específicas. Además el proceso de globalización con sus deslocalizaciones y triquiñuelas financieras trajo consigo una especie de “efecto mariposa” mundial en el que quedaba claro que para poder defender los derechos de los trabajadores en Europa no se podían obviar los derechos de los trabajadores africanos o asiáticos, razonamiento que se especificaba en el concepto de trabajo decente .

El pasado 7 de octubre tuvo lugar la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, convocada en más de cien países por la Confederación Internacional Sindical (CSI) y en España por CCOO, UGT y USO. Las marchas centraron sus reivindicaciones en favor del empleo de calidad y contra la jornada laboral de 65 horas que aprobó recientemente la Comisión Europea. Una vez más demostraron que la clase obrera de todo el mundo quiere ser escuchada, participar en la toma de decisiones y que sigue muy vivo el elemento de la necesaria unión sindical, porque, ahora más que nunca los trabajadores deben estar universalmente organizados para combatir por sus derechos ya que se acabaron los compartimentos estancos, como se puede apreciar en esta crisis tan profunda.

Ciertamente, las afirmaciones generales no responden a las preguntas concretas que se formulaban al comienzo, pero las respuestas son siempre subsidiarias de una posición central clara: la crisis, las crisis no las deben pagar los trabajadores, los más alejados de la inmolación financiera. No la deben de pagar ni a través del abaratamiento del despido, ni con la congelación salarial, ni poniendo en peligro el precario poder adquisitivo de las pensiones, ni esgrimiendo lo público como problema para intentar privatizar los servicios públicos (lo público, ese espacio al que han acudido a refugiarse los adalides de lo privado). No debe servir el diálogo social como cauce para recortar derechos laborales, tramitar injustificados expedientes de regulación de empleo o cualquier forma traumática de ajuste de plantillas.

Conocer lo que no debe hacerse, no sólo no es un mal comienzo hacia la búsqueda de las señas de identidad de la acción sindical en época de crisis, es desbrozar el camino para iniciarlo con lo que sí se debe hacer, comenzando por romper con la gran verdad de las mentiras, la de que el mercado se autorregula en su imparable camino de creación de riquezas. Demasiado trágico está siendo el resultado como para considerarlo exclusivamente de forma sarcástica: el neoliberalismo deja una crisis financiera y social de magnitud desconocida. “¡Basta!” tiene que ser el punto de partida para un acción sindical en época de crisis.

 

 

 

 

 

 

Volver

 
Federación de Enseñanza de CC.OO.
Secretaría de Relaciones Internacionales
Plaza Cristino Martos, 4 - 4º 28015 Madrid
Tfo.: 91 540 92 03 - Fax: 91 548 03 20 - Email: fe@fe.ccoo.es - Web: www.fe.ccoo.es

Afiliada a la Internacional de la Educación (I.E.) y al Comité Sindical Europeo de la Educación (CSEE)